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Los seis tipos de violencia en el deporte: conócelos para poder prevenirlos

La estadística no engaña

Tras cada fin de semana de competiciones de Deporte Base, la prensa relata el lunes decenas de situaciones de acoso, agresiones y violencia. Pero ¿cuáles son los tipos de violencia en el deporte? ¿Por qué ocurren? Y, sobre todo, ¿cómo podemos atajarlos?

Esta semana conocíamos el Informe sobre Violencia en el Deporte en Euskadi, elaborado por la Universidad del País Vasco a instancias del Parlamento Vasco. En el informe se constataba que el fútbol es la punta de un iceberg cuya base es más amplia, y en ocasiones también mucho más desconocida. Y es que el 95% de los casos conocidos de violencia se dan en el fútbol, lo que deja en el aire miles de casos no conocidos en otros deportes, especialmente en aquellas prácticas que son minoritarias o donde la presencia femenina es destacada.

La violencia en el deporte se tolera más que en otros contextos

La violencia en el deporte se trata de un problema con una gran «cifra negra»: sus expresiones violentas muchas veces no se conocen al no reportarse ni denunciarse. Además, hay un elemento machista que desafortunadamente sigue estando muy presente en el panorama deportivo. Según el informe, el 97% de las personas sancionadas por actos de violencia en la escena deportiva son hombres.

¿Por qué el deporte cuenta con un nivel tan alto de tolerancia a la violencia? El informe de la UPV/EHU constata que efectivamente se toleran actos de violencia que en otros contextos de la sociedad no son tolerables en absoluto.

Equipo WATS Team violencia en el deporte #SportWithValues #DeporteSonValores
La violencia en el deporte tiene una base desconocida muy grande.

Para Pedro García Avendaño, sociólogo y ex-Rector de la Universidad Iberoamericana de Venezuela, «la violencia en el deporte es un fenómeno social sumamente complejo«. Afirma que «desde el punto de vista de las interacciones sociales y el comportamiento de las masas, pueden ser diversas y variadas las causas que la motivan y promueven».

Para Avendaño, una de las claves reside en que «al desplazarse el público en las competiciones deportivas dentro de unos límites de permisibilidad mucho más amplios, al motivársele para lograr motivación e identificación, así como al encontrarse en un juego en el que las tensiones entre grupos están a punto de explotar, nada tendría de raro que a menudo se pierda el control, comportándose de una forma que acarrea lesiones a otras personas y cosas que lo rodean». Es decir, hay una especial tolerancia a las conductas violentas en el deporte que no existen en otros ámbitos sociales, y que muchas veces proviene del sentimiento de «masa» y del anonimato que permite para cometerlas y salir impune.

Estos son los seis tipos de violencia en el deporte

No obstante, hay otros tipos de conductas violentas en el deporte que se amparan de mecanismos diferentes para desarrollarse, y que muchas veces por ser menos ostensibles pueden pasar desapercibidas.

1. Violencia Física y Psicológica

Comprende todo tipo de agresiones de tipo físico, así como el acoso de tipo psicológico. Serían actos violentos insertables en esta categoría una pelea entre aficionados en las gradas, el lanzamiento de objetos a los árbitros, una pelea entre padres/madres de jugadores/as o aquellas agresiones de tipo psicológico que se basan en la manipulación, así como en ir minando poco a poco la autoestima y la moral del agredido/a.

2. Acoso entre Iguales

Este es uno de los tipos de violencia en el deporte más complejos, al darse mayoritariamente entre los propios deportistas. En la última década nos hemos referido a esta forma de acoso utilizando el anglicismo «bullying«. Según informes del Defensor del Pueblo y UNICEF basados en el acoso entre iguales en entornos de educación secundaria, este tipo de violencia tiene cuatro manifestaciones principales.

La exclusión social, que puede ser activa (no dejar participar) o pasiva (ignorar al compañero). La agresión verbal, que también cuenta con forma directa (el insulto, el poner un mote ofensivo) y forma pasiva (hablar mal de un compañero, difundir falsos rumores sobre él o ella). La agresión física, que puede ser directa (golpeando a la víctima) o indirecta (esconderle, romperle o robarle sus pertenencias). Por último, el maltrato mixto, un conjunto amplio de conductas donde se encuentran las amenazas, el chantaje, e incluso el acoso sexual, que puede ser tanto de tipo físico como verbal.

3. Abusos Sexuales

Las estadísticas revelan que uno de cada cinco menores sufre abusos sexuales. Los expertos alertan de la dificultad de denunciarlos, ya que socialmente implica un cierto tabú para muchas personas al ser muy complicado dar el paso de interponer la denuncia. El deporte es tristemente uno de los ámbitos favoritos para los abusadores sexuales, junto a la familia y la escuela, en tanto que son lugares donde hay una cierta jerarquía de poder.

Esta relación jerárquica propicia ámbitos relacionales donde las víctimas están sometidas a sus abusadores, quienes les mantienen en silencio bajo otro tipo de amenazas. Nacho Guadix, Responsable de Educación en Derechos de la Infancia de UNICEF, afirma que «miedo, vergüenza o culpabilidad paralizan a los niños y niñas que sufren abusos sexuales». Los más pequeños/as se ven atrapados entre la presión de los compañeros, los tabúes sobre la sexualidad, la admiración hacia el entrenador/profesor o la pasión por el deporte que practican. “Por eso nuestra demanda principal es poder conocer en mayor profundidad el alcance de la situación, sabemos que estamos ante la punta de un iceberg que desconocemos”.

4. Machismo

El #MeToo ha revelado recientemente el alcance enorme del machismo en nuestra sociedad. En el campo deportivo, muchas disciplinas han excluido sistemáticamente a las mujeres de su práctica. Los puestos de toma de decisiones de muchos comités, federaciones y clubes, incluso a día de hoy, están copados mayoritariamente por hombres, lo que dificulta la creación de una cultura de igualdad en el deporte. Las agresiones y violencia machistas son ampliamente conocidas, pero muchas veces no trascienden tanto las de tipo deportivo.

Desde la discriminación de la mujer impidiéndosele practicar ciertas disciplinas deportivas (bien de forma activa, bien desincentivándolo hasta hacer que no haya prácticamente demanda), hasta las múltiples agresiones verbales y físicas. Quizás la violencia machista en el ámbito del deporte es más visible en las acostumbradas agresiones contra las árbitras, un colectivo profesional que a la tradicional violencia verbal y física a la que se ha visto sometido, suma las particularidades del acoso machista por el mero hecho de ser mujer.

5. Racismo y Xenofobia

En una sociedad cada vez más diversa, plural, multicultural e interracial, existen personas incapaces de valorar lo que pueden aportar personas de otras etnias y orígenes. Ello da pie a las agresiones motivadas por el racismo y la xenofobia, generalmente motivadas por razones de origen (contra personas de Etnia Gitana, por ejemplo) o de raza (contra personas de raza negra). Aunque los ejemplos más escandalosos implican las agresiones físicas y verbales, muchas veces es más importante el elemento de la exclusión social que veíamos en las agresiones entre iguales, y que reside en apartar, no dejar participar e ignorar a los compañeros/as por razones raciales.

6. LGTBI-fobia

El último de los tipos de violencia en el deporte es la discriminación hacia personas por razones de orientación sexual e identidad de género. Las agresiones a personas homosexuales se basan tanto en las ya vistas en la violencia física y psicológica, como muchas veces en el acoso entre iguales. Además, en el caso de las mujeres lesbianas y en el de las personas transexuales se suman prejuicios y agresiones de tipo machista. En muchos casos, hay elementos de micromachismo y microLGTBI-fobia muy arraigados en el imaginario social de la agresión. Una de las agresiones verbales más utilizadas en los estadios de fútbol es referirse como «maricón» o «nenaza» a árbitros y jugadores, entendiendo que el hecho de ser homosexual, mujer o el elemento femenino es algo asociado al peor rendimiento deportivo.

Equipo WATS Team telefono contra la violencia en el deporte 688655099 Euskaltel #SportWithValues #DeporteSonValores
El 688655099 es el Teléfono contra la Violencia en el Deporte

Prevenir y atajar la violencia en el deporte

¿Cómo podemos acabar con estos seis tipos de violencia en el deporte? La respuesta del Equipo WATS es clara: con la educación en valores humanos, y la concienciación de la sociedad en general. Para ello es clave tejer complicidades entre todos los miembros del ecosistema deportivo, los centros educativos, las instituciones y los referentes en el deporte. Además, la implantación de políticas de «tolerancia cero» es necesaria para poder denunciar todos y cada uno de los casos.

Precisamente dentro de este compromiso con acabar con estas situaciones violentas surge el Teléfono contra la Violencia en el Deporte. Este servicio, puesto en marcha por el Equipo WATS con la colaboración de Euskaltel, es un canal de Whatsapp seguro y confidencial donde todas las personas que hayan sido víctimas o tengan conocimiento de acoso, agresiones o violencia en el deporte pueden denunciarlo. El procedimiento es tan sencillo como enviar un mensaje a través de Whatsapp al número 688655099 y uno de los expertos de WATS Team responderá en un plazo de 24 horas para poder asesorar y solucionar el caso reportado.

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 5 – abril de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

El iceberg de la violencia oculta. ¿Tú también eres cómplice?

 

Estadísticas preocupantes

Cuando escuchamos en los medios “en el partido del domingo se produjeron actos violentos…” se nos vienen a la cabeza principalmente agresiones físicas. Pero, ¿sabemos realmente hasta dónde llega la violencia? Según las estadísticas del Gobierno de España (Comisión estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte), durante la temporada 2017/18, el fútbol abarca el 98,22% de las infracciones registradas en deporte profesional, y más del 70% en el deporte no profesional.

Los árbitros/as son el colectivo que más violencia sufre (el 40% de los incidentes registrados), con un aumento del 20% en el último año. Le sigue muy de cerca los incidentes entre espectadores (un 39%), habiendo aumentado un 95% de la temporada 2016/17 a la 2017/18. De todos los incidentes registrados, un tercio son violencia física, es decir, dos tercios de las acciones son violencias ocultas, donde muchas veces somos cómplices.

 

Acciones violentas invisibles e implícitas

El lenguaje y comentarios que hacemos, los chistes de los que nos reímos, o la publicidad que vemos. Decirle a tu hijo “los fuertes no lloran” o querer controlar cada acción dentro del campo, o hacer comentarios ofensivos sobre rivales, árbitros/as, etc.

 

Acciones violentas visibles y explícitas

Amenazas anónimas o indirectas, acoso, humillaciones, abusos, desprecios, o chantajes son algunas de las acciones que fomentan las acciones invisibles. “Verás como no ganéis el partido”, “Hemos perdido por tu culpa”, “No vales ni para dar patadas a un balón”¿Os suenan este tipo de frases?

En este tipo de violencia, visible y explícita, los agresores y las víctimas se detectan claramente y los castigos están, por lo general, tipificados. La mayoría de las personas rechazan este tipo de violencia e intentan no participar en estos actos. Sin embargo, son los más sonados en los medios y por ello creemos que son los más frecuentes.

Federaciones e instituciones se centran en castigar los actos visibles y explícitos, con el fin de erradicar la violencia. Sin embargo, estos actos violentos no llegarían a producirse sin el resto del iceberg, el germen que va permitiendo que florezcan. Aquí es donde todos tenemos nuestra parte de responsabilidad.

 

Ejercicio práctico

  1. Busca un lugar relajado, cierra los ojos y piensa en tu último entrenamiento o partido que fuiste a ver.
  2. Intenta tener en cuenta todas las personas que había a tu alrededor, ¿Cómo se comportaban? ¿Crees que algo de los que decían o alguna de sus acciones entran en el iceberg?
  3. Ahora piensa en tu comportamiento, ¿hiciste o dijiste algo que pudiera estar en alguno de los escalones de la pirámide?
  4. Por último, busquemos soluciones, en el próximo entrenamiento o partido ¿Qué puedo hacer para evitar repetir ese comportamiento violento?

 

Mirar para otro lado y no hacer nada nos hace cómplices, es aceptar lo inaceptable y dejar que cada vez se haga más grande. Ser ejemplo de no violencia es la mejor forma de actuar. Nosotros no queremos ser cómplices, queremos un deporte diferente. ¿Te sumas al cambio?

Equipo WATS #SportWithValues #ValoresSonDeporte

 

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 4 – marzo de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

Visualízate ante la violencia: prevenir, concienciar y sensibilizar desde la base

Radicales, ultras y hooligans. ¿Qué te viene a la cabeza cuando las lees? Seguro que has pensado en los típicos aficionados violentos y te han venido imágenes de televisión, batallas campales entre aficiones rivales cuando se enfrentan sus equipos. Tipos rudos y descerebrados, gritando, tirando bengalas o vallas, peleando entre sí sin conocerse, solo porque son del equipo rival. Tan acostumbrados estamos a ver estas batallas campales que ya forman parte del espectáculo grotesco que rodea al fútbol y del cual algunas personas se verán identificadas, y otras muchas no.

Lo que ocurre es que los actos violentos que rodean el fútbol no solo vienen de radicales, ultras o hooligans. Proceden muchas veces de simples espectadores y espectadoras que van a ver un partido de fútbol modesto y que para ellos parece que vale todo. Insultos, desprecios o faltas de respeto hacia el rival o árbitro/a son, en muchos casos, el primer paso antes de la violencia física y estos actos también deben ser entendidos como actos violentos.

Por este motivo, desde WATS entendemos que erradicar la violencia en el futbol debe ser una prioridad para todos y todas. No llega con montar dispositivos de seguridad en partidos de alto riesgo, hay que actuar también desde la prevención, sensibilizando y concienciando desde la base, apostando por un deporte libre de violencia verbal, física, o de cualquier otro tipo.

Igual en este tipo de actos violentos te ves identificado/a, en mayor o menor medida. ¿Quién no ha insultado alguna vez al árbitro/a o despreciado al rival en un partido? Si hasta parece que nos quedamos más a gusto cuando descargamos nuestras frustración desde las gradas. Para que esto no se siga entendiendo como un comportamiento normal, te proponemos el siguiente ejercicio:

  1. Piensa en algo que te guste hacer, aquello con lo que disfrutas. Algo donde inviertes tiempo e ilusiones. Viajar, leer, ver una serie, ver a tu hijo crecer, quedar con los amigos para cenar…
  2. Visualízate por unos momentos viviendo ese instante con todo tipo detalles.
  3. Ahora añádele personas que te observan y que no conoces de nada. Te juzgan y opinan sobre lo que estás haciendo. Escuchas sus gritos, insultos y hasta les hacer gestos de desprecio.

Ni a ti ni a nadie nos gusta que nos estropeen nuestros momentos de disfrute, entonces, ¿por qué cada fin de semana seguimos viendo aficionados y aficionadas en las gradas con este tipo de conductas violentas?

Si como WATS, quieres ayudar a erradicar la violencia en el deporte, empieza por entender la violencia verbal como algo que va en contra del disfrute de jugadores y árbitros cuando realizan aquello que les apasiona, jugar al futbol.   

Equipo WATS

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 3 – febrero de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

El inicio del fin ¿En qué punto del ciclo deportivo surge la violencia?

Todas las semanas presenciamos, nos cuentan, o vemos en los medios de comunicación nuevos casos de violencia en el deporte. ¿Qué podemos hacer para evitarlos? Lo primero, ¡conocer su origen!

Vamos a intentar comprender la violencia desde un modelo, el cognitivo–conductual, que explica el comportamiento humano dividiéndolo en 3 bloques principales: Conductas, Pensamientos y Emociones. Los pensamientos están en continua relación con nuestras emociones y conductas, y estas entre ellas; se trata de un ciclo en continua retroalimentación. 

¿En qué punto del ciclo surge la violencia?

El miedo, la frustración o la ira, pueden hacer que nos veamos inseguros, incapaces de afrontar lo que está sucediendo; sentimos que la situación es injusta, estamos siendo atacados y queremos salir de ella. Esto hace que seamos menos hábiles a la hora de controlar impulsos y tomar buenas decisiones. 

Ahí comienza la violencia, que lejos de solucionar el problema o ayudarnos a salir de la situación, lo que hace es alimentar nuestra visión negativa de ella; algo así como intentar apagar un fuego con gasolina. 

Si activamos otro tipo de pensamientos podremos ver los problemas o conflictos como una oportunidad de desarrollarnos y mejorar. Así, cambiando el ciclo (Emociones, Pensamientos y Conductas), fomentamos un comportamiento positivo evitando la violencia.

¿Qué puedo hacer para evitar la violencia?

Veamos unos ejemplos en los que los pensamientos pueden llevar a sentimientos desagradables y acciones violentas, con consecuencias negativas; o a sentimientos, acciones y consecuencias positivas y proactivas: 

Jon en el partido el domingo:

  • Situación: Mi defensor me hace una falta por detrás y me caigo al suelo. 
  • Emoción inicial: frustración, rabia, nervios, … 
  1. Pensamiento – Como me duele la rodilla, seguro me he lesionado y no puedo seguir; este tío es tonto, seguro que lo ha hecho intencionadamente.

Jon comienza a estar más rabioso, se ve incapaz de seguir y se siente atacado; su reacción podría ser: voy a empujar al que me hizo la falta, o en la siguiente jugada le busco para devolvérsela y si no le encuentro, voy a por otro. 

  1. Pensamiento – Me duele un poco la rodilla, pero seguro que podré seguir jugando; se ha pasado un poco haciéndome la falta, pero seguro que ha sido sin querer. 

Jon se siente motivado, con ganas de seguir jugando y esforzándose; su reacción podría ser: una buena defensa posterior, o chocar la mano con el defensor.

Sara, entrenadora del equipo cadete: 

  • Situación: El árbitro pita una falta con la que ella no está de acuerdo. 
  • Emoción inicial: Rabia, frustración, impotencia…
    1. Pensamiento: Este árbitro es malísimo, no tiene ni idea; me va a hacer perder el partido, seguro que conoce a alguien del otro equipo. 

Sara siente mucha impotencia, y cada ves esta más furiosa; su reacción podría ser: insultar al árbitro a grito pelado, amenazarle o animar a sus jugadores y a la grada a que apoyen sus quejas.

    1. Pensamiento: Habrá visto algo que yo desde aquí no he visto; Creo que se ha equivocado, pero bueno, yo también me he equivocado con la jugada de antes. 

Sara se siente frustrada, pero acepta la decisión y sigue animando a sus jugadores para mejorar la siguiente jugada. 

Mikel, padre de Ane, capitana del equipo infantil: 

  • Situación: a Ane le acaban de hacer una falta y parece dolorida. 
  • Emoción inicial: preocupación, nervios, …
  1. Pensamiento: esa bruta le ha hecho daño a mi niña; no deberían dejar jugar a una niña tan peligrosa; encima el árbitro no le dice nada. 

Mikel se siente rabioso, y pierde los nervios, comienza a insultar a la otra niña y al árbitro, o podría incluso encararse con los padres de la otra niña. 

  1. Pensamiento: vaya choque más feo, espero no se haya hecho daño; venga Ane no pasa nada, recuperas en las siguiente; son cosas del juego, la otra niña no ha controlado su fuerza. El árbitro ha pitado falta, es suficiente. 

Mikel sigue preocupado por su hija, pero sabe que el entrenador no va a dejar que siga jugando si está lesionada. Anima desde la grada a Ane para haga una buena defensa y luche por el siguiente balón. 

Padres, entrenadores y otros agentes del deporte pueden ayudar a los más pequeños a cambiar sus creencias negativas (pensamientos de todo o nada, etiquetas y generalizaciones) y poner en su lugar pensamientos (realistas y positivos) que ayuden a su adecuado desarrollo como deportistas. Si no paramos estos pensamientos, cada vez irán a más. 

¡No podemos dejar de sentir y pensar, pero sí podemos decidir qué hacer con nuestras emociones y pensamientos!

Equipo WATS

 

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 2 – enero de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

Un deporte sin violencia es posible con la ayuda de todos ¿Te sumas?

Cada fin de semana, nuevos casos de violencia salen a la luz. Padres pegándose delante de sus hijos, jugadores peleándose entre ellos, acoso constante a árbitras; junto a una infinidad de casos de machismo, xenofobia y racismo.

Erradicar la violencia en el deporte supone un enorme reto social, y al igual que fue conseguir que las mujeres pudieran votar o que personas de diferente raza tuvieran los mismos derechos. Todos los cambios sociales son liderados por un 16% de la sociedad, como refleja Everett Rogers en su teoría “La difusión de la innovación”.

Conseguirlo supone un reto, pero todo empieza por ese 16% de personas que creen, que motivan, que despiertan, que se anticipan.

El enfoque ante situaciones que generan violencia está en el castigo, en lugar de la prevención y la educación. Los entrenadores/as peor capacitados por su temprana edad, se encuentran en las categorías inferiores donde su impacto sobre los jóvenes deportistas es muy elevado. En esas categorías, los conocimientos técnico-tácticos pasan a un segundo plano, cuando los entrenadores/as no tienen herramientas para resolver conflictos y situaciones que generan violencia.

Aparte de entrenar la salida de balón, la presión, coberturas… también debemos entrenar todas las situaciones que creemos que se pueden dar en un partido: cuando una persona te insulta o cuando metes un gol en fuera de juego o cuando marcas con un penalti que no era. Generar profesionales que guíen a sus equipos para que aprendan a aprender a través de competencias y valores, y de esta forma, logrando un deporte sin violencia.

La misión de WATS es erradicar la violencia en el deporte. Creemos firmemente que un deporte sin violencia es posible, un deporte que eduque en valores, que ilusione a los mas jóvenes, que nos permita disfrutar de sus aprendizajes, y sobre todo, que forme para la vida. ¿Te sumas?

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 1 – diciembre de 2018. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.