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Cómo hacer un buen inicio de temporada deportiva en un Septiembre un tanto atípico

Normalmente septiembre es un mes lleno de oportunidades en cuanto a la práctica deportiva se refiere. Es el comienzo de la temporada y con ella viene la ilusión, el reencuentro con el equipo, nuestros objetivos personales, las ganas de superarnos… De hecho, el año pasado te contábamos cómo afrontar el inicio de curso para hacer un buen arranque de temporada deportiva. Sin embargo, este nuevo curso comienza con grandes novedades, no sólo en el ámbito académico, sino también en el deportivo a consecuencia del COVID-19.

Desde las diferentes administraciones ya se ha comunicado la suspensión por el momento del deporte escolar (aquel que atañe a las categorías no federadas), tanto de entrenamientos como de competiciones. En esta misma línea, muchos clubs y asociaciones y federaciones deportivas han decidido tomar esta misma decisión como medida preventiva ante el Coronavirus.

Esta nueva situación puede tener, sin duda, consecuencias no especialmente positivas en las personas deportistas como el sedentarismo, la desmotivación e, incluso, el abandono de la práctica deportiva… Es por ello por lo que te proponemos una serie de ideas que pueden ayudarte o ayudar a aquellas personas deportistas más jóvenes a combatir favorablemente en este inicio de temporada tan atípico.

1. Establece una rutina

Los entrenamientos tienen su horario establecido, pero ahora es fácil que ese tiempo lo dediquemos a otras cosas distintas al deporte. Por eso es importante que establezcas un espacio semanal exclusivo para la realización de actividad física. Puedes marcar el mismo horario que tendrías en una situación normal o buscar otro que mejor se adapte a tus necesidades. Lo fundamental es que sea siempre el mismo para poder así establecer una rutina y poder organizar el resto de actividades de la mejor forma posible.

2. Comprométete contigo mismo/a

Así como cuando realizamos algún deporte, adquirimos un compromiso con las personas formadoras y con los compañeros o las compañeras para acudir a los entrenamientos y partidos, ahora es importante que adquieras un compromiso contigo mismo para respetar los horarios marcados para entrenar. Es posible que siempre te surjan otras opciones más “apetecibles” durante el tiempo destinado al entreno o que simplemente por pereza prefieras realizar otro tipo de actividades. Es por eso que es importante ser consciente del compromiso adquirido y respetarlo al máximo posible.  De esta forma, no sólo estarás trabajando a nivel físico sino que también estarás realizando un trabajo personal importante contigo mismo/a, cumpliendo con los compromisos adquiridos.

3. Establece pequeños objetivos

Marca pequeños objetivos: compite contra tí mismo/a. Ponte pequeños objetivos que te ayuden a mantener la motivación y mejorar en tu deporte. Establece  marcas que puedas ir superando de forma semanal o mensual, incluso en forma de reto que puedas compartir con otras personas de tu equipo o modalidad. Ten en cuenta que la motivación es un elemento clave para no caer en el abandono del deporte o el sedentarismo.

4. Mantén el contacto con tu equipo

A pesar de no poder entrenar en equipo o en las mejores condiciones posibles, mantén el contacto con otras personas vinculadas a tu deporte, compañeros/as de equipo o modalidad, personas formadoras… Esto te servirá para compartir tus logros y también tus dificultades con los demás, sirviéndote de apoyo en caso de necesitarlo.

En definitiva: recuerda que además de mantenerte en movimiento y continuar ejercitándote, lo más importante de todo es seguir con las recomendaciones establecidas desde las diferentes administraciones públicas, cumplir con las medidas marcadas con el objeto de cuidarnos y de cuidar a los demás, ¡y recordar que en este inicio de temporada tan atípico estamos entrenando para un partido jugamos todos/as! Así que deja la pereza en el sofá y sal a entrenar a la calle, al parque, al monte o a la playa, usa siempre mascarilla, lávate las manos a menudo y recuerda beber mucha agua. ¡En marcha!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 19 de septiembre de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.

Trabajando los Valores en las vacaciones de Verano

Las vacaciones de verano son sinónimo de descanso, tanto físico como mental, pero también un momento donde compartimos más tiempo en familia. Por eso es una buena oportunidad para poder trabajar con nuestros más pequeños/as de la casa en el terreno de los valores. En WATS soñamos, apostamos y trabajamos por un deporte y una sociedad con valores, así que para este verano os proponemos entrenar algunos de ellos. Y si te quedas con ganas de más, no dejes de echar un ojo a los valores que te proponíamos para el verano pasado.

¿Y cómo se entrenan los valores humanos? Pues realmente es muy sencillo: se entrenan a través de las acciones. Podemos hacerlo de forma individual o en familia. Por ejemplo, podemos marcarnos pequeños retos semanales: una semana, un valor a trabajar mediante pequeñas acciones diarias. Si a la hora de trabajarlos dudas ante una conducta, pregúntate: “si tuviese a mucha gente mirándome para después imitarme, ¿lo haría?”.

Respeto

Respetar a los demás es algo que empieza por comprender que tenemos distintos puntos de vista y que esto nos enriquece como sociedad. No puedo imponer mi opinión o despreciar a aquellas que sean distintas a la mía. Hay muchas pequeñas maneras de trabajar el respeto: guardar cola sin intentar colarse, mirar a los ojos a la persona con la que hablas, dar los buenos días cuando te cruzas con un vecino/a, pedir las cosas “por favor” en una tienda, ¡y nunca olvidarse de decir “gracias”!

Responsabilidad

El verano puede ser un buen momento para que nuestros hijos/as asuman responsabilidades acordes a su edad dentro del ámbito familiar. Es importante que los niños/as sean conscientes que su implicación en estas tareas reporta un beneficio para el resto de las personas que viven en casa con ellos y, por tanto, también para sí mismos. Si entre todos/as nos repartimos las tareas, tendremos más tiempo para hacer otros planes más divertidos. ¿Quizás podemos hacer un cuadro de tareas para cada uno/a?

Agradecimiento

Es fundamental transmitir a nuestros hijos/as que debemos agradecer lo que las demás personas hacen por nosotros. ¿Le habrá supuesto un esfuerzo (da igual que haya sido mucho o poco) a esa otra persona? ¿Si yo hubiese echado una mano me gustaría que me lo agradeciesen? Bingo, ya sabemos cual es la palabra mágica: “gracias”.

Amistad

El verano es momento de estar en familia pero también de compartir tiempo y experiencias con sus compañeros del colegio o el equipo deportivo y con sus amigos/as. La verdadera amistad se demuestra en los malos momentos y, por eso, es importante que los niños y niñas comprendan la importancia de preocuparse por sus amigos/as y cuidar las relaciones con los demás. ¿Conocemos a alguna persona que no lo está pasando del todo bien en este momento? Recuerda que la amistad y el compañerismo no sólo se trabajan con aquellas personas que nos caen fenomenal, sino con aquellos con los que tenemos menos relación.

Tolerancia

Si el respeto nos hace no imponer nuestra opinión como la única acertada, la tolerancia nos enseña que todos/as somos diferentes y debemos respetar las ideas y creencias de los demás, siendo conscientes de que todos tenemos derecho a equivocarnos. Pero ser tolerantes no significa que debamos aceptar todo tipo de actitudes: el machismo, el racismo, o la LGTBI-fobia son comportamientos que no debemos tolerar. ¿Podemos trabajar un listado con lo que sí es tolerancia y lo que no es?

Ánimo con el trabajo de los valores. Aunque solamente des un pequeño paso en este terreno, recuerda que “algo” siempre es mucho más que “nada”. ¡Feliz verano!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 18 de julio de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.

Responsabilidad y libertad, las dos caras de la moneda de la desescalada

Durante las últimas semanas hemos oído hablar mucho sobre la importancia de la responsabilidad y libertad, pero ¿qué entendemos por ser responsable? Según la RAE, la responsabilidad hace referencia por un lado a “una obligación moral” y por otro a “una obligación legal”.

Si únicamente tenemos en cuenta la segunda acepción podemos pensar que la responsabilidad tiene una connotación negativa, ya que nos vemos obligados a ser responsables porque lo marca la ley. Si por el contrario atendemos a la concepción moral de la definición, entenderemos que de nuestra auto-responsabilidad dependerá un bien colectivo.

Responsabilidad y libertad, dos conceptos complementarios

Ser responsable supone pensar en los demás, actuar en función de lo que podemos causar con nuestra conducta y asumir las consecuencias que se deriven de nuestras acciones, ya sean positivas o negativas. La clave de la responsabilidad individual radica en pedirnos cuentas a nosotros mismos.

Pero ¿qué es lo que ocurre cuando no todo el mundo ejerce la responsabilidad individual? Hemos visto imágenes de personas que se aglutinaban en grupos numerosos cuando no estaba permitido, gente que no usa mascarilla cuando es obligatorio, personas que no han respetado el confinamiento y han sido multadas por ello… Es en esos momentos cuando entra en juego la libertad. Muchas personas utilizan la palabra “libertad” para justificar la falta de responsabilidad hacia los demás “a mí nadie me dice lo que tengo que hacer”, “soy libre para hacer lo que quiera”

Es por ello que no podemos obviar que responsabilidad y libertad están estrechamente unidas. Son las dos caras de una misma moneda y no funcionan la una sin la otra. Debemos ser conscientes de que ser libre no significa no respetar las normas: la libertad está basada en la responsabilidad individual de cada uno/a de nosotros/as.

Libertad es tener en cuenta a quienes nos rodean

En un momento extraordinario como el que estamos viviendo tenemos que ser especialmente conscientes de que la verdadera libertad implica tener en cuenta al resto de personas con las que vivimos en sociedad, teniendo como objetivo la mejora personal y el bienestar de los demás. Del correcto ejercicio de nuestra libertad basada en la responsabilidad individual dependerá el poder avanzar rápidamente en la desescalada y prevenir retrocesos en el futuro.

A veces puede ser incómodo usar una mascarilla mucho rato o a veces nos puede dar algo de pereza guardar la distancia de seguridad. Pero de cumplir con estas normas depende que todos y todas podamos avanzar, recobrar y mantener la tan ansiada normalidad. Convertirnos en personas más responsables depende únicamente de nosotros/as y para ello, debemos ser sinceros con nosotros mismos/as: ¿estoy siendo responsable conmigo mismo y con quienes me rodean?

Únicamente si somos capaces de realizar este trabajo podremos reconducir nuestras acciones hacia otras más responsables, aportando de esta manera nuestro granito de arena a la sociedad en la que vivimos. Pensemos que para ser más libres debemos aceptar algunas normas incómodas durante unos meses, pero que lo hacemos buscando un bien colectivo mayor y a cambio de ganar la vuelta a la normalidad para muchos años.

En definitiva, estamos un poco más separados durante un tiempo para poder estar juntos de nuevo, y nuestro éxito depende de la responsabilidad de cada uno/a. ¡Seguro que entre todas y todos somos capaces de conseguirlo!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 20 de mayo de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.

¡En marcha de nuevo! Consejos para retomar la actividad física tras el confinamiento

Durante estas semanas de confinamiento hemos tenido que cambiar la mayor parte de nuestros hábitos y rutinas. Algo que nos ha llevado a tener, en la mayoría de los casos, una vida mucho más sedentaria con los riesgos asociados que conlleva para la hipertensión, obesidad o hipercolesterolemia. Y derepente, nos enfrentamos al reto de retomar la actividad física tras el confinamiento, y en muchos casos sin haber podido conseguir tener una rutina estable.

Hasta hace pocos días la práctica deportiva en espacios abiertos no ha estado permitida, así que hemos buscado alternativas en nuestras casas que nos ayudaran a mantener cierta actividad. No olvidemos que la actividad física tiene una gran influencia en nuestro estado psicológico, por lo que no solo gente acostumbrada a realizar deporte de forma habitual, sino la gran mayoría de la población, hemos incorporado en nuestras rutinas de confinamiento el ejercicio de forma diaria.

El reto de retomar la actividad física tras el confinamiento

Desde el pasado día 2 las medidas adaptadas con respecto a la actividad física, entre otras, han cambiado y se han establecido dos franjas horarias para la realización de ejercicio al aire libre, de 6.00 a 10.00 de la mañana y de 20.00 a 23.00 horas. En el caso de los deportistas profesionales, a partir del pasado lunes han podido iniciar los entrenamientos de forma individual y al aire libre. En la medida que el número de contagios se vaya reduciendo, las restricciones serán menores.

Caminar rápido puede ser un buen primer paso para retomar la actividad física.

Como nos indican los profesionales de la salud, la realización de actividad física tiene múltiples beneficios y se recomienda en todas las edades, pero tenemos que tener en cuenta que, tras un parón tan largo o por la falta de hábitos deportivos en otros casos, retomar esta actividad pude ser perjudicial si no seguimos una serie de recomendaciones y precauciones para evitar lesiones.

Si eres de los que no realizaba deporte antes del confinamiento pero has decido que éste puede ser un buen momento para iniciarte sólo podemos decirte que ¡enhorabuena! Cuando hayas decidido el deporte que quieres practicar, empieza poco a poco y no tengas prisa. Es importante que te vayas marcando pequeños objetivos, que sean realistas y que sean alcanzables. Por ejemplo, comenzar caminando a buen ritmo, pasar a andar en pequeñas pendientes hacia arriba, de ahí a trotar unos minutos y poder terminar, al cabo de unos días, haciendo alguna pequeña carrera. ¡Y no te olvides de calentar antes y de estirar al terminar!

Tras 21 días habrás convertido la actividad deportiva de nuevo en hábito

De esta forma, en la medida en la que vayas superando estos objetivos alcanzables, tu motivación irá en aumento. Suele decirse que tras 21 días realizando una actividad, esta se convierte en hábito. Así que si quieres que esta rutina se instaure en tu vida de forma permanente, establece un horario y reserva esa parte del día para esa actividad. Una buena idea en este aspecto puede ser hacerte con un smartwatch o reloj inteligente que pueda medir tu actividad física y te recuerde el día en que no te has movido lo suficiente.

Tras algunos días de hacer deporte podrás subir la intensidad y hacer una buena carrera.

Si el deporte ya estaba instaurado dentro de tus rutinas antes del COVID-19, no debes relajarte a la hora de seguir algunas pautas que te ayuden a evitar lesiones. Inicia la práctica deportiva de forma gradual y progresiva con una baja intensidad, y si es posible, realizando el mismo deporte. Esto te ayudará a no sobrecargar los músculos, previniendo, por tanto, la aparición de lesiones.

Recuerda que a la hora de retomar la actividad física tras el confinamiento también es importante seguir todas las indicaciones de distancia de seguridad, higiene y horarios cuando salgamos a practicar deporte, ya que, de esta manera podremos ir avanzando colectivamente hacia una mayor normalidad. ¡En marcha!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 9 de mayo de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.

#YoMeQuedoEnCasa con hábitos positivos para toda la familia

Estamos finalizando la cuarta semana de confinamiento y hasta hoy llevamos escuchando la frase #YoMeQuedoEnCasa desde las instituciones, en los medios de comunicación y a nuestros familiares y amigos en todas nuestras redes sociales. También en nuestro último artículo sobre cómo afrontar la falta de rutina.

Cinco palabras que expresan una necesidad vital para mantener nuestro equilibrio como sociedad y un compromiso desde la responsabilidad que todos y todas debemos asumir. Es una pequeña frase que a cada uno de nosotros nos ha tocado vivir de una manera particular. Habrá un #YoMeQuedoEnCasa sólo, otro que puede ser acompañado de la pareja, compañeros de piso o amigas/os, y otro grupo, que será del que nos ocuparemos hoy, llamado que afronta el confinamiento en familia y con el que queremos proponeros algunas recomendaciones e ideas para que estos días sean más fáciles de sobrellevar.

Sí, #YoMeQuedoEnCasa pero con hábitos positivos

Desde el Equipo WATS, te planteamos crear nuevos hábitos que te ayuden a reducir los niveles de inseguridad, generando mayor sensación de control. Si hasta hace unas semanas teníamos que ir al trabajo, al colegio, a las clases extraescolares, a la compra, al gimnasio o quedar con los amigos, estar rutinas se han paralizado. Ahora toca redefinirlas, tanto las nuestras como las de toda nuestra familia. Para ello, te proponemos crear un horario familiar, que recoja las tareas a realizar por cada miembro de la casa. Puedes utilizar una cartulina o una pizarra y colocarla en un ligar visible de la casa.  Para darle forma a este horario, utilizaremos actividades temáticas que podrían estructurarse de esta forma:

Por la mañana: actividades laborales y educativas

Para no alterar las rutinas de los más pequeños/as, la primera parte de la mañana será dedicada a la actividad académica. Mientras que ellos y ellas están en su tiempo de estudio, vosotros tendréis tiempo para centraros en el teletrabajar u organizar el trabajo que tendrás una vez termine el confinamiento.

A media mañana: actividades responsables

Este es un buen momento para fomentar la colaboración en las tareas del hogar, responsabilizándose cada uno de recoger y limpiar su cuarto, mantener ordenados los espacios comunes y ayudando a preparar la comida. Haremos que nuestro hogar sea un lugar más habitable, ya que es el único espacio útil que tenemos ahora mismo y es necesario mantenerlo en las mejores condiciones.

A primera hora de la tarde: actividad física

Para luchar contra el sedentarismo y activar nuestro cuerpo y mente, programaremos una rutina de entrenamiento familiar. Con la ayuda de videotutoriales que podemos encontrar en internet, como clases de yoga, pilates, mantenimiento o tonificación estaremos trabajando nuestro parte física y mental. Con ello entrenaremos nuestra fuerza de voluntad, mejorando nuestros niveles de autoconfianza al vernos capaces de lograr objetivos y a aumentar nuestra motivación al cumplir una tarea exigente y sentir avances cada día.

A media tarde: actividades lúdicas y creativas

Cada miembro de la familia elige una actividad lúdica. Por ejemplo, Nahia practica natación, echa de menos ir a piscina y entrenar con sus compañeros de club. Ella será la encargada de hacer el día temático, le contará a la familia cosas relacionadas con la natación y planeará una actividad, un concurso de preguntas sobre la natación, ver un documental en YouTube o buscar información sobre récords olímpicos en internet y así conocer más sobre su deporte favorito.

Por la noche: actividades de tiempo libre y cultura

Para la última parte del día te proponemos tres planes alternativos. El primero es aprovechar la oferta cultural que hay estos días en la red, como conciertos, obras de teatro o actuaciones en directo, todos ellos sin coste. El segundo es conectar con otros familiares o amigos para mantener el contacto por videollamada o teléfono, compartir nuestro día con ellos y conocer cómo se encuentran. El último plan será puramente familiar, desde algo de lectura, escribir un relato o escuchar música para relajarnos solos o en compañía. ¿Alguien se anima también a bailar?

Si quieres hacer de la frase #YoMeQuedoEnCasa una experiencia productiva y constructiva para toda la familia, en el Equipo WATS lo tenemos claro: recicla tus rutinas, saca tu lado creativo, aprende a planificar y vive momentos en familia que os hagan conoceros mejor y disfrutar juntos/as. Y recuerda: todo irá bien.

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el jueves 9 de abril de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.