Los Black Panthers y el saludo que cambió la historia de los Juegos Olímpicos

En los tiempos del #BlackLivesMatter donde la discriminación por razones de raza está al día, tristemente también en nuestro país, es bueno echar la mirada hacia el pasado y descubrir algunos de los hitos de la lucha anti-racismo. Corría la mañana del 18 de octubre de 1968, en plenos Juegos Olímpicos de México’68, cuando un atleta afroamericano, Tommie Smith, ganaba la carrera de 200 metros con 19,83 segundos. Récord del mundo.

Tras él, el australiano Peter Norman, con 20,06 segundos, y en tercer lugar otro compañero estadounidense de color, John Carlos, con un tiempo de 20,10 segundos. Los tres recibieron sus medallas de oro, plata y bronce, subieron al pódium y comenzó a sonar el himno de Estados Unidos de América.

Y con el himno llegó la sorpresa. Tommie Smith y John Carlos levantaban el puño enfundado en un guante negro mirando hacia el suelo. El saludo del «Black Power» se retransmitía en directo por televisión para todo el mundo. Al día siguiente, el gesto abría las portadas de centenares de periódicos por todo el planeta y ponía su reivindicación contra la discriminación a la población de raza negra en el centro del debate.

Y es que, precisamente, el deporte (especialmente el de élite) puede ser un escaparate perfecto para el activismo a favor de los valores. Aunque Tommie Smith y John Carlos no lo tuvieron fácil tras su saludo (el Comité Olímpico Internacional intentó expulsarles y a su retorno a EEUU recibieron amenazas de supremacistas blancos) su victoria en México 1968 no sólo fue deportiva, sino que consiguieron que la reivindicación de igualdad para la población negra en Estados Unidos corriese como la pólvora y se abriese un importante debate en la sociedad.

Como hecho curioso, años después hemos conocido que no todo fue tan fácil como parecía en el saludo del Black Power. Tommie y John se olvidaron una pareja de guantes negros en la Villa Olímpica y a la hora de subir al pódium no sabían bien cómo hacerlo. Por suerte, Peter Norman, que compartía su reivindicación, fue quien les aconsejó usar cada uno un guante, y por ello levantaron cada uno un brazo distinto.

Entrevistado aquella noche de 1968 y preguntado por qué lo hicieron, Tommie Smith respondió: «Si gano, soy americano, no afroamericano. Pero si hago algo malo, entonces se dice que soy un negro. Somos negros y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche«.

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