Los abusos sexuales en el deporte: un enemigo silencioso más extendido de lo que pensamos

Equipo WATS Team - abusos sexuales en el deporte un enemigo silencioso más extendido de lo que pensamos

Me llamo Ane y el año pasado fui la chica más joven en llegar a las finales del campeonato nacional de gimnasia rítmica. Este año tengo muchas ganas de entrar en selección sub-18, sólo pienso en ello. Por eso me puse tan contenta cuando me llamó el seleccionador para ofrecerme un puesto en el equipo. Me dijo que me había elegido personalmente y eso me hizo sentir muy especial.

A partir de ahí, todo fue a peor. El entrenador me decía lo bien que lo hacía y que si seguía sus consejos llegaría a alcanzar mis sueños. Pero en los entrenamientos era durísimo cada vez que fallaba en un ejercicio y hubo insultos, castigos y me pudo en ridículo delante de las demás compañeras. Empezó ofreciéndome darme clases particulares en su casa por las tardes para mejorar, siendo excesivamente cariñoso conmigo y con las otras chicas, o entrando en mi habitación del hotel de concentración sin avisar. Una de estas veces incluso empezó a acariciarme por encima de las mallas, y acabé saliendo corriendo y llorando de la habitación.

Ane y su entrenador no existen en la realidad. O quizás sí, pero tienen otros nombres. Su caso puede parecer algo inusual, pero es mucho más común en el ámbito deportivo de lo que pensamos. En julio de 2020 la Federación Neerlandesa de Gimnasia paralizó el programa de preparación para los Juegos Olímpicos del equipo femenino a raíz de las denuncias de tres ex-gimnastas, GoedkoopLoes Linders Stephanie Tijmes, que aseguraron haber sido víctimas de abusos por parte del equipo técnico de la selección nacional.

Gimnasia ritmica ojos tapados con cinta
Ane no existe, pero lo que ha vivido es muy real para muchos/as deportistas

Una vez concluida la investigación, la Federación (que se ha visto obligada a pedir disculpas e implementar un programa de educación en valores y prevención del abuso) ha averiguado que nada menos que el 60% de las ex-gimnastas han sufrido abusos en su paso por la selección nacional de Holanda, un dato absolutamente escalofriante. El informe «Barras asimétricas», elaborado a raíz de la investigación, recoge en sus 410 páginas todo tipo de humillaciones, insultos, críticas negativas delante de otras compañeras, e incluso violencia física y abusos sexuales. Desafortunadamente, la totalidad de las deportistas sólo fueron conscientes de que sufrieron abusos una vez terminaron su carrera deportiva.

El caso de Ane no es más que una representación de lo que ha ocurrido y aún ocurre: un claro ejemplo de abuso sexual en el deporte. Este tipo de violencia, según datos de UNICEF y Save the Children, se da en 1 de cada 10 deportistas en el ámbito deportivo. En el caso de Holanda y la gimnasia, hemos visto la enorme profundidad tras la punta del iceberg, con 6 de cada 10 deportistas mujeres afectadas.

Los casos de abusos sexuales en la selección de gimnasia han conmocionado a Holanda

Por este motivo, ante un posible caso de abuso sexual es importante que tengamos en cuenta las siguientes consideraciones:

  1. La víctima habitualmente no presenta un cuadro específico, pero sí indicadores de sospecha.
  2. Las consecuencias dependen de muchas variables: el tipo de abuso; la duración, frecuencia e intensidad del abuso; la edad de quien agrede y de quien sufre el abuso y la relación que tienen entre sí.
  3. En el abuso sexual lo menos frecuente es el dato directo (la revelación por parte de la víctima), siendo lo más habitual una acumulación de indicadores indirectos que dibujan un perfil de sospecha de abuso sexual según se van identificando. Muchas veces, las víctimas no son conscientes de lo ocurrido o no tienen fuerzas para relatarlo hasta haber concluido su carrera deportiva.

Reconociendo el abuso para poder acabar con él

¿Pero cómo podemos saber que estamos delante de un caso de abuso sexual? Para ayudarte en ello, te presentamos una serie de seis indicadores que te permitirán tener sospechas fundadas de que pudieses estar delante de un caso de este tipo. Recuerda que el abuso es algo muy serio, por lo que si sospechas que alguien en tu ámbito familiar, escolar o deportivo puede estar sufriéndolo, debes ponerlo inmediatamente en conocimiento de las autoridades.

Indicadores físicos

Están limitados por las atribuciones de cada profesional y también por el tipo de abuso sexual. Hay que tener en cuenta que muchos abusos no dejan marcas como los besos, tocamientos o ciertas formas de masturbación. Pero las marcas emocionales acompañarán a las víctimas a lo largo de toda su vida.

Indicadores Psicosomáticos

Son síntomas corporales producidos por el miedo y la angustia mantenidos en el tiempo sin otras causas médicas que los justifiquen. Se manifiestan detrás de problemas del sueño, ansiedad y nerviosismo, e incluso trastornos alimentarios de todo tipo.

Indicadores Emocionales

Los principales  indicadores emocionales son la culpa y vergüenza, ansiedad, depresión, baja autoestima, rabia y agresividad o falta de control emocional. Un niño/a que llora constantemente, está aterrado por ir a clase o al deporte escolar, o a estar con un entrenador o profesor en concreto, muchas veces es síntoma de que está siendo acosado, sufre bullying o se ha abusado de él.

Indicadores Conductuales

Si el malestar emocional se mantiene en el tiempo la víctima puede desarrollar conductas autolesivas, autodestructivas y/o suicidas, con comportamientos agresivos, consumo de alcohol o drogas e incluso conductas delictivas.

Indicadores sexuales

La víctima puede desarrollar conductas sexuales inadecuadas, agresiones sexuales a otros/as deportistas o conductas sexuales de riesgo o promiscuidad. E incluso incapacidad para una vida sexual normal rehuyendo las relaciones sentimentales y el contacto sexual, también con su pareja si la tuviese.

Indicadores sociales

Los principales indicadores son el aislamiento social, la repetición de patrones de violencia y conductas antisociales. La desconexión con su grupo de amigos/as, con la familia, el no querer salir a la calle, encerrarse en su mundo interior o en los videojuegos pueden ser algunos de los síntomas de que algo raro está ocurriendo.

Conociendo la gravedad de las consecuencias que provoca una agresión sexual, tanto a nivel físico como psíquico, desde WATS luchamos por erradicar este tipo de violencia de los entornos escolares, deportivos y sociales. Para ello, ponemos a tu disposición el Teléfono contra la Violencia en el Deporte: con solo un mensaje de WhatsApp al 688 655 099, donde nos expliques qué te está ocurriendo a ti o a otra persona de tu entorno, estudiaremos tu caso y te daremos respuesta en un máximo de 24 horas. A continuación un experto/a contactará contigo para aconsejarte la mejor manera de proceder, garantizando el respeto a la privacidad de los hechos relatados.

El abuso sexual en el deporte base es un problema muy grave que afecta a niños/as y adolescentes de todas las edades, por este motivo conocer los indicadores expuestos anteriormente te puede ayudar a detectarlos y darle solución antes de que sea demasiado tarde. Por supuesto, es fundamental poder formar a nuestros entrenadores/as, educadores/as, monitores/as y todas las personas que participan en la formación de los más jóvenes en la importancia de los valores y la detección, prevención y eliminación del abuso, el acoso y la violencia. ¡Recuerda que la solución para acabar con esta lacra está en nuestras manos!

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