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Indignación por el racismo en nuestros campos… pero solamente durante un ratito

Partido de la Primera División masculina de fútbol en el Ramón de Carranza entre el Cádiz y el Valencia, y en el minuto 29 el defensa valencianista Mouctar Diakhaby detiene el juego y comienza a realizar aspavientos. El árbitro se acerca y le sanciona con tarjeta amarilla por «discutir con un jugador del equipo contrario». Tras unos minutos de tensión, el Valencia se retira al vestuario, y el ambiente se vuelve raro hasta que trasciende a los comentaristas de televisión el motivo.

Diakhaby denuncia que Juan Cala, del Cádiz, le ha llamado «negro de mierda». El racismo es un problema de primer nivel en el deporte, y especialmente en los campos de fútbol. Por ello el equipo por completo ha decidido retirarse al vestuario en señal de protesta. Pasan los minutos, y finalmente el Valencia regresa al césped, no así Mouctar Diakhaby que permanece en el vestuario y es sustituido por otro jugador. El árbitro reanuda el encuentro con cierta normalidad, que termina con victoria del Cádiz por 2 a 1.

El Valencia se retira al vestuario en el Ramón de Carranza como protesta – © LaLiga

Escuchar «negro de mierda» en el césped nos debería hacer replantearnos muchas cosas

En la rueda de prensa del los entrenadores tras finalizar el partido, y después con las declaraciones de jugadores en la zona mixta, la indignación se extiende a todos los medios. Los insultos racistas que el defensa valencianista denuncia por parte de Juan Cala son algo muy grave, y deberían ser motivo de sanción. LaLiga realiza un sorprendentemente comunicado en el que concluye que ha analizado los soportes audiovisuales con la grabación del partido pero «no encuentra pruebas de que los insultos denunciados se hayan realizado».

Para Diakhaby, la actitud de LaLiga responde a que «se quiere proteger al fútbol español en lugar de hablar de lo sucedido». Afirma, además, que llevará su denuncia «hasta el final» ya que no quiere que el incidente quede en nada. «No conozco a Juan Cala personalmente. No sé si es racista, pero lanzó insultos racistas y creo que debería ser sancionado por ello».

Por su parte, Juan Cala declara en rueda de prensa que él no ha insultado a nadie. «O bien Diakhaby se lo inventa, o lo ha entendido mal, pero el resto es un circo». Además, manifiesta que no piensa hacer más declaraciones, y el Cádiz guarda silencio absoluto sobre el tema.

La Federación Española de Fútbol, por su parte, inicia otra investigación, aunque su Tribunal de Apelación dice que tampoco encuentra pruebas. Diakhaby cree que «no quieren erradicar el racismo porque no sancionan a los protagonistas; no quiero decir que sean cómplices, pero es cierto que no se sanciona».

Cuando no existen pruebas, es complicado demostrar que la víctima tiene razón.

¿Cómo demostrar que la víctima tiene razón?

¿Quién tiene razón? Entendemos que si en las pruebas audiovisuales no aparece el insulto es muy complicado demostrar que este ocurrió, pero eso no resta gravedad a la situación ni nuestro apoyo a la víctima que denuncia estos insultos. Para una persona que se ve insultada por su raza, es absolutamente doloroso sufrir este hecho, y más aún el tener que denunciarlo cuando lo que se encuentra son todas las puertas cerradas y una absoluta incomprensión por muchas de las instituciones implicadas. Al final del día, el jugador que ha sufrido insultos racistas se vuelve a casa con una tarjeta amarilla por «protestar ante el jugador del equipo contrario».

Parece que inicialmente al conocerse la noticia la indignación por otro caso de racismo en nuestros campos corrió como la pólvora, pero sólo duró un ratito. Más allá de cuál es la verdad, de las investigaciones y las pruebas, creemos que ese «ratito de indignación» debería durar algo más. Creemos que ese no es el debate, y que más allá de las investigaciones tanto LaLiga como la RFEF deberían abrir el incómodo melón del racismo en el fútbol. Reconocer que es un problema importante y plantear un programa formativo y de divulgación ambicioso para acabar con él y mostrar el compromiso de la competición estrella contra el racismo y la xenofobia. Se podrían endurecer las sanciones e introducir nuevos mecanismos en el reglamento para prevenir, abordar y castigar estas expresiones. Pero parece que no hay intención de abordar un problema tan serio y doloroso.

Acabar con el racismo en el deporte está en nuestras manos.

Dos propuestas para erradicar el racismo de nuestros campos

¿Qué proponemos desde WATS?

Invertir en formación y concienciación, especialmente entre los/as más jóvenes. Un deporte como el fútbol que se ve por televisión de forma masiva tiene que ser ejemplar y demostrarlo continuamente. Deberían ponerse en marcha campañas para mostrar a la ciudadanía que en el 2021 no es aceptable llamar «negro de mierda» a nadie en un campo. Y las instituciones públicas al máximo nivel (Ministerio, CSD, la Fiscalía o el Poder Judicial) deberían tener algo que decir sobre este tema, y no guardar un incómodo silencio.

¿Qué propuesta desde el ámbito del propio deporte nos gusta?

Nos ha encantado la que lanza el exfutbolista holandés Clarence Seedorf, que ha jugado entre otros en el Real Madrid, el Ajax o el Milan. «No podemos cubrirnos la boca si hablamos a un rival, eso debería ser tarjeta amarilla» dice Seedorf, que cree que es una forma de atajar el que se insulte pero ocultando que las cámaras o los micrófonos puedan captar la prueba audiovisual, como en el caso que denuncia Diakhaby. Y la verdad, es una propuesta que tiene mucho sentido y podría atajar la impunidad a la hora de faltar el respeto al contrario. Nos gusta que Seedorf pide ejemplaridad a jugadores/as, aficionados/as, a la UEFA y a la FIFA, «la educación a largo plazo es la única herramienta para luchar contra el racismo». Ciertamente, ¡esta es la clave contra el racismo en nuestros campos!