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La cara oscura de la final de la Eurocopa: la violencia doméstica se dispara si pierde Inglaterra

La final de la Eurocopa 2021 ha sido uno de los acontecimientos deportivos con relevancia internacional más esperados en los últimos meses. Junto a los Juegos Olímpicos de Tokyo, reúne a cientos de aficionados/as que la siguen a través de la televisión y de internet a lo largo de toda Europa y del planeta. El partido final entre Italia e Inglaterra ha sido capaz de sacar lo mejor de muchísimas personas a través de los valores del deporte. Cientos de trabajadores coordinando las medidas sanitarias y de seguridad más severas de la historia para que nadie corra peligro, un esfuerzo como nunca para retransmitir el acontecimiento por televisión para todo el mundo, una legión de voluntarios para coordinar el acceso y medidas sanitarias para los pocos afortunados/as que han accedido a los estadios… y muchísimos aficionados/as de cada país que han entendido la importancia de la responsabilidad individual y se han quedado en casa en lugar de salir a celebrar que juega su equipo en las calles.

Pero la final de la Euro2021 tiene una cara oscura y escalofriante en Inglaterra. El Centro Nacional contra la Violencia Doméstica (NCDV en inglés) ha puesto en marcha un eslogan que dice que «si a Inglaterra le dan una paliza, a ella también se la dan» para levantar la voz ante un riesgo extremo de violencia doméstica tras la final que se jugaba en Wembley.

La violencia se dispara un 38% si Inglaterra pierde

Según un estudio de la Universidad de Lancaster que recoge Maldita.es, la violencia doméstica se dispara cuando juega la selección inglesa. Hay constatado un incremento del 26% cuando juega la selección de los tres leones, y hasta de un 38% si Inglaterra pierde el partido como ocurrió el pasado fin de semana. Aunque las estadísticas oficiales del Gobierno Británico no distinguen la violencia de género dentro de la doméstica, los datos constatan que las mujeres son mayoritariamente las víctimas de esta violencia.

David Wolfson, Ministro de Justicia del Reino Unido, reconocía que «la violencia doméstica aumenta enormemente cuando hay un partido de fútbol importante». El cóctel explosivo de un acontecimiento deportivo relevante y un gran consumo de alcohol es dramático, «con un aumento exponencial constatado de las denuncias e intervenciones de la policía por palizas en domicilios». Según las estadísticas y los estudios de varias universidades británicas, «la violencia se ejerce mayoritariamente de hombres hacia las mujeres», y concluyen que «el deporte no provoca violencia doméstica, pero la desinhibición que induce el alcohol potencia la rabia, la frustración y la agresividad de muchos agresores».

La violencia también se dispara en otros países.

Refuge, la asociación británica contra la violencia doméstica, deja muy claro que el problema no es responsabilidad del deporte, aunque se desate con la excusa de acontecimientos deportivos como la final de la Eurocopa 2021 entre Inglaterra e Italia. Ruth Davison, Directora Ejecutiva de Refuge, es categórica afirmando que «la violencia doméstica no la provocan los partidos de fútbol ni las eliminaciones, la causan los agresores que eligen abusar». «Aunque una final deportiva y el alcohol pueden exacerbar algunos comportamientos abusivos preexistentes, la violencia es una elección que hace conscientemente el agresor».

No hay nada más ajeno a los valores del deporte que la violencia

No obstante, el deporte y sus valores son capaces de sacar lo mejor de muchísimas personas, capaces de unirse para plantar cara a la violencia y a las injusticias, e intentar hacer del mundo un lugar mejor. Numerosas personas en diferentes localidades de Inglaterra lanzaron publicaciones en redes sociales ofreciendo alojamiento en sus casas para aquellas mujeres que necesitasen huir de la suya esa noche. Muchos de esos posts se hicieron virales y desataron una auténtica oleada de solidaridad.

En el caso de la violencia de género, es importante tener claro que mientras culpemos al fútbol, el alcohol, la fe, la pobreza o las drogas por el abuso doméstico, no haremos que nadie rinda cuentas de manera significativa. La violencia contra las mujeres es un problema de primer orden, que sólo se ampara del deporte para ejercer el abuso de una manera cobarde escudándose en la victoria o la derrota de un equipo. El deporte y sus valores son completamente ajenos a la violencia, y jamás pueden ser usados para excusarla. Sólo seremos capaces de acabar con la lacra de la violencia de género a través de la formación de nuestros/as más jóvenes, por una parte, y de dotar de recursos y mecanismos legales al sistema judicial para que pueda ayudar de manera ágil a todas las mujeres que denuncien violencia, y garanticen que puedan desarrollar una vida al margen de su agresor.

El teléfono 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes. En el caso de la violencia ejercida en el ámbito deportivo, el Teléfono contra la Violencia en el Deporte atiende a través de un mensaje de Whatsapp al número 688 655 099.

Indignación por el racismo en nuestros campos… pero solamente durante un ratito

Partido de la Primera División masculina de fútbol en el Ramón de Carranza entre el Cádiz y el Valencia, y en el minuto 29 el defensa valencianista Mouctar Diakhaby detiene el juego y comienza a realizar aspavientos. El árbitro se acerca y le sanciona con tarjeta amarilla por «discutir con un jugador del equipo contrario». Tras unos minutos de tensión, el Valencia se retira al vestuario, y el ambiente se vuelve raro hasta que trasciende a los comentaristas de televisión el motivo.

Diakhaby denuncia que Juan Cala, del Cádiz, le ha llamado «negro de mierda». El racismo es un problema de primer nivel en el deporte, y especialmente en los campos de fútbol. Por ello el equipo por completo ha decidido retirarse al vestuario en señal de protesta. Pasan los minutos, y finalmente el Valencia regresa al césped, no así Mouctar Diakhaby que permanece en el vestuario y es sustituido por otro jugador. El árbitro reanuda el encuentro con cierta normalidad, que termina con victoria del Cádiz por 2 a 1.

El Valencia se retira al vestuario en el Ramón de Carranza como protesta – © LaLiga

Escuchar «negro de mierda» en el césped nos debería hacer replantearnos muchas cosas

En la rueda de prensa del los entrenadores tras finalizar el partido, y después con las declaraciones de jugadores en la zona mixta, la indignación se extiende a todos los medios. Los insultos racistas que el defensa valencianista denuncia por parte de Juan Cala son algo muy grave, y deberían ser motivo de sanción. LaLiga realiza un sorprendentemente comunicado en el que concluye que ha analizado los soportes audiovisuales con la grabación del partido pero «no encuentra pruebas de que los insultos denunciados se hayan realizado».

Para Diakhaby, la actitud de LaLiga responde a que «se quiere proteger al fútbol español en lugar de hablar de lo sucedido». Afirma, además, que llevará su denuncia «hasta el final» ya que no quiere que el incidente quede en nada. «No conozco a Juan Cala personalmente. No sé si es racista, pero lanzó insultos racistas y creo que debería ser sancionado por ello».

Por su parte, Juan Cala declara en rueda de prensa que él no ha insultado a nadie. «O bien Diakhaby se lo inventa, o lo ha entendido mal, pero el resto es un circo». Además, manifiesta que no piensa hacer más declaraciones, y el Cádiz guarda silencio absoluto sobre el tema.

La Federación Española de Fútbol, por su parte, inicia otra investigación, aunque su Tribunal de Apelación dice que tampoco encuentra pruebas. Diakhaby cree que «no quieren erradicar el racismo porque no sancionan a los protagonistas; no quiero decir que sean cómplices, pero es cierto que no se sanciona».

Cuando no existen pruebas, es complicado demostrar que la víctima tiene razón.

¿Cómo demostrar que la víctima tiene razón?

¿Quién tiene razón? Entendemos que si en las pruebas audiovisuales no aparece el insulto es muy complicado demostrar que este ocurrió, pero eso no resta gravedad a la situación ni nuestro apoyo a la víctima que denuncia estos insultos. Para una persona que se ve insultada por su raza, es absolutamente doloroso sufrir este hecho, y más aún el tener que denunciarlo cuando lo que se encuentra son todas las puertas cerradas y una absoluta incomprensión por muchas de las instituciones implicadas. Al final del día, el jugador que ha sufrido insultos racistas se vuelve a casa con una tarjeta amarilla por «protestar ante el jugador del equipo contrario».

Parece que inicialmente al conocerse la noticia la indignación por otro caso de racismo en nuestros campos corrió como la pólvora, pero sólo duró un ratito. Más allá de cuál es la verdad, de las investigaciones y las pruebas, creemos que ese «ratito de indignación» debería durar algo más. Creemos que ese no es el debate, y que más allá de las investigaciones tanto LaLiga como la RFEF deberían abrir el incómodo melón del racismo en el fútbol. Reconocer que es un problema importante y plantear un programa formativo y de divulgación ambicioso para acabar con él y mostrar el compromiso de la competición estrella contra el racismo y la xenofobia. Se podrían endurecer las sanciones e introducir nuevos mecanismos en el reglamento para prevenir, abordar y castigar estas expresiones. Pero parece que no hay intención de abordar un problema tan serio y doloroso.

Acabar con el racismo en el deporte está en nuestras manos.

Dos propuestas para erradicar el racismo de nuestros campos

¿Qué proponemos desde WATS?

Invertir en formación y concienciación, especialmente entre los/as más jóvenes. Un deporte como el fútbol que se ve por televisión de forma masiva tiene que ser ejemplar y demostrarlo continuamente. Deberían ponerse en marcha campañas para mostrar a la ciudadanía que en el 2021 no es aceptable llamar «negro de mierda» a nadie en un campo. Y las instituciones públicas al máximo nivel (Ministerio, CSD, la Fiscalía o el Poder Judicial) deberían tener algo que decir sobre este tema, y no guardar un incómodo silencio.

¿Qué propuesta desde el ámbito del propio deporte nos gusta?

Nos ha encantado la que lanza el exfutbolista holandés Clarence Seedorf, que ha jugado entre otros en el Real Madrid, el Ajax o el Milan. «No podemos cubrirnos la boca si hablamos a un rival, eso debería ser tarjeta amarilla» dice Seedorf, que cree que es una forma de atajar el que se insulte pero ocultando que las cámaras o los micrófonos puedan captar la prueba audiovisual, como en el caso que denuncia Diakhaby. Y la verdad, es una propuesta que tiene mucho sentido y podría atajar la impunidad a la hora de faltar el respeto al contrario. Nos gusta que Seedorf pide ejemplaridad a jugadores/as, aficionados/as, a la UEFA y a la FIFA, «la educación a largo plazo es la única herramienta para luchar contra el racismo». Ciertamente, ¡esta es la clave contra el racismo en nuestros campos!

La brecha de género se perpetúa en el regreso de las competiciones tras el COVID-19. ¿Por qué vuelven unos deportes y otros no?

Llega la desescalada y con ella se reanudan algunas competiciones deportivas. Béisbol, atletismo, fútbol, bádminton… muchos deportes han podido reanudar sus competiciones, pero otros muchos no han tenido la posibilidad de hacerlo. Además, en muchos casos regresan las competiciones de las primeras divisiones masculinas mientras que las femeninas se dan por terminadas, extendiéndose de esta forma la brecha de género en el deporte. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cuáles son los factores más influyentes en la reanudación  o cancelación de las competiciones?

Una situación muy variable a nivel mundial

A nivel mundial, la situación es enormemente variable en función del país. En Bielorrusia, por ejemplo, no tuvieron la obligación de cancelar el fútbol, ni siquiera de jugarlo a puerta cerrada. Países asiáticos como China, Japón o la República de Corea, más avanzados en el proceso de desescalada, comenzaron a aprobar el retorno a la competición de varios deportes hace ya un par de semanas. En nuestro caso, solamente se ha contemplado la opción de continuar la competición liguera de fútbol masculino y, en países como Francia, Luxemburgo o Bélgica, se han cancelado todas las competiciones deportivas por igual.

La reanudación del deporte depende del país en el que se juegue. Dentro del país en cuestión depende tanto de la postura de su gobierno, como de su situación sanitaria. En Estados Unidos el Gobierno no tiene capacidad de intervención en las competiciones de ligas privadas como la NBA o la NFL, que tienen plena capacidad de decisión, al menos en la etapa actual, sobre una posible reanudación. En Francia, por el contrario, el Olympique de Lyon ha optado por reclamar la reanudación de la Ligue 1, suspendida por el propio Gobierno y sin visos de retornar en la presente temporada. La nueva realidad deportiva estará, por lo tanto, muy determinada por el rol e importancia que los gobiernos den al deporte en la sociedad, algo que ha estado siempre presente pero que resulta más evidente en situaciones como esta.

También podríamos meter en este saco a los deportes que siguen un circuito mundial, como podrían ser el tenis o la fórmula 1. Aunque en estos deportes también entren en juego factores como el transporte o el alojamiento, la postura de los gobiernos de los países a los que viajan los deportistas y medios de comunicación hacen que sus reanudaciones sean prácticamente misión imposible. O, al menos, hasta que se encuentre una vacuna.

Vero Boquete cree que «a las futbolistas no se nos trata como a profesionales»

La reanudación del deporte pasa por el acuerdo de federaciones, ligas y gobiernos

Las instituciones deportivas también tienen un papel fundamental en la continuación de las competiciones, que en muchas ocasiones colaboran con los gobiernos de turno. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en el estado español, con el particular caso del fútbol, porque el Gobierno, la Federación Española de Fútbol (RFEF) y LaLiga se han puesto de acuerdo para que la competición liguera pueda terminarse. Sin embargo, el fútbol femenino español no ha corrido la misma suerte, y el ejemplo es igual de válido, pero, en su caso, con un polémico desenlace.

¿Por qué puede retornar la Primera División masculina pero no la femenina? ¿No todos y todas entrenan y juegan de la misma forma y están sujetos a las mismas precauciones sanitarias? La RFEF daba por concluida LaLiga Iberdrola (Primera División del fútbol femenino) explicando que el la modalidad femenina «no puede considerarse como profesional, al contrario que el masculino, porque la Ley del Deporte de 1990 no la incluye como tal». Vero Boquete, jugadora del equipo estadounidense Utha Royals FC y referente internacional en el fútbol, argumenta contrariada que «el fútbol femenino español no recibe las ayudas que tanto tiempo llevan prometiéndole y que sin ellas, le resulta imposible afrontar la situación actual. Merecemos que se nos trate como a profesionales».

En Alemania, la Bundesliga ha pasado por una situación institucional muy parecida, aunque con final diferente. La liga alemana masculina se reanudó el 16 de mayo después de que todos los clubes que compiten en ella llegaran a un acuerdo con la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Doce días después, el 28 de mayo, también volvería a jugarse la liga femenina, con la garantía  que ofrecen las medidas de seguridad que brillaban por su ausencia en el fútbol femenino español, como los tests o los constantes controles de temperatura. El presidente de la DFB, Fritz Keller, declaró en la página oficial de la Federación que estaba muy feliz de que “los clubes de la Bundesliga Femenina hayan expresado su unidad a favor de continuar la temporada. Esto es exactamente lo que necesitamos en la crisis. El regreso de la competición es otro paso importante hacia un tipo de normalidad tanto en el fútbol como en la sociedad. La Bundesliga está asumiendo un papel pionero en el fútbol internacional femenino».

San Mames a oscuras, en un símbolo de la pausa que ha sufrido el deporte.
© Athletic Club

El deporte femenino, mayoritariamente en pausa

¿No podría ocurrir lo mismo con la Primera División femenina en nuestro país? ¿Por qué no existe voluntad de dotarla de recursos para poder reiniciar su actividad? La rentabilidad económica es la motivación principal de que la vuelta del fútbol masculino, en el caso español, tenga preferencia ante la de otros deportes. En un artículo del diario económico Expansión se estima que «el deporte mundial genera más de 600.000 millones de euros al año y la situación actual dejaría sin 7.500 millones a las ligas de fútbol europeas y, consecuentemente, a otros deportes a los que las instituciones futbolísticas como la RFEF ayudan económicamente». Una previsión económica tan negativa como esta impulsa a todas las instituciones estatales y deportivas a colaborar y hacer todo lo posible por intentar reducir esas pérdidas al mínimo.

Pero no todo es cuestión de dinero, o al menos no debería serlo. El fútbol femenino (y el deporte femenino en general) es mucho más y habla de igualdad entre mujeres y hombres siendo un referente social de primer orden. Si sólo retornan las competiciones masculinas y no las femeninas ¿qué mensaje estamos enviando a la sociedad? ¿Somos conscientes de que de esta manera continuamos perpetuando la brecha de género en el deporte?

Muchos deportes y sus respectivas federaciones se han visto obligados y obligadas a reinventar su organización y planificación de cara a la temporada que viene. Teniendo en cuenta el nuevo panorama deportivo, las planificaciones de la próxima temporada se han llevado a cabo con el objetivo de ser lo más justas y satisfactorias posibles, y en la mayoría de los casos, se ha conseguido. Estas indecisiones han sido un factor de presión añadido ante la posibilidad de reanudar las competiciones, pero no suponían razones de tanto peso, quizás por el aspecto económico, como el fútbol.

Acabar con la brecha de género en el deporte es cosa de todos y todas

Todas estas circunstancias hacen que la reanudación de cualquier otro deporte que no sea el fútbol, o que no tenga una relevancia económica a nivel estatal, sea prácticamente no reanudable en los países que viven una situación sanitaria similar a la española. El papel de los gobiernos, de las instituciones, la rentabilidad económica y la necesidad de planificación de la próxima temporada, son elementos que están directamente relacionados y que, por lo tanto, tienen que coordinarse para que podamos disfrutar de nuevo del deporte que más nos gusta. Precisamente en un momento como el actual es necesario ser conscientes de que si el deporte femenino se pone en pausa mientras el masculino vuelve a la normalidad, estaremos enviando un mensaje nada alentador sobre la lucha para la igualdad entre mujeres y hombres.

La despedida de Aduriz, un deportista referente en valores. “Me gustaría que me recordaran como un jugador que siempre ha querido lo mejor para su equipo”

Lo primero que se les viene a la cabeza a los aficionados del Athletic Club cuando escuchan su apellido es “gol”. Sin embargo, la despedida de Aduriz deja un legado que va mucho más allá de sus goles, de sus interminables saltos y de su zorrería; llega incluso más lejos de lo que ha llegado su competitividad. Aritz Aduriz es orgullo e identidad, no sólo como futbolista y jugador del Athletic, sino también como deportista.

“Me gustaría que me recordaran como un jugador que siempre ha querido lo mejor para el Athletic”. Así reveló Aritz Aduriz, en una entrevista para Canal+ en 2014, su amor incondicional por la camiseta rojiblanca. Él es el claro ejemplo de que el deporte también funciona por emociones y ha comentado varias veces, como en aquella entrevista con Ricardo Sierra, que tenía intención de seguir jugando siempre que se divirtiera haciéndolo.

Entrevista de Ricardo Sierra a Aritz Aduriz en Canal+ (2014)

La misma ilusión que en su debut hace 18 años

A pesar de que estas últimas dos temporadas hayan sido complicadas para él por la falta de continuidad, seguía transmitiendo la misma ilusión al saltar al campo que cuando debutó en el antiguo San Mamés hace ya 18 años, con tan solo 21 añitos, de la mano de Jupp Heynckes.

Su capacidad para transmitir emociones, tanto al equipo como a una grada rebosada de 50 mil almas diferentes, y además hacerlo desde la más estricta serenidad y profesionalidad, es posiblemente su mayor virtud. Muchas aficionadas y aficionados al fútbol, incluso los que no son del Athletic Club, nos hemos sentido identificados. Muchas y muchos le hemos sentido como uno de nuestros deportistas emblema porque él nos ha brindado todo su esfuerzo y dedicación, que se han visto reflejados en sus goles. Un privilegio que no todos los jugadores tienen y que queda aún más patente en la despedida de Aduriz.

Debut de Aritz Aduriz contra el Amurrio en 2002
Debut de Aritz Aduriz con el Athletic Club contra el Amurrio en 2002
© Jon Hernáez / FOKU

“El Zorro” de Donostia es también un ejemplo de que la competitividad y la deportividad no tienen porqué estar reñidas. Siempre ha sido un jugador muy competitivo, su ansia por ganar es quizás la principal responsable de su apodo, que le va como anillo al dedo. Y su deportividad es igual, o incluso, más transparente todavía. Por ejemplo, después de quedar máximo goleador de la Europa League en la temporada 2015/16, cayendo en cuartos de final contra el Sevilla F.C. en una eliminatoria muy igualada, Aritz siempre mantuvo que el mérito de los goles no era suyo, sino de todo el equipo. Uno de esos jugadores que cuesta encontrar pero que en ciudades como Bilbao se valora más que ningún otro.

Cultivando una buena relación con árbitros y rivales

En más de una ocasión también ha reconocido que su relación con los árbitros, con los que suele tener más de una discusión, es mucho mejor de lo que la gente cree. Aritz es un deportista de sangre caliente, y es plenamente consciente de que el trabajo de los árbitros es muy complicado. En el fútbol, y en el deporte en general, la tensión de la competición puede llevar a los deportistas equivocarse, y el 20 del Athletic sabe que cuando eso pasa, la mejor solución es pedir disculpas y dialogar.

Y todo esto nunca le ha impedido ser un compañero y jugador querido allá donde ha ido. Quizás en el deporte profesional lo más importante sea la consecución de títulos o, al menos, de resultados. Y para él también lo es así, desde luego, pero siempre ha sido un jugador que ha valorado todas sus amistades. Aduriz ha jugado grandes partidos, ha formado parte de grandes equipos, con grandes objetivos y sin embargo, los partidos más especiales para él han sido los que tenían el factor emocional de enfrentarse a un excompañero, a un amigo, con el que después intercambiaba la camiseta.

Homenaje a Aduriz por sus excompañeros del RCD Mallorca en Son Moix
© Athletic Club

La prueba más cercana que tenemos de ello es su recibimiento en el vestuario en la primera jornada de liga de esta temporada. Después de marcar un auténtico golazo de chilena y dar la victoria al Athletic en el minuto 88 contra el FC Barcelona, todos sus compañeros le esperaban en el vestuario para cantarle, sin terminar de creérselo, uno de los cánticos más recurridos de los últimos años en San Mamés. Nada presagiaba en ese momento que a final de temporada llegaría la despedida de Aduriz. Otro buen ejemplo llegó 3 jornadas después. El Athletic visitaba la que fue su casa durante dos temporadas, el Estadi de Son Moix, Mallorca. La afición mallorquinista quiso reconocer los más de 15 años de profesión del delantero donostiarra, y la ovación prepartido fue un momento que estamos convencidas que siempre guardará en su amplio baúl de recuerdos.

Al final el fútbol no es más que un balance entre errores y aciertos

Un baúl lleno de vivencias, de diferentes situaciones, de errores y de aciertos. Eso también es Aduriz: la voz de la experiencia. Una de sus funciones en el equipo, de hecho, consiste en transmitirla, como él mismo ha comentado en alguna ocasión. Es cierto que muy pocos jugadores son capaces de marcar un gol de chilena así, pero sus aportaciones al equipo llegan en formas diferentes.

Con la despedida de Aduriz se marcha, en un momento especialmente extraño para el fútbol, un deportista que nunca ha dejado de ayudar y al que todas y todos los aficionados del Athletic seguramente hubieran preferido despedir a lo grande. Una lesión de cadera y una alarma sanitaria no impedirán que el legado de Aritz Aduriz pierda un solo gramo de peso. El día en que se dispute la final de Copa del Rey entre el Athletic y la Real Sociedad estamos convencidos de que la afición de ambos equipos echará de menos no poder verle ese día sobre el césped. La leyenda sigue viva y la despedida va para largo.

¿Cómo surgió el Futbolín? La curiosa historia del fútbol que se juega sobre una mesa

En estos tiempos en los que la práctica del deporte ha quedado reducida a todo aquello que únicamente podamos realizar en casa parece que el fútbol ha quedado desterrado del panorama. ¿Completamente? No tanto. Como se decía en la primera página de los cómics de Asterix «no por completo, ya que hay un pequeño lugar que ha resistido siempre al invasor». Este es el futbolín.

Oh, el fútbol, «la más importante de las cosas no importantes» que decía el seleccionador nacional italiano Arrigo Sacchi. ¿Y el futbolín? Rey indiscutible de muchos bares también encuentra su lugar en txokos, áticos y sótanos de muchas casas. Y es por ello, la única manera de practicar fútbol en condiciones cuando estás entre cuatro paredes. Pero ¿de dónde surge este invento?

El fútbol, lo más importante de las cosas no importantes

«El futbolín es un juego de mesa basado en el fútbol. Se juega sobre una mesa especial sobre la cual ejes transversales con palancas con forma de jugador son girados por los jugadores o jugadoras para golpear una pelota»

Lejos de la pequeña aldea gala de Armórica, la historia de cómo el futbolín fue inventado es poco conocida y, sin embargo, se trata de uno de los juegos más extendidos y populares en todo el mundo. Una historia que representa como a veces de las peores circunstancias surgen las grandes ideas. Esta idea nos acompaña desde hace 83 años y permite compartir a abuelos, padres y e hijos/as un mismo juego de manera en que pocas cosas lo hacen, y que bien podría haber surgido en esta época difícil que nos toca vivir ahora.

Alejandro Finisterre, inventor del futbolín

Alejandro Finisterre fue un poeta académico de la Real Academia Gallega que nació en 1919. Hizo prácticamente de todo en su vida, pero antes de ser poeta fue inventor. En plena Guerra Civil, Alejandro es herido en unos de los bombardeos de Madrid. Se queda cojo y es atendido en un hospital repleto de chavales donde a todos/as les toca echar una mano. Ya que es el mayor de los jóvenes y el menor de los adultos, se encarga de cuidar a esos chicos que solo quieren jugar y sueñan con volver correr y pegar patadas al balón. Son niños de la guerra que solo quieren recuperar su infancia perdida.

Alejandro Finisterre, un poeta que tuvo la felicidad en su mente

Decían de él que fué «un poeta que tuvo la felicidad en su mente y en sus manos, cuando un día se le ocurrió crear la magia de traer el fútbol a un salón, para aquellos niños a quienes la guerra les impedía correr.

Es así como Alejandro, el hermano mayor de todos ellos, se pone a pensar y crea un juego que devolverá la sonrisa no sólo a esos niños sino a todos los que están sufriendo los desastres de la guerra. Se trataba de una idea que ya estaba en el aire desde finales del siglo XIX en Gran Bretaña y Alemania, sin embargo, Alejandro Finisterre le da una vuelta al diseñar futbolistas de madera y una pelota de corcho pasando así de ser un juego brusco y de fuerza, a uno de astucia y estrategia. Para lograrlo, confía dar forma a su diseño a su amigo Francisco Javier Altuna, un carpintero vasco. Y de la mano de estos dos personajes de principios de siglo nace así el futbolín que todos conocemos hoy en día.

Hoy, 83 años después, los niños y niñas vuelven a no poder salir a la calle a jugar. Esta vez no es una guerra, sino una pandemia lo que les priva de poder correr, saltar y divertirse al aire libre. Quizá sea el momento de desempolvar ese viejo futbolín y rememorar una vez más un gran invento que nos permite disfrutar y divertirnos en familia.

Ya que hay tenis de mesa, por qué no un fútbol de mesa. Así los niños mutilados por los bombarderos podrán jugar al fútbol.

Alejandro Finisterre