Un 8M – Día Internacional de las Mujeres con mucho que celebrar pero también mucho que reivindicar en el deporte

8M Mujeres y Deporte - Igualdad - WATS Team

Asoma en el horizonte un nuevo 8M – Día Internacional de las Mujeres, un poco más diferente que los anteriores y absolutamente condicionado por la pandemia, pero con el mismo poder reivindicativo que siempre. El 8M es necesario en todos los aspectos de la vida, porque las mujeres continuamos sufriendo desigualdad, falta de oportunidades y, demasiado a menudo, vulneraciones de derechos. El deporte, desafortunadamente, también es un lugar en el que jugamos «en campo contrario». Diferencias salariales abismales, necesidad de compaginar otros trabajos porque no es posible vivir de la práctica deportiva en muchos casos, la dificultad de llegar a puestos de gestión en clubes deportivos o federaciones donde prácticamente sólo hay hombres, y, en muchísimos casos, vernos obligadas a elegir entre nuestra carrera deportiva o ser madres.

Pero también vemos asomar algunos brotes verdes en el campo y resplandece un poco de luz al final del túnel. Desde el 2018, año en que se celebraron huelgas feministas masivas en todo el Estado, a las mujeres ya no hay quien nos pare. El Coronavirus conseguirá que no volvamos a llenar las calles de todas las ciudades por cuarto año consecutivo, pero no silenciará de ninguna manera nuestra voz. Entre todas y todos hemos conseguido que el feminismo y la igualdad se conviertan en temas que a diario aparecen en las noticias, en el discurso político e incluso en la charla entre ciudadanas/os. Y eso ya es un gran logro por sí mismo: la igualdad es un tema de actualidad.

Un pasito hacia delante, un pasito hacia atrás

En el caso del deporte, vivíamos una situación con grandes avances en el 2020. Uno de sus hitos más significativos fue la firma del primer Convenio Colectivo del Fútbol Femenino, donde por primera vez en la historia las mujeres futbolistas iban a poder vivir de su deporte, tendrían un salario mínimo y condiciones que las protegerían cuando quieran ser madres. Esto trajo tras de sí innumerables reivindicaciones y un torrente de mejoras en otras disciplinas deportivas que se vieron frenadas en seco por el COVID-19.

El Convenio del Fútbol Femenino ha sido un hito para la igualdad en el deporte.

La pandemia no sólo ha pospuesto indefinidamente los Juegos Olímpicos de Tokyo, un escaparate inmejorable para las mujeres deportistas como referentes para todas las niñas que sueñan con dedicarse al deporte. También muchas de esas pequeñas mejoras que estaban en camino en deportes minoritarios o individuales se han frenado en seco y, como analizábamos en anteriores artículos, la situación de emergencia sanitaria ha hecho mella en el deporte, pero especialmente en el femenino. Se ha acentuado la brecha de género con deportistas y prácticas deportivas que han estado durante largos meses en el limbo deportivo sin saber si retornarían a entrenar, jugar y competir.

Con un horizonte mucho más cercano de superar la pandemia, gracias a una vacunación masiva que está ya a la vuelta de la esquina, este 8M tenemos mucho que celebrar pero también mucho que reivindicar. La salida a la crisis sanitaria sólo puede ser con más igualdad. Por una parte, reconociendo a las mujeres que están soportando una carga extra por los cuidados, desde el sector sanitario, pasando por el educativo y llegando hasta el doméstico, todos ellos muy feminizados.

Reconocimiento, sí, pero medidas legales que aseguren la igualdad, también

Además de reconocimiento, necesitamos desde las instituciones el impulso de medidas para asegurar los derechos conseguidos y acercar la igualdad real: mismos derechos, mismos salarios, mismas oportunidades, mismas responsabilidad. Tampoco nos olvidamos de la importancia de desarrollar políticas públicas para ayudarnos en la conciliación familiar y en poder ser madres y crear una familia cuando queramos hacerlo, sin tener que renunciar a nuestra vida profesional para tener hijos/as.

Por último, en el terreno deportivo, no dejemos de mirar hacia atrás para reconocer a aquellas pioneras que rompieron barreras y techos de cristal. Mujeres deportistas que desafiaron al statu quo para dedicarse al deporte que les apasionaba, y se convirtieron en referentes y fuente de inspiración para todas y todos. Además de mirar al pasado, no dejemos de llevar la vista al frente para conseguir avanzar aún más hacia una igualdad efectiva y real.

¿Cómo lo conseguiremos? Con más feminismo, más diversidad, más educación, más valores y, en definitiva, más mujeres y más hombres que trabajen codo a codo por la igualdad. Como sociedad somos imparables y estamos en el buen camino, ¿te sumas?

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