Entradas

Estadios vacíos, gradas sin público, deporte sin afición y… ¿afición sin deporte en tiempos del COVID-19?

¿Te imaginas a un chef profesional cocinando para un restaurante vacío o, quizás, a una bailarina bailando sin música en el escenario? ¿Resultaría raro, verdad? Pues hemos vivido algo muy parecido con el fútbol durante las últimas semanas, que fue el primero de los pocos deportes que se reanudaron, sin público.

El hecho de jugar sin público, aunque haya supuesto un episodio algo triste, también nos permite sacar sacar aspectos positivos y nos recuerda que sin él, el deporte pierde toda la emoción. Una emoción que es la artífice de que el fútbol se haya convertido en el deporte rey. Tanto es así que los beneficios económicos que genera han sido el principal motivo de que se reanude.

Gradas vacías con público virtual, un resultado un tanto raro

Sin embargo, las instituciones deportivas como LaLiga y los clubes que la forman, junto con cadenas televisivas, han hecho todo lo posible por reducir el distanciamiento entre deportista y aficionado. Suficiente o no, hemos visto cómo las gradas de los estadios se han llenado con fotos de los aficionados, con grandes pancartas o, incluso, con público virtual. El resultado es, cuanto menos, algo raro y sentimos que sigue faltando algo.

Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, mencionaba antes del reinicio de la competición que “si la gente no puede venir al estadio, no tiene sentido jugar”. Aunque el contexto económico haya obligado a su vuelta, a Guardiola no le falta razón en el aspecto puramente deportivo. Las últimas jornadas de las dos máximas categorías profesionales son un claro ejemplo de ello.

Con muchas cosas por decidir, ya no sólo el título de campeón, sino también descensos, ascensos y clasificaciones europeas, la primera y segunda división han acabado por tener un final insípido, a pesar de ser de los más emocionantes de los últimos años.

El Real Madrid ha ganado el título de liga y los jugadores, como ya nos tienen acostumbrados, han transmitido su felicidad a través de redes sociales. Realmente, el mérito deportivo es el mismo que si lo hubieran ganado jugando todos los partidos con los estadios abarrotados pero, ¿hemos visto a los aficionados merengues celebrarlo de la misma manera? La triste realidad es que no.

El Real Club Deportivo de la Coruña ha vivido una situación más complicada. Ha sido al equipo al que, a fin de cuentas, más le ha perjudicado la situación. Con la permanencia en juego, la última jornada de la segunda división se jugaba en horario unificado, todos los partidos a la vez. El Depor certificaba su descenso a Segunda División B después de que su partido contra el Fuenlabrada fuera aplazado, y los resultados de sus rivales directos les dejara matemáticamente fuera de toda posibilidad.

¿Cómo afecta la ausencia de público en el Deporte Base?

En una situación como esta, en la que la presión ya es bastante alta, la presencia de la afición siempre supone un factor añadido que puede decantar la balanza hacia un lado u otro. Es cierto que las últimas jornadas venían jugándose sin público, pero aún así, en este tipo de circunstancias es donde más se echa en falta a la hinchada, que tiene una consecuencia directa en el desarrollo del partido, en cómo los jugadores gestionan esa presión. Por lo tanto, Pep Guardiola tenía razón, no sólo por la obligación que tiene el deporte con los aficionados, sino porque nunca podremos conocer los resultados que se hubieran obtenido en las circunstancias normales.

Aunque a menor escala, la presencia de público también es un factor importante en el deporte base por varias razones. Por una parte, el niño/niña que sale a jugar, trasladándolo a cualquier tipo de deporte, nota la emoción que pueden transmitirle desde la grada su madre y su padre, la afición de su equipo o la del equipo contrario. Cada uno lo sentirá de una manera, ya sea con nerviosismo, incertidumbre o confianza, al igual que sucede con los deportistas de élite. Por lo tanto, es importante que traslademos a los más pequeños la idea de que el deporte, dependiendo de cómo lo viva cada uno y con qué objetivos, es sinónimo de emoción.

Jugar en la plaza de debajo de casa con tus amigos/as, que a su vez hacen de público, o competir el sábado por la mañana delante de tu familia. La afición al deporte, por tanto, no sólo está presente en los estadios, pabellones, etc., a los que acuden más de 10.000 personas. La afición al deporte también está presente en grupos de 15 padres y madres, en la familia que ve jugar al equipo del barrio desde el balcón de casa, o en el abuelo que, sentado en el banco, se entretiene viendo jugar a su nieto.

Por lo tanto, ¿cómo se siente el/la aficionad@ al que tanto hemos echado en falta en tiempos de COVID-19? Como en otras muchas cosas, las emociones se caracterizan por ser incontrolables. En circunstancias como esta, solemos pensar en cómo puede afectar el vacío de la grada al rendimiento del deportista, pero se nos suele olvidar la otra parte. Seguro que ha habido más de un hincha que ha echado de menos acudir al estadio cada partido, que ha acabado por preferir no ver el partido por televisión, o que ha sentido la impotencia de no poder animar a su equipo cuando más lo necesitaba. El deporte no es nada sin afición, pero tampoco habría afición sin deporte. Las dos cosas son complementos que, una vez superemos el COVID-19, esperemos nunca vuelvan a ir por separado.

Hacia un arranque de curso académico 2020/21 seguro frente al COVID-19 en nuestras formaciones de Máster y Postgrado con Mondragon Unibertsitatea

El COVID-19 ha supuesto un auténtico reto al que hacer frente en múltiples ámbitos de nuestra sociedad, y el de la formación universitaria no ha sido ajeno. Junto a Mondragon Unibertsitatea impartimos un Postgrado en Innovación Deportiva y un Máster en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva, ambos en el campus de Bilbao.

Desde el inicio de la pandemia y con anterioridad al decreto del Estado de Alarma tanto desde la Universidad como desde WATS (como coordinadores académicos de los programas), iniciamos el proceso de digitalizar el 100% de los sistemas relativos a la formación. De esta manera, las clases, seminarios, tutorías y demás encuentros han seguido adelante a través de un sistema de videoconferencia, no sólo en nuestras formaciones sino también en los grados, postgrados y másteres de Mondragon Unibertsitatea.

Además, gracias a una plataforma de Moodle el intercambio de información, lecturas, material formativo, ejercicios y correcciones ha seguido adelante con absoluta normalidad. En nuestro caso, también se han presentado los Proyectos de fin de Postgrado por parte de los alumnos/as ante el Tribunal evaluador. De esta forma hemos conseguido desarrollar con normalidad las formaciones universitarias y contamos también con un respaldo de cara a cualquier eventualidad en el curso académico 2020/21 que arrancará en octubre.

En relación a la formación presencial, el COVID-19 ha tenido un impacto importante en nuestra sociedad y seguramente te puedas preguntar si puede afectar de alguna manera a tu formación con nosotros/as. Desde Mondragon Unibertsitatea y WATS Team seguimos las directrices en materia de seguridad de las autoridades sanitarias y hemos implementado un plan para garantizar la seguridad en las formaciones de Máster y Postgrado, con las siguientes características:

  • todas las formaciones del curso 2020/21 se impartirán con normalidad siguiendo los principios básicos de distancia de seguridad, uso de mascarilla e higiene de manos
  • nuestras instalaciones se limpian y desinfectan a diario siguiendo los principales estándares de seguridad, contando con dispensadores de gel hidroalcohólico y medidas de seguridad para el distanciamiento social
  • en caso de ser necesario, la formación puede continuar con normalidad desarrollándose las sesiones formativas, seminarios, tutorías y actividades académicas a través de un sistema de videoconferencia que se complementa con un Moodle para la gestión de documentación, realización de ejercicios, entrega de correcciones…
  • esperamos poder desarrollar con normalidad los viajes de aprendizaje asociados a las titulaciones, y en el caso de que una situación imprevista pueda obligarnos a cambiar de planes contamos con una importante red de socios a nivel internacional para poder realizarlos a otro país con igual valor formativo y de aprendizaje

Por tanto, arrancaremos el curso 2020/21 con muchas ganas e ilusión, y con la seguridad de que cualquier contratiempo a causa del COVID-19 cuenta con un plan para desarrollar las formaciones de forma digital y desde casa durante un tiempo o en su totalidad si fuese necesario.

Ahora más que nunca es importante que no pongas tu formación en pausa. Si te apasiona el deporte y quieres capacitarte en ámbitos como la gestión deportiva, el liderazgo basado en valores o la innovación y el emprendizaje, ¡no dejes de echar un ojo a nuestra oferta académica para el próximo curso!

  • Postgrado en Innovación Deportiva, para profesionales de entre 27 y 50 años que quieran ahondar o redirigir su formación en el sector del Deporte, crear su propio proyecto empresarial o progresar en este sector.
  • Máster en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva, para jóvenes de entre 22 y 27 años apasionados/as por el deporte y recién graduados, a quienes les gustaría capacitarse para trabajar en el sector del Deporte y formar su propio proyecto empresarial deportivo de una manera práctica.

Responsabilidad y libertad, las dos caras de la moneda de la desescalada

Durante las últimas semanas hemos oído hablar mucho sobre la importancia de la responsabilidad y libertad, pero ¿qué entendemos por ser responsable? Según la RAE, la responsabilidad hace referencia por un lado a “una obligación moral” y por otro a “una obligación legal”.

Si únicamente tenemos en cuenta la segunda acepción podemos pensar que la responsabilidad tiene una connotación negativa, ya que nos vemos obligados a ser responsables porque lo marca la ley. Si por el contrario atendemos a la concepción moral de la definición, entenderemos que de nuestra auto-responsabilidad dependerá un bien colectivo.

Responsabilidad y libertad, dos conceptos complementarios

Ser responsable supone pensar en los demás, actuar en función de lo que podemos causar con nuestra conducta y asumir las consecuencias que se deriven de nuestras acciones, ya sean positivas o negativas. La clave de la responsabilidad individual radica en pedirnos cuentas a nosotros mismos.

Pero ¿qué es lo que ocurre cuando no todo el mundo ejerce la responsabilidad individual? Hemos visto imágenes de personas que se aglutinaban en grupos numerosos cuando no estaba permitido, gente que no usa mascarilla cuando es obligatorio, personas que no han respetado el confinamiento y han sido multadas por ello… Es en esos momentos cuando entra en juego la libertad. Muchas personas utilizan la palabra “libertad” para justificar la falta de responsabilidad hacia los demás “a mí nadie me dice lo que tengo que hacer”, “soy libre para hacer lo que quiera”

Es por ello que no podemos obviar que responsabilidad y libertad están estrechamente unidas. Son las dos caras de una misma moneda y no funcionan la una sin la otra. Debemos ser conscientes de que ser libre no significa no respetar las normas: la libertad está basada en la responsabilidad individual de cada uno/a de nosotros/as.

Libertad es tener en cuenta a quienes nos rodean

En un momento extraordinario como el que estamos viviendo tenemos que ser especialmente conscientes de que la verdadera libertad implica tener en cuenta al resto de personas con las que vivimos en sociedad, teniendo como objetivo la mejora personal y el bienestar de los demás. Del correcto ejercicio de nuestra libertad basada en la responsabilidad individual dependerá el poder avanzar rápidamente en la desescalada y prevenir retrocesos en el futuro.

A veces puede ser incómodo usar una mascarilla mucho rato o a veces nos puede dar algo de pereza guardar la distancia de seguridad. Pero de cumplir con estas normas depende que todos y todas podamos avanzar, recobrar y mantener la tan ansiada normalidad. Convertirnos en personas más responsables depende únicamente de nosotros/as y para ello, debemos ser sinceros con nosotros mismos/as: ¿estoy siendo responsable conmigo mismo y con quienes me rodean?

Únicamente si somos capaces de realizar este trabajo podremos reconducir nuestras acciones hacia otras más responsables, aportando de esta manera nuestro granito de arena a la sociedad en la que vivimos. Pensemos que para ser más libres debemos aceptar algunas normas incómodas durante unos meses, pero que lo hacemos buscando un bien colectivo mayor y a cambio de ganar la vuelta a la normalidad para muchos años.

En definitiva, estamos un poco más separados durante un tiempo para poder estar juntos de nuevo, y nuestro éxito depende de la responsabilidad de cada uno/a. ¡Seguro que entre todas y todos somos capaces de conseguirlo!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 20 de mayo de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.

¡Todas y todos a una! Hacia la desescalada a través de la responsabilidad y el compromiso

Desde el pasado lunes 11 de mayo muchos territorios y provincias hemos entrado en la ya tan conocida Fase 1 de la desescalada ante el COVID-19. Esta modificación supone un cambio significativo en las limitaciones de libre circulación las personas, con una mayor apertura en nuestras posibilidades de movimiento. También supone una vuelta a la actividad física y deportiva para la que te dábamos algunos consejos en un anterior artículo.

Desafortunadamente, este cambio de escenario nos ha dejado en algunos lugares imágenes de terrazas abarrotadas, personas que no respetan la distancia de seguridad, falta de seguimiento en las medidas de distanciamiento social e higiene… Por eso, a pesar de que, según los territorios la norma establecida es distinta, existen elementos comunes que tienen que darse de forma indispensable en todos los lugares. Hablamos de dos valores clave: la responsabilidad y el compromiso.

Pero ¿qué es ser responsable? Según una de las acepciones de la RAE, “ser responsable” significa “persona que pone cuidado y atención en lo que hace y decide”. Para llegar a ser capaces de hacer, es importante ser conscientes de que en el contexto en el que nos encontramos: la situación no nos afecta únicamente a nosotros como individuos sino que se trata de una coyuntura que nos afecta a todas y todos como sociedad. Por eso, antes de actuar y de tomar decisiones, es necesario reflexionar sobre el impacto que pueden tener nuestras acciones (¡que lo tienen!), especialmente en aquellos sectores de la población más vulnerables.

Solamente si somos capaces realmente de tomar consciencia de la importancia de ser responsables seremos capaces de comprometernos con las recomendaciones y normas establecidas, y por tanto, nuestras acciones irán en beneficio del bien común.

Responsabilidad y compromiso

¿Cómo puedo ser verdaderamente responsable en mi conducta diaria durante las diferentes fases de la desescalada? Te proponemos seguir un itinerario que tiene tres pasos.

Sentir. Siente que esto no es sólo problema de unos pocos, que es algo extraordinario que nos afecta a todos como sociedad. Recuerda que nuestras y nuestros profesionales de la sanidad pública llevan semanas dándolo todo por nosotros/as.

Pensar. Reflexiona sobre las consecuencias de nuestras acciones, toma consciencia de la situación y de que cada pequeño paso cuenta. Piensa que la pandemia ha sacado lo mejor de muchísimas personas y cómo hemos sido capaces de unirnos en la adversidad.

Actuar. Actúa en función de lo que has reflexionado, consciente de la importancia de respetar (aunque nos cueste) el distanciamiento social, la higiene de manos, la distancia de seguridad, el uso de mascarilla y el ajustarse a las actividades permitidas y a las franjas horarias.

Si alguna vez te flaquean las fuerzas en esta lucha contra el COVID-19, recuerda: pequeños cambios marcan grandes diferencias. ¡Con el compromiso y el respeto de todas y todos lo conseguiremos!

¡En marcha de nuevo! Consejos para retomar la actividad física tras el confinamiento

Durante estas semanas de confinamiento hemos tenido que cambiar la mayor parte de nuestros hábitos y rutinas. Algo que nos ha llevado a tener, en la mayoría de los casos, una vida mucho más sedentaria con los riesgos asociados que conlleva para la hipertensión, obesidad o hipercolesterolemia. Y derepente, nos enfrentamos al reto de retomar la actividad física tras el confinamiento, y en muchos casos sin haber podido conseguir tener una rutina estable.

Hasta hace pocos días la práctica deportiva en espacios abiertos no ha estado permitida, así que hemos buscado alternativas en nuestras casas que nos ayudaran a mantener cierta actividad. No olvidemos que la actividad física tiene una gran influencia en nuestro estado psicológico, por lo que no solo gente acostumbrada a realizar deporte de forma habitual, sino la gran mayoría de la población, hemos incorporado en nuestras rutinas de confinamiento el ejercicio de forma diaria.

El reto de retomar la actividad física tras el confinamiento

Desde el pasado día 2 las medidas adaptadas con respecto a la actividad física, entre otras, han cambiado y se han establecido dos franjas horarias para la realización de ejercicio al aire libre, de 6.00 a 10.00 de la mañana y de 20.00 a 23.00 horas. En el caso de los deportistas profesionales, a partir del pasado lunes han podido iniciar los entrenamientos de forma individual y al aire libre. En la medida que el número de contagios se vaya reduciendo, las restricciones serán menores.

Caminar rápido puede ser un buen primer paso para retomar la actividad física.

Como nos indican los profesionales de la salud, la realización de actividad física tiene múltiples beneficios y se recomienda en todas las edades, pero tenemos que tener en cuenta que, tras un parón tan largo o por la falta de hábitos deportivos en otros casos, retomar esta actividad pude ser perjudicial si no seguimos una serie de recomendaciones y precauciones para evitar lesiones.

Si eres de los que no realizaba deporte antes del confinamiento pero has decido que éste puede ser un buen momento para iniciarte sólo podemos decirte que ¡enhorabuena! Cuando hayas decidido el deporte que quieres practicar, empieza poco a poco y no tengas prisa. Es importante que te vayas marcando pequeños objetivos, que sean realistas y que sean alcanzables. Por ejemplo, comenzar caminando a buen ritmo, pasar a andar en pequeñas pendientes hacia arriba, de ahí a trotar unos minutos y poder terminar, al cabo de unos días, haciendo alguna pequeña carrera. ¡Y no te olvides de calentar antes y de estirar al terminar!

Tras 21 días habrás convertido la actividad deportiva de nuevo en hábito

De esta forma, en la medida en la que vayas superando estos objetivos alcanzables, tu motivación irá en aumento. Suele decirse que tras 21 días realizando una actividad, esta se convierte en hábito. Así que si quieres que esta rutina se instaure en tu vida de forma permanente, establece un horario y reserva esa parte del día para esa actividad. Una buena idea en este aspecto puede ser hacerte con un smartwatch o reloj inteligente que pueda medir tu actividad física y te recuerde el día en que no te has movido lo suficiente.

Tras algunos días de hacer deporte podrás subir la intensidad y hacer una buena carrera.

Si el deporte ya estaba instaurado dentro de tus rutinas antes del COVID-19, no debes relajarte a la hora de seguir algunas pautas que te ayuden a evitar lesiones. Inicia la práctica deportiva de forma gradual y progresiva con una baja intensidad, y si es posible, realizando el mismo deporte. Esto te ayudará a no sobrecargar los músculos, previniendo, por tanto, la aparición de lesiones.

Recuerda que a la hora de retomar la actividad física tras el confinamiento también es importante seguir todas las indicaciones de distancia de seguridad, higiene y horarios cuando salgamos a practicar deporte, ya que, de esta manera podremos ir avanzando colectivamente hacia una mayor normalidad. ¡En marcha!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 9 de mayo de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.