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Algo de luz al final del túnel: reactivación del Deporte Escolar en Euskadi

Según la Organización mundial de la Salud (OMS), la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial. Dicho de otro modo, el 6% de las muertes en todo el mundo se deben al sedentarismo y a la falta de actividad deportiva.

Llevamos casi un año viviendo una situación de emergencia sanitaria mundial provocada por la COVID-19 y esto ha dado pie a que tengamos que convivir con innumerables restricciones que afectan a nuestro día a día. Una de las primeras medidas que se adoptaron para reducir el nivel de contagios afecta directamente a la práctica deportiva y con ella tanto el Deporte Base como el Escolar se han visto obligados a paralizar de un día para otro toda su actividad.

En Euskadi, a raíz del confinamiento domiciliario de marzo, el Deporte Escolar quedó interrumpido. Tras el verano y después de un repunte de casos en septiembre, se tomó la decisión de iniciar en el mes de octubre la actividad, pero apenas duró cuatro semanas dado el aumento de casos positivos entre la población vasca.

Con restricciones, pero regresa el Deporte Escolar

Esta situación ha llevado a que durante las últimas semanas se hayan convocado manifestaciones a favor del regreso de la actividad física escolar normalizada, muchas de ellas impulsadas desde el colectivo Bultza Kirola. Medio millar de clubes deportivos vascos han salido a las calles de Bilbao, Donostia y Vitoria-Gasteiz, reclamando que la práctica de Deporte Escolar sea considerada como una actividad esencial, dado el impacto positivo que tiene para la sociedad y concretamente para los y las más jóvenes. Ante estas protestas, el Gobierno Vasco ha dado luz verde a la reapertura de los entrenamientos escolares, pero con limitaciones. No se celebrarán ni partidos ni competiciones y los entrenamientos estarán limitados a un máximo de seis jugadores/as, teniendo que ser siempre los mismos y no podrán hacer uso de los vestuarios.

Esta noticia es un paso positivo para del deporte y para la infancia y juventud, al conseguir concienciar sobre la importancia que tiene la práctica deportiva para la salud física y mental de la población escolar. Personas más activas son personas más sanas, con un sistema inmunitario mejor capacitado para hacer frente a cualquier enfermedad. Recordemos, además, que la obesidad es uno de los factores que potencialmente causan padecer la COVID-19 con mayor grado de virulencia.

Para los niños y niñas, practicar deporte es sinónimo de jugar, convivir y disfrutar momentos de ocio con sus amigos y amigas. Con él aprenden valores tan importantes como el respeto, la responsabilidad o el esfuerzo. Adquieren habilidades psicológicas importantes para la vida como son colaborar y trabajar en equipo para conseguir un objetivo o asumir unas normas de conducta para una mejor convivencia entre todos.

Por este motivo, queremos hacer hincapié en los beneficios que tiene para la salud y el bienestar de los más jóvenes el poder volver a la actividad deportiva, aunque sea con limitaciones.

La inactividad es una de las mayores causas de obesidad infantil

La OMS sostiene que la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Según los últimos datos arrojados por estar organización, en 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes, de 5 a 19 años con sobrepeso u obesidad.

En España se viene realizando desde el 2011 el estudio ALADINO. Su objetivo es conocer la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil en España y evaluar su evolución en el tiempo.

El estudio refleja que el 40% de los escolares tiene exceso de peso, donde 23% está en niveles de sobrepeso y el 17 % sufre obesidad. Una de las causas del aumento del sobrepeso en los más jóvenes es el ocio sedentario, dedicando más de tres horas diarias al consumo de televisión o consolas. Para prevenir el aumento de la obesidad, la OMS recomienda que todos los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años deben practicar una actividad física de intensidad moderada o alta durante un mínimo de 60 minutos diarios, incluyendo actividades que fortalezcan los músculos y huesos. De este modo la práctica deportiva se posiciona como la alternativa más rápida y efectiva de reducir peso y combatir el ocio sedentario.

Aprendiendo a socializar fortaleciendo sus relaciones sociales

La práctica deportiva contribuye a entablar y fortalecer sus relaciones sociales con otros niños y niñas. Tener que colaborar para alcanzar los objetivos comunes, formar parte del mismo equipo/club o compartir experiencias con sus compañeros hace que se sienta parte de una comunidad.

El deporte les ayuda a entender y asimilar la importancia de los roles dentro de un equipo, junto con la necesidad de cumplir unas normas determinadas que ayudan a la convivencia y sostenibilidad del grupo. Les ayuda a reforzar su sentimiento de identidad, de pertenencia y de solidaridad, mejorando su autoestima. Muchos deportistas a lo largo de su carrera deportiva destacan que una de las cosas más preciadas que les ha dado el deporte son las grandes amistades que han hecho y la posibilidad de compartir momentos con esas personas, más allá de logros que hayan podido alcanzar.

El deporte es una fuente inagotable de valores

Cuando se practica deporte no solo se moviliza el cuerpo sino nuestro cerebro, y con él nuestras emociones y sentimientos, influyendo en nuestras actitudes y comportamientos. La práctica deportiva les da la posibilidad de asumir una serie de valores que serán fundamentales para crecer no solo como deportista sino como persona.

Los valores son universales y su poder de transformación es enorme. El deporte les enseña que sin esfuerzo no hay mejora, sin perseverancia no hay cambio y que el respeto, solidaridad y compañerismo deben estar por encima de todo.

La superación les hace ver que tener un sueño y querer alcanzarlo pasa por querer superarse día a día y que sin un compromiso fuerte no se consiguen. La responsabilidad les enseña que deben asumir y cumplir unas normas para poder participar en equipo y que sus acciones repercuten en el colectivo. Sin la práctica deportiva los niños y niñas dejan de entrenar todos estos valores y esto puede afectar negativamente al desarrollo de su personalidad. Los valores son pilares sobre los que se asientan nuestra forma de comportarnos con el mundo.

En definitiva: el Deporte Escolar es mucho más que simplemente ocio

La práctica deportiva no es solo una forma más de ocio o de ocupar el tiempo. Como hemos visto, es una fuente inagotable de beneficios, tanto físicos, como mentales y para el crecimiento personal.

Con la ayuda de todos y todas hagamos que la práctica deportiva escolar vuelva a estar presente en la vida de muchas familias, ayudando a crecer de forma saludable a los más pequeños y mejorando su nivel de salud física pero también mental.

Desde el Equipo WATS, entendemos que la práctica deportiva tiene que estar presente en estos momentos, siempre que se respeten las medidas anti-COVID que posibiliten una práctica segura. Por este motivo creemos que se ha dado un paso hacia delante con la medida adoptada por el Gobierno Vasco de reactivar el deporte escolar y así poder ofrecerle a los más pequeños una vía de salud y bienestar inmejorable y tan necesaria para ellos y para el conjunto de la sociedad vasca. Ahora entra en juego nuestra responsabilidad individual para cumplir las normas y medidas de seguridad y garantizar que los más peques de la casa puedan continuar haciendo deporte durante mucho tiempo.

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.465 – 22 de enero de 2021. Puedes leer el artículo también en este enlace.

Arranca un Deporte Escolar sin competición ¿decepción, pérdida u oportunidad?

Iniciamos una nueva temporada llena de incertidumbres a consecuencia del COVID – 19. La evolución de la pandemia va a marcar el devenir de la práctica deportiva, también a nivel escolar y base, por lo que nos encontraremos con nuevos escenarios a los que tendremos que adaptarnos.

Esta situación es vista con decepción por algunos jóvenes deportistas y familias, ya que la competición en el deporte escolar, por el momento, no dará comienzo y no se permite público en los partidos de deporte federado. Ante esta nueva realidad de la “nueva normalidad” en lo deportivo sólo tenemos dos opciones: vivirla con resignación, lo que nos puede llevar a una cierta desmotivación, o verla como una oportunidad para adquirir nuevos aprendizajes, trabajar nuevos valores y contribuir a protegernos a nosotros/as y a los demás en esta situación de emergencia sanitaria.

La competición, elemento positivo en el deporte

No podemos obviar que la competición bien gestionada es un elemento positivo dentro de la práctica deportiva. Por un lado, suele ser uno de los mayores elementos motivadores más importante para las y los jóvenes que realizan deporte. Además, refuerza la idea de que el esfuerzo es necesario para la consecución de metas y objetivos, y esto ayuda a querer superarnos. Las personas deportistas asumimos que la constancia y el compromiso, tanto con el trabajo como con el equipo, son fundamentales para una mejora personal y colectiva en los deportes que se practican en grupo.

Es cierto que, como hemos comentado anteriormente, en estos momentos el deporte escolar no puede comenzar la competición hasta nuevo aviso, pero esta situación tiene que servir como un reto y elemento motivador tanto para las y los deportistas, como para sus familias y las personas encargadas de su formación deportiva (entrenadores/as, monitores/as y docentes).

Debemos tener en cuenta que esta medida afecta los niños y niñas de menor edad que comienzan a iniciarse en un deporte, por lo que se trata de una buena oportunidad para trabajar elementos ajenos a la competición.

El objetivo del deporte escolar: disfrutar practicándolo

Tengamos presente que el objetivo principal del deporte escolar y base debe ser que disfrutemos con la práctica deportiva que hemos elegido. La diversión debe ser el eje central sobre el que se vertebren todas las actividades del entrenamiento, así que la falta de competición no debe suponer en ningún caso una falta de compromiso y/o esfuerzo de superación. Esto supone un reto importante, especialmente para los formadores/as, que debemos innovar y buscar actividades y ejercicios lo suficientemente motivadores para enganchar nuestros/as deportistas.

La falta de público, incluso en los entrenamientos, puede ser también una buena oportunidad para trabajar otros elementos vinculados ajenos a la práctica deportiva. El papel de la familia en el desarrollo de los hijos/as es fundamental en todos los ámbitos del menor, incluso en el deportivo, aunque, por desgracia, ciertos padres y madres mantienen actitudes en el ámbito deportivo que no favorecen un adecuado desarrollo de la actividad (corrigen, lanzan órdenes, contradicen las indicaciones del entrenador/a…).

La nueva situación debe servirnos para situarnos con nuestros hijos/as desde una posición diferente. Para ello, mantener una comunicación fluida es fundamental, ya que nos permitirá conocer aquellas actividades con las que más han disfrutado, los logros que han ido consiguiendo o las dificultades que se han ido encontrando. Y de esta manera, además de acompañarles en este proceso, podremos detectar dificultades con el objetivo de ayudarles a superarlas, convirtiéndonos como familia en elemento motivador positivo en este contexto de pandemia. ¡Ánimo y adelante!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.450 – 20 de octubre de 2020. Puedes leer el artículo también en este enlace.