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El iceberg de la violencia oculta. ¿Tú también eres cómplice?

 

Estadísticas preocupantes

Cuando escuchamos en los medios “en el partido del domingo se produjeron actos violentos…” se nos vienen a la cabeza principalmente agresiones físicas. Pero, ¿sabemos realmente hasta dónde llega la violencia? Según las estadísticas del Gobierno de España (Comisión estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte), durante la temporada 2017/18, el fútbol abarca el 98,22% de las infracciones registradas en deporte profesional, y más del 70% en el deporte no profesional.

Los árbitros/as son el colectivo que más violencia sufre (el 40% de los incidentes registrados), con un aumento del 20% en el último año. Le sigue muy de cerca los incidentes entre espectadores (un 39%), habiendo aumentado un 95% de la temporada 2016/17 a la 2017/18. De todos los incidentes registrados, un tercio son violencia física, es decir, dos tercios de las acciones son violencias ocultas, donde muchas veces somos cómplices.

 

Acciones violentas invisibles e implícitas

El lenguaje y comentarios que hacemos, los chistes de los que nos reímos, o la publicidad que vemos. Decirle a tu hijo “los fuertes no lloran” o querer controlar cada acción dentro del campo, o hacer comentarios ofensivos sobre rivales, árbitros/as, etc.

 

Acciones violentas visibles y explícitas

Amenazas anónimas o indirectas, acoso, humillaciones, abusos, desprecios, o chantajes son algunas de las acciones que fomentan las acciones invisibles. “Verás como no ganéis el partido”, “Hemos perdido por tu culpa”, “No vales ni para dar patadas a un balón”¿Os suenan este tipo de frases?

En este tipo de violencia, visible y explícita, los agresores y las víctimas se detectan claramente y los castigos están, por lo general, tipificados. La mayoría de las personas rechazan este tipo de violencia e intentan no participar en estos actos. Sin embargo, son los más sonados en los medios y por ello creemos que son los más frecuentes.

Federaciones e instituciones se centran en castigar los actos visibles y explícitos, con el fin de erradicar la violencia. Sin embargo, estos actos violentos no llegarían a producirse sin el resto del iceberg, el germen que va permitiendo que florezcan. Aquí es donde todos tenemos nuestra parte de responsabilidad.

 

Ejercicio práctico

  1. Busca un lugar relajado, cierra los ojos y piensa en tu último entrenamiento o partido que fuiste a ver.
  2. Intenta tener en cuenta todas las personas que había a tu alrededor, ¿Cómo se comportaban? ¿Crees que algo de los que decían o alguna de sus acciones entran en el iceberg?
  3. Ahora piensa en tu comportamiento, ¿hiciste o dijiste algo que pudiera estar en alguno de los escalones de la pirámide?
  4. Por último, busquemos soluciones, en el próximo entrenamiento o partido ¿Qué puedo hacer para evitar repetir ese comportamiento violento?

 

Mirar para otro lado y no hacer nada nos hace cómplices, es aceptar lo inaceptable y dejar que cada vez se haga más grande. Ser ejemplo de no violencia es la mejor forma de actuar. Nosotros no queremos ser cómplices, queremos un deporte diferente. ¿Te sumas al cambio?

Equipo WATS #SportWithValues #ValoresSonDeporte

 

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 4 – marzo de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

Visualízate ante la violencia: prevenir, concienciar y sensibilizar desde la base

Radicales, ultras y hooligans. ¿Qué te viene a la cabeza cuando las lees? Seguro que has pensado en los típicos aficionados violentos y te han venido imágenes de televisión, batallas campales entre aficiones rivales cuando se enfrentan sus equipos. Tipos rudos y descerebrados, gritando, tirando bengalas o vallas, peleando entre sí sin conocerse, solo porque son del equipo rival. Tan acostumbrados estamos a ver estas batallas campales que ya forman parte del espectáculo grotesco que rodea al fútbol y del cual algunas personas se verán identificadas, y otras muchas no.

Lo que ocurre es que los actos violentos que rodean el fútbol no solo vienen de radicales, ultras o hooligans. Proceden muchas veces de simples espectadores y espectadoras que van a ver un partido de fútbol modesto y que para ellos parece que vale todo. Insultos, desprecios o faltas de respeto hacia el rival o árbitro/a son, en muchos casos, el primer paso antes de la violencia física y estos actos también deben ser entendidos como actos violentos.

Por este motivo, desde WATS entendemos que erradicar la violencia en el futbol debe ser una prioridad para todos y todas. No llega con montar dispositivos de seguridad en partidos de alto riesgo, hay que actuar también desde la prevención, sensibilizando y concienciando desde la base, apostando por un deporte libre de violencia verbal, física, o de cualquier otro tipo.

Igual en este tipo de actos violentos te ves identificado/a, en mayor o menor medida. ¿Quién no ha insultado alguna vez al árbitro/a o despreciado al rival en un partido? Si hasta parece que nos quedamos más a gusto cuando descargamos nuestras frustración desde las gradas. Para que esto no se siga entendiendo como un comportamiento normal, te proponemos el siguiente ejercicio:

  1. Piensa en algo que te guste hacer, aquello con lo que disfrutas. Algo donde inviertes tiempo e ilusiones. Viajar, leer, ver una serie, ver a tu hijo crecer, quedar con los amigos para cenar…
  2. Visualízate por unos momentos viviendo ese instante con todo tipo detalles.
  3. Ahora añádele personas que te observan y que no conoces de nada. Te juzgan y opinan sobre lo que estás haciendo. Escuchas sus gritos, insultos y hasta les hacer gestos de desprecio.

Ni a ti ni a nadie nos gusta que nos estropeen nuestros momentos de disfrute, entonces, ¿por qué cada fin de semana seguimos viendo aficionados y aficionadas en las gradas con este tipo de conductas violentas?

Si como WATS, quieres ayudar a erradicar la violencia en el deporte, empieza por entender la violencia verbal como algo que va en contra del disfrute de jugadores y árbitros cuando realizan aquello que les apasiona, jugar al futbol.   

Equipo WATS

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 3 – febrero de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

Llega el 2019: la no-violencia como acción de año nuevo

Comienza un nuevo año y mientras los más pequeños de la casa disfrutan de los regalos de navidad, los mayores llenamos nuestra boca y nuestras agendas de nuevas tareas, propósitos para mejorar o cambiar algún aspecto de nuestra vida: ir al gimnasio, apuntarme a inglés, hacer ese curso que tanto me gusta, ir a visitar a un amigo/familiar, etc. Pero, ¿Cuántos de ellos cumplimos realmente?, ¿Alguno/a se propone mejorar el impacto que deja en los demás?

Quizá no te hayas parado nunca a pensarlo, pero todos – familias, entrenadores, compañeros/jugadores, directivos y árbitros – influimos en aquellas personas que tenemos a nuestro alrededor. Albert Bandura, en su teoría del aprendizaje social, nos dice que las personas somos un elemento activo en nuestro propio aprendizaje y no aprendemos solas, nuestro aprendizaje es un conjunto de nuestros factores personales, lo que observamos y nos enseña nuestro entorno (cultura, familia, ambientes en que no movemos), y nuestros actos (qué hacemos y qué consecuencias tienen nuestros actos)

Pongamos un ejemplo, os presento a Manuel de 7 años y su padre, su fan número uno en todos los partidos. El padre de Manuel muchas veces grita al árbitro cuando él juega a fútbol. Aunque no entienda por qué le grita, cuando Manuel se frustra, se equivoca, o se enfada ha empezado a reproducir ese comportamiento de su padre; lo que seguro no le ayuda a aprender nada, o sí, que se puede faltar el respeto a la persona que regula el juego. Ese comportamiento, reforzado por la actitud de su padre, acabará por generalizarse a faltar el respeto a quien regula las normas en casa, es decir, los padres, o a quien regula las normas en otros contextos: entrenadores, profesores…

Hemos puesto el ejemplo con los padres, pero los entrenadores también son superhéroes para los niños, cuando empiezo a jugar a fútbol mi entrenador es como Super Man, saber dar toques al balón y controlarlo, y dirigirlo, cosas que aún el niño no ha aprendido y desea hacer. Por eso los entrenadores también deben poner atención a lo que hace, ¡son observados por un montón de niños a la vez!

Bandura y su teoría del aprendizaje social nos recuerda lo importante que es ser EJEMPLAR, y primero hacer nosotros todo aquello que queremos enseñar, y evitar hacer todo aquello que no queremos que hagan. Cuando decimos que hay que “predicar con el ejemplo” nos referimos justo a esto:

  • Si como entrenador/a me rio o animo a mi jugador a que ignore cuando un compañero o rival se cae y se hace daño, antes de ir a ayudarle o preguntar si está bien, enseño a mi jugador que el compañerismo, la empatía, y la amistad no tienen importancia ni valor.
  • Cuando como entrenador/a recrimino al árbitro una acción, grito y hago gestos o comentarios menospreciando sus decisiones, estaré enseñando a mis jugadores que no tengo respeto hacia otras personas, que no soy hábil comunicarme de forma educada y eficaz, y que mi capacidad de autocontrolarme no es muy buena cuando me enfado o no estoy de acuerdo con algo, llegando a ser violento con insultos.
  • Cuando acaba el partido y la primera pregunta que le hago a mi hijo es ¿Cómo habéis quedado? ¿Cuántos goles/puntos has marcado? Le estoy transmitiendo que lo que realmente me importa como padre/madre y me hace sentirme orgulloso es el resultado y que todo vale con tal de ganar y ser el que más goles o puntos marca. Además, le estoy diciendo que cuando practica deporte y juega, la diversión, el trabajo en equipo y otros valores no importan, parece que no son valores de “ganadores”.
  • Si como padre/madre me pongo a cuestionar las decisiones del entrenador, insultarle o menospreciarle y a discutir por que me parece que mi hijo se merecía más minutos, porque mi hijo es el mejor. Le estoy enseñando a mi hijo a no respetar a otros, a no esforzarse porque ya es el mejor, a no compartir y a que lo que piensen los demás me da igual, y que incluso puedo ser violento para conseguir lo que quiero. 

Os invitamos este enero de 2019 a reflexionar sobre qué valores querréis que vuestros hijos/as o jugadores/as aprendan, y cómo vosotros, dando ejemplo podéis hacer algún cambio para contribuir a estos valores. ¿Te sumas al cambio y a conseguir un deporte sin violencia?

Equipo WATS

 

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.369 – 11 de enero de 2019. Puedes leer el artículo también en este enlace.

El inicio del fin ¿En qué punto del ciclo deportivo surge la violencia?

Todas las semanas presenciamos, nos cuentan, o vemos en los medios de comunicación nuevos casos de violencia en el deporte. ¿Qué podemos hacer para evitarlos? Lo primero, ¡conocer su origen!

Vamos a intentar comprender la violencia desde un modelo, el cognitivo–conductual, que explica el comportamiento humano dividiéndolo en 3 bloques principales: Conductas, Pensamientos y Emociones. Los pensamientos están en continua relación con nuestras emociones y conductas, y estas entre ellas; se trata de un ciclo en continua retroalimentación. 

¿En qué punto del ciclo surge la violencia?

El miedo, la frustración o la ira, pueden hacer que nos veamos inseguros, incapaces de afrontar lo que está sucediendo; sentimos que la situación es injusta, estamos siendo atacados y queremos salir de ella. Esto hace que seamos menos hábiles a la hora de controlar impulsos y tomar buenas decisiones. 

Ahí comienza la violencia, que lejos de solucionar el problema o ayudarnos a salir de la situación, lo que hace es alimentar nuestra visión negativa de ella; algo así como intentar apagar un fuego con gasolina. 

Si activamos otro tipo de pensamientos podremos ver los problemas o conflictos como una oportunidad de desarrollarnos y mejorar. Así, cambiando el ciclo (Emociones, Pensamientos y Conductas), fomentamos un comportamiento positivo evitando la violencia.

¿Qué puedo hacer para evitar la violencia?

Veamos unos ejemplos en los que los pensamientos pueden llevar a sentimientos desagradables y acciones violentas, con consecuencias negativas; o a sentimientos, acciones y consecuencias positivas y proactivas: 

Jon en el partido el domingo:

  • Situación: Mi defensor me hace una falta por detrás y me caigo al suelo. 
  • Emoción inicial: frustración, rabia, nervios, … 
  1. Pensamiento – Como me duele la rodilla, seguro me he lesionado y no puedo seguir; este tío es tonto, seguro que lo ha hecho intencionadamente.

Jon comienza a estar más rabioso, se ve incapaz de seguir y se siente atacado; su reacción podría ser: voy a empujar al que me hizo la falta, o en la siguiente jugada le busco para devolvérsela y si no le encuentro, voy a por otro. 

  1. Pensamiento – Me duele un poco la rodilla, pero seguro que podré seguir jugando; se ha pasado un poco haciéndome la falta, pero seguro que ha sido sin querer. 

Jon se siente motivado, con ganas de seguir jugando y esforzándose; su reacción podría ser: una buena defensa posterior, o chocar la mano con el defensor.

Sara, entrenadora del equipo cadete: 

  • Situación: El árbitro pita una falta con la que ella no está de acuerdo. 
  • Emoción inicial: Rabia, frustración, impotencia…
    1. Pensamiento: Este árbitro es malísimo, no tiene ni idea; me va a hacer perder el partido, seguro que conoce a alguien del otro equipo. 

Sara siente mucha impotencia, y cada ves esta más furiosa; su reacción podría ser: insultar al árbitro a grito pelado, amenazarle o animar a sus jugadores y a la grada a que apoyen sus quejas.

    1. Pensamiento: Habrá visto algo que yo desde aquí no he visto; Creo que se ha equivocado, pero bueno, yo también me he equivocado con la jugada de antes. 

Sara se siente frustrada, pero acepta la decisión y sigue animando a sus jugadores para mejorar la siguiente jugada. 

Mikel, padre de Ane, capitana del equipo infantil: 

  • Situación: a Ane le acaban de hacer una falta y parece dolorida. 
  • Emoción inicial: preocupación, nervios, …
  1. Pensamiento: esa bruta le ha hecho daño a mi niña; no deberían dejar jugar a una niña tan peligrosa; encima el árbitro no le dice nada. 

Mikel se siente rabioso, y pierde los nervios, comienza a insultar a la otra niña y al árbitro, o podría incluso encararse con los padres de la otra niña. 

  1. Pensamiento: vaya choque más feo, espero no se haya hecho daño; venga Ane no pasa nada, recuperas en las siguiente; son cosas del juego, la otra niña no ha controlado su fuerza. El árbitro ha pitado falta, es suficiente. 

Mikel sigue preocupado por su hija, pero sabe que el entrenador no va a dejar que siga jugando si está lesionada. Anima desde la grada a Ane para haga una buena defensa y luche por el siguiente balón. 

Padres, entrenadores y otros agentes del deporte pueden ayudar a los más pequeños a cambiar sus creencias negativas (pensamientos de todo o nada, etiquetas y generalizaciones) y poner en su lugar pensamientos (realistas y positivos) que ayuden a su adecuado desarrollo como deportistas. Si no paramos estos pensamientos, cada vez irán a más. 

¡No podemos dejar de sentir y pensar, pero sí podemos decidir qué hacer con nuestras emociones y pensamientos!

Equipo WATS

 

Este artículo forma parte de nuestra colaboración mensual con la Revista Tiquitaca y ha sido publicado en el número 2 – enero de 2019. Puedes leer el ejemplar completo en este enlace.

Ganar o “Ganar”. Objetivos y valores para un inicio de temporada deportiva

Septiembre comienza y con él, la nueva TEMPORADA, acompañada de la ilusión de todos por conocer las novedades a nivel de equipo, competición o club/escuela; y de las dudas que todo ello conlleva: ¿Dónde jugará mi hijo? ¿Con qué patrocinadores contamos este año? ¿Contra qué equipos vamos a jugar? ¿Qué viajes vamos a hacer? ¿Será un buen equipo?… y una pregunta común: ¿Se conseguirán los objetivos?

La pretemporada es un momento clave en el establecimiento de objetivos para los clubes y equipos. Tanto directivos y entrenadores, como padres y jugadores deben conocer cuales son los objetivos de la temporada y qué se espera de ellos para trabajar todos en la misma línea y así aumentar las probabilidades de éxito. 

Consideramos un buen objetivo aquel que es un objetivo SMART: 

  • Específico- Concreto (Specific)
  • Medible- Puntuable (Mesurable)
  • Alcanzable- Realista (Achievable) 
  • Retador- Relevante (Relevant).
  • Temporal- Con fecha (Time Based)

A estas claves, nos gusta añadir dos aspectos que consideramos fundamentales para el deporte: plantear los objetivos en positivo, el lenguaje que usamos influye en la percepción que tenemos de ello, y que sean congruentes con nuestra realidad y entorno presente, si podemos ponerlos en marcha ya mismo. 

Ahora bien, tras establecer los objetivos debemos trazar un plan de acción claro (lenguaje sencillo, comprensible a todos), flexible (adaptable a los posibles inconvenientes que nos encontremos en el camino) y conciso (pautas sencillas, pequeños pasos), que nos permita conocer los pasos a seguir para acercarnos a la meta. 

Tanto a la hora de establecer objetivos, como el plan de acción a seguir, los VALORES del club y del entrenador juegan un papel fundamental. Son estos valores los que marcarán que es lo prioritario y lo importante, la guía de comportamiento para los jugadores. Es fundamental en el deporte base que los padres conozcan también estos valores, ya que si son compartidos se reforzarán desde fuera de la pista y eso ayudará a interiorizarlos mejor. En este caso “La unión hace la fuerza”, si todos remamos en la misma dirección será más fácil cumplir lo que nos planteamos, además se reducen posibles conflictos durante la temporada si todo queda claro al inicio. 

Eso sí, un mismo valor u objetivo puede tener significados diferentes para cada persona, lo que hace necesario clarificar desde los clubes y los entrenadores ¿Qué queremos conseguir esta temporada? Y ¿Cómo vamos a hacerlo?

Para facilitar la comprensión pongamos un ejemplo: 

En la reunión de inicio de temporada el entrenador del Infantil A explica a los padres que el objetivo del equipo para final de temporada es GANAR, y tras este comentario comienza a hablar de otros temas relacionados con el equipo. 

¡Ya tenemos el lío montado! ¿Qué es “GANAR” para ese entrenador y ese equipo? Ganar la liga, ganar nivel técnico, ganar nivel físico, ganar a un rival concreto, ganar todos los partidos, ganar es mejorar rendimiento de todos los jugadores, ganar es que los niños interioricen los valores del club, ganar es ser el equipo con menos penalizaciones de la liga (tarjetas, descalificantes, expulsiones…)

En este caso, el entrenador, o el club deberían en primer lugar clarificar que valores se espera ver en sus jugadores. ¿Qué es ganar para ese equipo dentro del club?, Aquí entrarían todos los aspectos que hemos comentado para valorar si es un buen objetivo (SMART), y ¿Cómo vamos a hacerlo? Involucrando siempre a todos los elementos del deporte (jugador/a, familias, entrenador/a…), ¿Qué papel tiene cada uno?, ¡todos son necesarios si queremos conseguir el objetivo, y teniendo claro lo que se espera de cada uno evitaremos algunos conflictos durante la temporada! 

Equipo WATS 

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.359 – 30 de noviembre de 2018. Puedes leer el artículo también en este enlace.