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La brecha de género se perpetúa en el regreso de las competiciones tras el COVID-19. ¿Por qué vuelven unos deportes y otros no?

Llega la desescalada y con ella se reanudan algunas competiciones deportivas. Béisbol, atletismo, fútbol, bádminton… muchos deportes han podido reanudar sus competiciones, pero otros muchos no han tenido la posibilidad de hacerlo. Además, en muchos casos regresan las competiciones de las primeras divisiones masculinas mientras que las femeninas se dan por terminadas, extendiéndose de esta forma la brecha de género en el deporte. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cuáles son los factores más influyentes en la reanudación  o cancelación de las competiciones?

Una situación muy variable a nivel mundial

A nivel mundial, la situación es enormemente variable en función del país. En Bielorrusia, por ejemplo, no tuvieron la obligación de cancelar el fútbol, ni siquiera de jugarlo a puerta cerrada. Países asiáticos como China, Japón o la República de Corea, más avanzados en el proceso de desescalada, comenzaron a aprobar el retorno a la competición de varios deportes hace ya un par de semanas. En nuestro caso, solamente se ha contemplado la opción de continuar la competición liguera de fútbol masculino y, en países como Francia, Luxemburgo o Bélgica, se han cancelado todas las competiciones deportivas por igual.

La reanudación del deporte depende del país en el que se juegue. Dentro del país en cuestión depende tanto de la postura de su gobierno, como de su situación sanitaria. En Estados Unidos el Gobierno no tiene capacidad de intervención en las competiciones de ligas privadas como la NBA o la NFL, que tienen plena capacidad de decisión, al menos en la etapa actual, sobre una posible reanudación. En Francia, por el contrario, el Olympique de Lyon ha optado por reclamar la reanudación de la Ligue 1, suspendida por el propio Gobierno y sin visos de retornar en la presente temporada. La nueva realidad deportiva estará, por lo tanto, muy determinada por el rol e importancia que los gobiernos den al deporte en la sociedad, algo que ha estado siempre presente pero que resulta más evidente en situaciones como esta.

También podríamos meter en este saco a los deportes que siguen un circuito mundial, como podrían ser el tenis o la fórmula 1. Aunque en estos deportes también entren en juego factores como el transporte o el alojamiento, la postura de los gobiernos de los países a los que viajan los deportistas y medios de comunicación hacen que sus reanudaciones sean prácticamente misión imposible. O, al menos, hasta que se encuentre una vacuna.

Vero Boquete cree que «a las futbolistas no se nos trata como a profesionales»

La reanudación del deporte pasa por el acuerdo de federaciones, ligas y gobiernos

Las instituciones deportivas también tienen un papel fundamental en la continuación de las competiciones, que en muchas ocasiones colaboran con los gobiernos de turno. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en el estado español, con el particular caso del fútbol, porque el Gobierno, la Federación Española de Fútbol (RFEF) y LaLiga se han puesto de acuerdo para que la competición liguera pueda terminarse. Sin embargo, el fútbol femenino español no ha corrido la misma suerte, y el ejemplo es igual de válido, pero, en su caso, con un polémico desenlace.

¿Por qué puede retornar la Primera División masculina pero no la femenina? ¿No todos y todas entrenan y juegan de la misma forma y están sujetos a las mismas precauciones sanitarias? La RFEF daba por concluida LaLiga Iberdrola (Primera División del fútbol femenino) explicando que el la modalidad femenina «no puede considerarse como profesional, al contrario que el masculino, porque la Ley del Deporte de 1990 no la incluye como tal». Vero Boquete, jugadora del equipo estadounidense Utha Royals FC y referente internacional en el fútbol, argumenta contrariada que «el fútbol femenino español no recibe las ayudas que tanto tiempo llevan prometiéndole y que sin ellas, le resulta imposible afrontar la situación actual. Merecemos que se nos trate como a profesionales».

En Alemania, la Bundesliga ha pasado por una situación institucional muy parecida, aunque con final diferente. La liga alemana masculina se reanudó el 16 de mayo después de que todos los clubes que compiten en ella llegaran a un acuerdo con la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Doce días después, el 28 de mayo, también volvería a jugarse la liga femenina, con la garantía  que ofrecen las medidas de seguridad que brillaban por su ausencia en el fútbol femenino español, como los tests o los constantes controles de temperatura. El presidente de la DFB, Fritz Keller, declaró en la página oficial de la Federación que estaba muy feliz de que “los clubes de la Bundesliga Femenina hayan expresado su unidad a favor de continuar la temporada. Esto es exactamente lo que necesitamos en la crisis. El regreso de la competición es otro paso importante hacia un tipo de normalidad tanto en el fútbol como en la sociedad. La Bundesliga está asumiendo un papel pionero en el fútbol internacional femenino».

San Mames a oscuras, en un símbolo de la pausa que ha sufrido el deporte.
© Athletic Club

El deporte femenino, mayoritariamente en pausa

¿No podría ocurrir lo mismo con la Primera División femenina en nuestro país? ¿Por qué no existe voluntad de dotarla de recursos para poder reiniciar su actividad? La rentabilidad económica es la motivación principal de que la vuelta del fútbol masculino, en el caso español, tenga preferencia ante la de otros deportes. En un artículo del diario económico Expansión se estima que «el deporte mundial genera más de 600.000 millones de euros al año y la situación actual dejaría sin 7.500 millones a las ligas de fútbol europeas y, consecuentemente, a otros deportes a los que las instituciones futbolísticas como la RFEF ayudan económicamente». Una previsión económica tan negativa como esta impulsa a todas las instituciones estatales y deportivas a colaborar y hacer todo lo posible por intentar reducir esas pérdidas al mínimo.

Pero no todo es cuestión de dinero, o al menos no debería serlo. El fútbol femenino (y el deporte femenino en general) es mucho más y habla de igualdad entre mujeres y hombres siendo un referente social de primer orden. Si sólo retornan las competiciones masculinas y no las femeninas ¿qué mensaje estamos enviando a la sociedad? ¿Somos conscientes de que de esta manera continuamos perpetuando la brecha de género en el deporte?

Muchos deportes y sus respectivas federaciones se han visto obligados y obligadas a reinventar su organización y planificación de cara a la temporada que viene. Teniendo en cuenta el nuevo panorama deportivo, las planificaciones de la próxima temporada se han llevado a cabo con el objetivo de ser lo más justas y satisfactorias posibles, y en la mayoría de los casos, se ha conseguido. Estas indecisiones han sido un factor de presión añadido ante la posibilidad de reanudar las competiciones, pero no suponían razones de tanto peso, quizás por el aspecto económico, como el fútbol.

Acabar con la brecha de género en el deporte es cosa de todos y todas

Todas estas circunstancias hacen que la reanudación de cualquier otro deporte que no sea el fútbol, o que no tenga una relevancia económica a nivel estatal, sea prácticamente no reanudable en los países que viven una situación sanitaria similar a la española. El papel de los gobiernos, de las instituciones, la rentabilidad económica y la necesidad de planificación de la próxima temporada, son elementos que están directamente relacionados y que, por lo tanto, tienen que coordinarse para que podamos disfrutar de nuevo del deporte que más nos gusta. Precisamente en un momento como el actual es necesario ser conscientes de que si el deporte femenino se pone en pausa mientras el masculino vuelve a la normalidad, estaremos enviando un mensaje nada alentador sobre la lucha para la igualdad entre mujeres y hombres.