De Justin Fashanu a Carl Nassib, dos caras y tres décadas sobre la dificultad de ser deportista LGTBI

Cuando la semana pasada Carl Nassib, jugador de Las Vegas Raiders de la NFL, decidió hacer público que es homosexual, buena parte del mundo del deporte se volcó en apoyarle. Deportistas de renombre junto a personas destacadas de todos los ámbitos de la sociedad no tardaron en enviarle todo su apoyo al jugador norteamericano por la valentía de dar ese paso tan importante.

El propio Presidente Biden tuiteaba que «estoy orgulloso de tu valentía; gracias a tí numerosos niños/as en todo el mundo pueden verse hoy bajo una nueva luz». Pero aún así, Nassib reconocía que le había costado mucho reunir el coraje para salir del armario, y cómo la situación a lo largo de su carrera deportiva no había sido especialmente fácil siendo gay.

La historia de Justin Fashanu, el primer futbolista en salir del armario

Por ello, este Día del Orgullo LGTBIQ+ del 2021 queremos aproximarnos a la historia de Carl Nassib desde un precedente no tan lejano en el tiempo: la historia de Justin Fashanu. El que fuese el uno de los jugadores de fútbol mejores pagados de una liga inglesa fue uno de los primeros deportistas de la historia en atreverse a hacer pública su homosexualidad, y su vida, que había sido complicada por esta razón hasta entonces, se convirtió en un auténtico infierno.

Nunca se había pagado por un jugador negro un millón de libras en Inglaterra. Corría la temporada 1980-81 y Justin Fashanu, hijo de inmigrantes nigerianos, había marcado 19 goles y uno de ellos había sido escogido como el mejor del año. El Nottingham Forest toca a su puerta con una oferta equivalente a 1,1 millones de euros, una cantidad que nunca se había pagado a ningún futbolista en la Premier. No tardó en aceptar la propuesta, aterrizando en el equipo que dirigía el famoso Brian Clough.

Justin Fashanu y Brian Clough

Este entrenador era uno de los arietes mediáticos de la izquierda contra el Gobierno conservador de Margaret Thatcher. La Primera Ministra había emprendido una oleada de privatizaciones y recortes de derechos laborales y sociales en todo el Reino Unido a la que se enfrentó una gran contestación en las calles. El deporte también jugó su papel, con la voz del entrenador Clough como una de las más destacadas.

Pero la defensa de los derechos civiles no debía estar en su ideario político, ya que se dedicó a hacer la vida imposible a Fashanu después de varios días de gritos de aficionados en el campo llamándole «maricón, maricón» y preguntando por sus salidas nocturnas a locales de ambiente LGTBI. Brian Clough reconoció en su autobiografía haberse mostrado intolerante con un jugador que lo pasaba especialmente mal.

Un descenso a los infiernos donde muchos/as miraron para otro lado

Fashanu duró apenas un año y medio jugando en las filas del Nottingham, mientras su rendimiento en el campo estuvo muy lejos de aquel millón de libras que pagó por él el Club. Su hermano John declaraba en una entrevista cómo “ser negro ya era difícil y si a ello le sumas ser gay era aún más”.

Brian Clough consiguió deshacerse de él, con un traspaso que sólo costó 150.000 libras al Notts County. Como jugador se hundía en su carrera y terminó dando tumbos por varios clubes británicos y estadounidenses, antes de reorientar su carrera deportiva como entrenador. En 1990, Fashanu reconoce que es homosexual en una entrevista en el tabloide The Sun en 1990. Pero no fue una entrevista voluntaria. En palabras de un amigo el periódico le dijo «sabemos que eres gay, o lo cuentas y te pagamos por ello o igualmente lo sacamos y no recibirás nada de dinero».

La portada de «The Sun» en 1990 en la que Fashanu salía del armario

A partir de ahí su vida y su actividad deportiva ya como entrenador fueron en caída libre. Unos años más tarde fue acusado por uno de los chavales a los que entrenaba de haber sido abusado sexualmente y un mes después, el 2 de mayo de 1998, apareció ahorcado en un garaje en Londres. Tenía solamente 37 años.

Las personas cercanas a Justin declararon en el proceso judicial que todo se había debido a un chantaje del chaval que pedía dinero a cambio. Pero ya era demasiado tarde para Fashanu, que en su nota de suicidio dejó escrito que «estoy condenado de antemano, no agredí sexualmente a ese chico; el sexo fue consentido (…) espero por fin encontrar la paz».

En sólo 30 años, ¿todo ha cambiado por completo?

Tras la salida del armario de Fashanu, Tomas Hitzlsperger, jugador del Aston Vila, West Ham United y Everton, y de quien hemos hablado en alguna otra ocasión, se convirtió en el segundo futbolista de élite de la historia en reconocer públicamente su identidad sexual en 2014. «Algunos futbolistas temen perder contratos y otros temen las burlas de sus compañeros y los aficionados» ha manifestado en alguna ocasión. Tras él, nadie más se ha atrevido a dar el paso.

Con Carl Nassib, muchas cosas han cambiado en apenas treinta años. Fashanu fue un gran deportista y una buena persona, a quien hicieron su vida imposible por ser gay. Muchas personas le discriminaron activamente, otros simplemente miraron para otro lado. Ninguna estrella del deporte, ni tampoco la Primera Ministra británica, le felicitaron por su valentía. Se vio empujado al suicidio tras un chantaje injusto después de una vida llena de dificultades.

Carl Nassib, primer jugador gay de la NFL

Con Nassib todo ha cambiado. En tres décadas hemos conseguido avanzar como sociedad a pasos agigantados. Valoramos la diversidad y la pluralidad, y contamos con nuevas leyes que impiden discriminar a personas del colectivo LGTBI en el trabajo, garantizan sus derechos civiles y les permiten casarse. Pero en el mundo del deporte sigue siendo complicado que las personas se arriesguen a reconocer públicamente su identidad sexual, ya que aunque te felicite el Presidente de los Estados Unidos, muchos/as tienen miedo de que al día siguiente puedan perder oportunidades, patrocinadores o verse discriminados en futuras competiciones.

Continuemos luchando, recordemos que nuestra libertad se basa en la lucha de muchas personas que no pudieron contarlo, y estemos especialmente orgullosos/as de lo conseguido, pero también de que tanto en la vida como en el deporte, nos queda aún mucho por construir. Pongamos todos y todas nuestro granito de arena en impulsar una sociedad y un deporte más inclusivo, más igualitario y mejor.

El avance hacia la igualdad es imparable: fútbol femenino ya es un deporte profesional

Desde esta semana, el Fútbol Femenino es ya un deporte profesional de manera oficial. Este reconocimiento por parte del CSD (Centro Superior de Deportes) supone un importantísimo impulso a la labor de tantas mujeres futbolistas y sus clubes durante los últimos años.

Hace unos meses, las jugadoras de fútbol de Primera División lograban poner en marcha un convenio colectivo por primera vez en la historia. Puede parecer algo normal en otras categorías o deportes, pero era impensable que nuestras futbolistas no tuviesen un salario mínimo, ni los derechos laborales más básicos, ni la capacidad de contar con una baja por lesión o por quedarse embarazadas.

Deporte profesional, un selecto club con solamente cuatro ligas

Un año después, el impulso a la igualdad en el fútbol parece imparable, y la Primera División femenina alcanza la categoría de “deporte profesional”. De esta forma, se convierte en la cuarta liga profesional, uniéndose a un selecto club en el que únicamente figuraban la Primera y Segunda División de fútbol masculino, y en el caso del baloncesto, la Liga ACB masculina.

El Fútbol Femenino consiguió la aprobación del primer Convenio Colectivo de su historia hace un año.

Esta decisión se ha tomado en el seno del CSD por unanimidad entre los representantes del Estado, la RFEF, los clubes y las jugadoras, y supone un enorme avance en términos de superar una desigualdad histórica entre mujeres y hombres en el deporte. Además, no es una noticia positiva únicamente para el fútbol, sino que abre la puerta a poder profesionalizar otros deportes y competiciones, especialmente en las de ámbito femenino donde hay una menor relevancia y reconocimiento. A la categorización de “deporte profesional” le seguirán una mejor estructuración de la competición, una mayor relevancia en los medios de comunicación, más derechos laborales para las deportistas, y, en definitiva, una mejor remuneración a las mujeres por su trabajo.

Diferencias de sueldos, derechos laborales y poder ser madres

Las futbolistas, las mujeres deportistas, y las mujeres en general hemos sufrido una discriminación histórica. Atrás queda la prohibición de jugar a fútbol hace unas décadas “porque el fútbol no es apropiado para señoritas”, pero se siguen manteniendo muchas barreras que hacen complicado competir en la élite siendo mujer. Problemas como una enorme desigualdad entre los sueldos de hombres y mujeres se mantienen, y son una dificultad relevante porque las deportistas no aspiran a ser millonarias, sino a poder vivir de su sueldo deportivo y no tener que compaginar otros trabajos para sobrevivir.

Ser madre es otro de los aspectos más complicados en el deporte, donde quedarse embarazada puede suponer no contar con una baja de maternidad, ser despedida o incluso perder patrocinadores y ver finalizada tu carrera deportiva para siempre.

La igualdad debe ser un objetivo prioritario en la sociedad y en el deporte. Debemos apostar por superar barreras y fortalecer las competiciones donde cada deportista sea capaz de vivir del resultado de su trabajo y dedicar toda su ilusión y esfuerzo a entrenar y competir, sin importar que sea hombre o mujer. La ruta hacia la igualdad real es aún larga, y a veces discurre un tanto cuesta arriba. Pero la profesionalización del fútbol femenino es una importante luz al final del túnel que brilla con intensidad, diciendo a todas esas niñas que quieren ser deportistas que, definitivamente, ¡estamos en el camino correcto!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.481 – 22 de junio de 2021. Puedes leer el artículo también en este enlace.

Deporte y salud mental: rompiendo un tabú de la mano de Naomi Osaka

La salud mental es uno de los ámbitos más desconocidos de nuestra vida, y aún está asociada a un cierto tabú que nos impide hablar con ella de naturalidad. En la cultura anglosajona es común visitar al psiquiatra como el que va al fisioterapeuta, pero en la Europa continental es algo bastante desconocido aún. Además, en muchos casos se liga a ciertos prejuicios y a palabras heredadas de otras épocas. «Estar loca», «vas a acabar en un manicomio» o «tener cita con el loquero» son expresiones que debemos desterrar para normalizar lo que es normal: que la parte mental es un aspecto fundamental dentro del abanico de aspectos a cuidar en nuestra salud.

En un escenario en el que la pandemia nos ha puesto a prueba tanto a niños/as, como a jóvenes y a mayores, hemos sufrido la privación de actividad física con el confinamiento inicial, y en mayor y medida todos hemos desarrollado algún tipo de «cicatriz» psicológica respecto al miedo a enfermar, a perder el trabajo, a que la situación empeore… Y es algo normal, ya que somos humanos y en situaciones desconocidas despiertan nuestros miedos y temores. Además, hay un aspecto fundamental para la salud mental del que hemos estado privados mucho tiempo: el deporte.

El deporte como mecanismo para mejorar la salud mental

Sí, puede parecer algo ajeno a priori, pero los profesionales de la salud (y los psicólogos y psiquiatras en el caso de la salud mental), no dejan de insistirnos en la importancia de practicar deporte y desarrollar actividad física para prevenir y paliar trastornos como la apatía, la ansiedad o la depresión. De hecho, un reciente estudio de la Universidad Politécnica de Madrid reconoce que “los sujetos con niveles altos o moderados de actividad física total y en el tiempo libre presentan niveles de salud mental superiores a los de aquellos que realizan un nivel bajo de actividad física”. Los y las profesionales de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte que realizaron el estudio constataron cómo “el nivel de la actividad física realizada en el tiempo libre se relaciona de forma inversa con la vulnerabilidad a los trastornos mentales”.

Entonces, aunque queda demostrado que practicar deporte es positivo para el bienestar mental, en el caso de los deportes de élite hay una presión psicológica muy importante que ha llevado a algunos deportistas de renombre a hablar por primera vez de la salud mental en público. Es el caso reciente de Naomi Osaka, una de las mejores tenistas a nivel internacional, que abandonó hace unos días Roland Garros al recibir una sanción económica por no querer comparecer en rueda de prensa tras los partidos. Tras mucha presión para explicar sus motivos, Osaka ha reconocido que desde el US Open de 2018 lleva luchando contra la depresión y que permanecerá un tiempo alejada de las pistas de tenis.

Naomi Osaka, un paso adelante para hablar sobre salud mental

La tenista reconoce que para ella el deporte es la ilusión de su vida y una auténtica válvula de escape, pero que no es capaz de lidiar con la presión de los medios. «La gente no tiene consideración con la salud mental de los deportistas» ha afirmado Osaka, que se queja de que en las ruedas de prensa recibía preguntas repetitivas y otras que le hacían dudar de sí misma como persona y como deportista. Al de unos días, ha comunicado que renuncia a jugar el Grand Slam.

Tenistas de reconocida trayectoria y prestigio como Venus Williams, Sloane Stephens, Martina Navratilova o Billie Jean King se han solidarizado con Naomi Osaka y le han transmitido públicamente su apoyo frente a las sanciones por incomparecencia en ruedas de prensa y su valentía por abrir el importante debate sobre la salud mental en el deporte. «Como deportistas se nos enseña a cuidar de nuestro cuerpo, pero el aspecto mental y emocional se queda corto. Esto va más allá de hacer o no una rueda de prensa” declaró Martina Navratilova, mientras que Billie Jean King considera que “es realmente valiente que haya revelado su lucha contra la depresión».

El debate no es nuevo, anteriormente otras voces del deporte como Michael Phelps (natación), Kevin Love (baloncesto) o Brandon Marshall (fútbol americano) ya habían dado el paso de hablar de la salud mental en público, pero que Naomi Osaka, número dos del tenis mundial y la deportista mejor pagada (según la revista Forbes), renuncie a jugar un Grand Slam, es un síntoma de algo muy importante.

Avanzando hacia la creación de espacios seguros en el deporte

¿Y sabiendo que el deporte es un ámbito especialmente positivo para la prevención y la superación de los trastornos mentales, cómo podemos hacer que no ocurra lo que narran estos deportistas? Creando espacios seguros, algo que pasa por la formación y capacitación de los profesionales que forman el ecosistema del deporte en sus diferentes estamentos y categorías: deporte escolar, federado, semiprofesional y profesional.

La doctora María Marentes, becada posdoctoral del CONACYT en la Unidad de Psicología del Deporte de la Universidad de Valencia recuerda cosas que ella misma ha podido ver y otras que profesionales del mundo del deporte le han transmitido: estrés, fatiga y hasta abusos sexuales. Contra todo eso tienen que lidiar los atletas en su lucha por alcanzar sueños como los Juegos Olímpicos, y eso “se vuelve una cuestión de identidad y de supervivencia”.

Según la doctora Marentes, el camino hacia la solución pasa por «hacer muchísima pedagogía de lo que realmente es el bienestar psicológico, lo que es la psicología y tratar que las nuevas generaciones se puedan preparar mejor. Que en el deporte se puedan crear más espacios y que las nuevas generaciones de entrenadores/as», sea cual sea la categoría y el nivel, «tengan una visión más global de lo que es el rendimiento, con psicología, nutrición y prevención de lesiones, no solo se trata de hacer ejercicio».

Nueva aventura de aprendizaje deportivo en Costa Rica con el Máster en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva

La emergencia sanitaria decretada a raíz de la pandemia ha cancelado desde hace más de un año los viajes formativos de las universidades o las becas de formación en el extranjero, como es el caso del programa Erasmus y similares. Afortunadamente, con la mejora de los datos sanitarios, poco a poco estas estancias se están reactivando poco a poco. Y tras haber esperado unos meses, ahora nos ha llegado el turno a nosotros/as con los participantes en el Máster en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva que impartimos junto con Mondragon Unibertsitatea.

Dentro de las limitaciones que aún persisten para viajar a otros países, gracias a la red internacional de socios y colaboradores de Mondragon Team Academy, de WATS y de Mondragon Unibertsitatea, hemos dado inicio a una estancia de diez días en Costa Rica. Este país centroamericano cuenta con un importantísimo ecosistema deportivo, de relevancia a nivel mundial, donde destaca especialmente la atracción de visitantes que ejerce de cara a la práctica de deportes de aventura.

Nuestro colaborador local sobre el terreno, en este caso, es la Universidad de Fundepos. Esta organización educativa se encuentra en la lista de las mejores universidades de Costa Rica y ha sido la primera en unirse al programa de sostenibilidad de Naciones Unidas (ONU).

Costa Rica, destino internacional para deportes de aventura

Equipo WATS Team - Universidad de FUNDEPOS Costa Rica
Junto con los responsables de la Universidad FUNDEPOS

Durante estos primeros días en Costa Rica, nuestros/as alumnos/as han tenido la oportunidad de zambullirse en una cultura diferente, con la oportunidad que esto supone para el desarrollo personal y profesional. Además, están trabajando en proyectos empresariales de tipo deportivo real, que llevan semanas preparando desde Bilbao. A través de la startup que han constituido, KINNIK sport & innovation, tendrán la oportunidad de trabajar en Costa Rica con socios locales, desarrollar diferentes reuniones de trabajo, así como generar una red de contactos.

A lo largo de las tres primeras jornadas, hemos compartido espacio con los alumnos/as de segundo curso de LEINN, Grado en Liderazo Empresarial e Innovación, de Mondragon Unibertsitatea en sus facultades de Bilbao y Oñati. Junto a los «leinners» hemos participado en un bootcamp de aprendizaje en el Campamento Oikoumene, situado en el pueblo de Ochomogo de Cartago (en las afueras de San José), gracias al aporte del Centro Nacional de Estudios Cooperativos (CENECOOP R.L.).

Equipo WATS Team - Master en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva - viaje a Costa Rica 2
Bootcamp junto a los LEINNers de Bilbao y Oñati en Costa Rica

El Bootcamp ha consistido en diversas charlas y talleres donde han participado expertos/as de Fundepos y personalidades reconocidas del país como John Fonseca, ex-ministro de Costa Rica y Presidente de Technological Cities Development. Además, han participado en un concurso de Pitch en conjunto con emprendedores locales.

Además, en los próximos días, nuestros participantes en el Máster, a través de su empresa KINNIK, han organizado un importante evento denominado «Fórum Centroamericano del Dato Deportivo». Desarrollado en colaboración con la Universidad Nacional de Costa Rica y Sport Data Campus, este foro reunirá a diferentes personas y startups que trabajan en el entorno del deporte desde la utilización y valorización de los datos.

Equipo WATS Team - reunion de trabajo en Costa Rica
Reunión de trabajo con los participantes del Máster en Costa Rica.

El reto de sacar adelante una temporada deportiva desigual y completamente marcada por la pandemia

Llegamos al final de una temporada deportiva sin precedentes, marcada de inicio a fin por la pandemia, donde los deportistas han visto golpeadas sus objetivos y aspiraciones, los clubes han tenido que cerrar sus puertas y donde, tanto profesionales como empresas del sector deportivo han visto como su generación de ingresos se tambaleaba.

Una temporada deportiva condicionada en todo momento por el número de casos activos de COVID, donde cada comunidad autónoma ha tenido que decidir qué medidas adoptaba para poder reactivar o no el sector deportivo. Una temporada incierta, marcada por la dificultad de realizar predicciones que ayudasen a confeccionar un calendario estable y fiable. Para intentar crear un consenso único y valorar los riesgos que tendría activar las actividades deportivas se han creado comisiones de expertos, se han confeccionado múltiples protocolos de actuación e impuesto medidas sanitarias, muchas de ellas inviables para un sector donde clubes modestos con presupuestos reducidos veían como única alternativa cerrar sus puertas y dejar la temporada en blanco.

Queremos echar la vista atrás para ver con perspectiva cómo ha sido esta atípica temporada deportiva 2020/21, donde no ha sido igual para tres de los modelos de deporte que existen. Nos referimos al deporte profesional, deporte base federado y deporte escolar, los cuales han vivido realidades diferentes. Mientas el modelo profesional ha tenido una rápida activación, los otros dos han sufrido mayores restricciones, frenando su activación por miedo al aumento de contagios, sin tener en cuenta que el deporte ayuda a combatir muchos de los síntomas negativos provocados por la pandemia, como son los trastornos de ansiedad, problemas cardiovasculares y respiratorios y un gran aliado para aumentar las defensas de nuestro organismo.

El deporte profesional, el primero en reactivarse

En 2020 hemos visto cancelarse o aplazarse grandes citas deportivas, como los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la Eurocopa de futbol, los grandes torneos de la ATP o la Fórmula 1, provocando importantes pérdidas económicas a empresas y países de todo el mundo.

En el Estado, el modelo de deporte profesional fue el primero en reactivar su actividad, reajustando su calendario para reducir el impacto económico negativo. Para hacernos una idea del coste económico que tienen estas grandes citas, la inversión de Tokio para los JJOO ronda los 29.000 millones de euros aproximadamente. En un nivel más cercano, la celebración del Gran Premio de España de Fórmula 1 en Barcelona, tiene un impacto económico que ronda los 163 millones de euros.

Si nos fijamos en la reanudación de la temporada 19/20 de La Liga de futbol de Primera División, ésta se produjo tres meses después de proclamarse el Estado de Alarma, disputándose las 11 jornadas que quedaban de la temporada deportiva a partir del 11 de junio. La temporada 20/21 arrancó el 12 de septiembre, donde por primera vez vimos estadios reemplazando a sus aficionados por público y gritos virtuales.

El deporte federado y las competiciones exprés

Según datos del Consejo Superior de Deportes, el número de licencias federativas en nuestro país crece año tras año, situándose en 2019 entorno a los 3.9 millones de licencias, donde solo el fútbol aglutina a poco más de 1 millón de licencias.

Este modelo deportivo cuenta con 65 federaciones nacionales, las cuales han vivido una temporada muy desigual y marcada por las características de la práctica deportiva de cada modalidad, siendo así los deportes de contacto los más perjudicados, al no poder garantizar la distancia mínima de seguridad. Esto ha provocado que disciplinas como el Judo y deportes asociados hayan sufrido una caída del 90% en cuanto al número de sus federados.

En el caso del fútbol no profesional, el inicio de la temporada ha sido un quebradero de cabeza para muchas ligas, donde cada comunidad autónoma decidía soluciones diferentes para el inicio de la competición. Por ejemplo, mientras que en comunidades como Aragón y Galicia daban inicio en febrero, en Cataluña, Valencia y Murcia tuvieron que retrasar su inicio hasta marzo.

Se vivieron meses de protestas para reclamar el regreso inmediato del fútbol autonómico y base, tras meses de inactividad competitiva. Los clubes entrenaban cumpliendo con las medidas sanitarias, pero sin el objetivo de competir cada fin de semana. Un ejemplo de estas protestas fue el movimiento #SOSFútbolBase, surgido en las Islas Baleares para protestar contra la paralización de las competiciones de fútbol base y especialmente para los menores de 12 años, que veían como pasaba un año desde que habían disputado su último partido. De este modo, la temporada 20/21 ha estado marcada por un calendario de competición exprés, donde las fórmulas que se han utilizado han causado desilusión en muchos y muchas deportistas, resignación en muchos clubes modestos e impotencia en las federaciones deportivas frente a las decisiones de los gobiernos comunitarios.

El deporte escolar, el gran discriminado

En octubre de 2020 el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, informaba que las actividades deportivas representaban solo un 0,22% del total de casos de COVID-19 en España.

Este mensaje reforzaba la idea del bajo riesgo de contagio que existe en la práctica físico-deportiva, pero las diferentes administraciones públicas no lo tomaron en cuenta a la hora crear líneas para favorecer la reactivación del deporte y en especial el deporte que practican miles de niños y niñas en edad escolar.

La realidad para muchos pequeños/as que disfrutan del deporte escolar es que la temporada 20/21 ha sido nefasta, incluso en muchos casos inexistente, causado por el miedo de las familias al contagio de sus hijos e hijas. Por ejemplo, en Cataluña existen casi 300.000 participantes de este modelo deportivo, siendo el PROCICAT quien gestiona tanto el deporte escolar como el deporte federado. Pero mientras que los y las deportistas federadas pudieron entrenar siguiendo las pautas de seguridad establecidas, no ocurrió lo mismo para los y las deportistas escolares, que se vieron discriminados por no practicar deporte en el modelo federado.

En el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, la plataforma Bultza Kirola Euskadi, que agrupa a más de medio millar de entidades deportivas, se movilizó en las ciudades más importantes de la comunidad reclamando el inicio de la práctica del deporte en edad escolar por considerarlo una actividad esencial. En esta comunidad, el inicio de la temporada de deporte escolar se inició en el mes de febrero, durando aproximadamente cuatro meses y viéndose condicionada por los casos activos de cada ayuntamiento.

El deporte debe volver a ser protagonista en nuestras vidas

Tanto el deporte federado como escolar son motores de salud y bienestar, tanto para las personas que lo practican como para el conjunto de la sociedad. Todos conocemos los beneficios que aporta la práctica deportiva a nivel físico y mental, demostrándose que una persona que practica actividad físico-deportiva tiene menos probabilidades de contraer afecciones graves por el contagio de la COVID-19

Para la próxima temporada deportiva, los y las responsables de tomar decisiones que afecten a la práctica deportiva deberán tenerse en cuenta las consecuencias negativas que ha causado en la población española las medidas tan restrictivas que ha sufrido el sector deportivo, tanto para sus usuarios como para las empresas y los profesionales que lo componen, al luchar por un estilo de vida saludable y fomentar valores universales. Deseamos que el deporte vuelva a asumir el papel relevante que tiene en nuestras vidas y veamos restablecido nuestro derecho a participar libre y activamente en cualquier actividad deportiva, con independencia del modelo de deporte que se quiera practicar. Miramos al futuro con mucha ilusión de poder dar inicio en unos meses la nueva temporada 21/22 de una forma lo más cercana posible a la normalidad.

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.477 – 25 de mayo de 2021. Puedes leer el artículo también en este enlace.