La primera edición del Máster en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva que impartimos Mondragon Unibertsitatea y WATS Team contará con el apoyo de LABORAL Kutxa

El próximo mes de octubre arrancará en el Campus de Bilbao de Mondragon Unibertsitatea, impartido junto a la startup WATS Team, la primera edición del innovador Máster en Innovación y Gestión Empresarial Deportiva. Dirigido a jóvenes recién graduados/as que sean auténticas personas apasionadas por el deporte y tengan inquietudes por el mundo empresarial y el emprendizaje, este Máster se basa en la metodología de Mondragon Team Academy “team learning by creating”, por lo que los alumnos/as crearán desde el primer mes su propia empresa deportiva y viajarán aprendiendo a diferentes países trabajando en proyectos reales.

Precisamente será a la hora de poner en marcha su empresa deportiva donde los alumnos/as encontrarán el apoyo de LABORAL Kutxa, colaborador estratégico del Máster que aportará un capital financiero inicial para la constitución de dichas empresas y su funcionamiento en los primeros meses de vida. Además, hará llegar a los participantes todo su conocimiento y asesoramiento como entidad bancaria con amplia experiencia en el mundo de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y el apoyo del talento joven y de los proyectos empresariales innovadores y emprendedores en Euskadi.

El objetivo del Máster es formar a profesionales para que adquieran las competencias necesarias para entender y desarrollar negocios en el sector empresarial deportivo, así como la gestión de equipos deportivos; siendo capaces de crear y de gestionar entidades que se enmarquen en la industria del deporte. Además, a través de los viajes de aprendizaje a EEUU y Asia previstos para medidados de 2021, los alumnos/as adquirirán una visión global del sector a través de experiencias internacionales. El desarrollo de un proyecto empresarial propio contribuirá al aprendizaje basado en trabajar con proyectos reales en su día a día.

La formación es de tipo presencial, con sede en la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea en Bilbao, y transcurrirá entre Octubre de 2020 y el Julio de 2021, con un horario de lunes a viernes de 09:00 a 17:00 horas. No obstante, la Universidad cuenta con un plan de contingencia por el COVID-19 con la capacidad de reconducir la formación hacia un formato semi o completamente online en caso de ser necesario. La carga académica del Máster es de 60 créditos ECTS y el profesorado está compuesto por profesionales destacados con amplia experiencia en el campo del deporte y la organización empresarial, donde destacan algunas figuras muy reconocidas vinculadas a WATS Team como los exfutbolistas Julen Guerrero y Xabi Prieto, la reconocida psicóloga deportiva Patricia Ramírez o el exboxeador y “hermano mayor” Jero García, junto a otros expertos del mundo del deporte, la empresa, la innovación y de la propia Universidad.

La matrícula para las últimas plazas disponibles en el Máster continúa abierta en este mes de Septiembre, pudiendo realizarse desde la web www.wats.team/master o desde la propia Universidad de Mondragon, y para ello los alumnos/as deberán ser graduados universitarios en disciplinas como las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Administración y Dirección de Empresas, Magisterio, Psicología, Marketing o Derecho.

Rompiendo el tabú de la homosexualidad en el deporte: la historia de Thomas Hitzlsperger

La homosexualidad (y ya ni qué decir la transexualidad) es el gran tabú del deporte de élite, especialmente en el caso del Fútbol. Desde esos energúmenos/as que llaman «maricón» al árbitro a la primera de cambio hasta las personas que extienden ese falso bulo de que «no hay jugadores de fútbol gays» y, sin embargo, «todas las futbolistas son lesbianas», la discriminación por razones de orientación sexual está a la orden en el mundo del deporte.

¿Por qué se da la LGTBI-fobia en panorama deportivo y especialmente en el fútbol? Porque la competición mueve grandes masas de personas, saca los sentimientos a flor de piel y proporciona a aquellas personas que no tienen respeto por los demás un lugar donde vociferar desde el anonimato. La inexistencia de multas por cometer delitos de odio hasta hace muy poco tiempo ha implicado que no ocurría nada a quien insultaba por razones de identidad sexual en un estadio deportivo.

Pero dentro del mundo del deporte profesional, y especialmente del fútbol de élite, cada vez surgen más voces y movimientos para hacer normal en el terreno de juego lo que ya es normal en cualquier otro ámbito de la vida. Una de esas voces, y quizás la más conocida, es la de Thomas Hitzlsperger, que consiguió que se hablase sobre la realidad de la homosexualidad en el fútbol de primera división en portada de toda la prensa deportiva en toda Europa y en el mundo.

Hitzlsperger ha sido jugador profesional en equipos europeos de la talla del Aston Villa FC, el VfB Sttutgart, el Lazio, el West Ham United o el Everton FC en el que se retiró en 2013. Un año más tarde, en 2014, se convertía en el primer jugador de fútbol de Alemania y en uno de los pocos en todo el mundo en declararse homosexual.

Con 52 internacionalidades con la Mannschaft (Selección de Alemania), este centrocampista se convirtió hace seis años en el primer futbolista profesional alemán en hacer pública su homosexualidad. “Siempre se decía que nunca aparecerían casos en deportes de lucha ni colectivos, pero de repente salió del armario el boxeador Orlando Cruz, luego el jugador de rugby Gareth Thomas y en 2013 el futbolista estadounidense Robbie Rogers. Empecé a verle aspectos positivos a anunciar mi verdadera condición sexual”. Y así lo hizo, pensando «¿qué ocurriría en mi caso si lo cuento, con una carrera en la Bundesliga, la Premier, la Serie A y la selección alemana?»

«Saltó la noticia y me pasé todo el día respondiendo una infinidad de mensajes. Supuso una tremenda alegría recibir tantas muestras de respeto. Pero en esos momentos también pensé que, estando en activo, habría sido todo más difícil: ¿Quién podría entrenar y jugar dignamente en mitad de semejante lío? Algunos comentaristas deportivos dijeron que el paso que dí no dejará huella porque ya sólo soy un exjugador. Imagino que la verdadera liberación llegará el día en que nadie se plantee si un futbolista es homosexual o no». Así narraba Hitzlsperger su salida del armario en 2014 a través de una entrevista en un periódico alemán. Desde entonces es activista por los derechos LGTBI en diferentes foros «hablo de que soy gay porque quiero impulsar las conversaciones sobre la homosexualidad en el deporte profesional».

El precedente de Thomas Hitzlsperger ha abierto la puerta a que otros deportistas de múltiples ámbitos den el paso y se decidan a hablar de su homosexualidad y a avanzar hacia un deporte libre de discriminación y LGTBI-fobia, pero aún queda mucho camino por recorrer. En un artículo anterior recogíamos las historias de algunos deportistas LGTBI referentes en la lucha por la igualdad y la visibilidad enfrentándose a las dificultades internas, a los tabúes y a las personas que intentan silenciar la diversidad de identidad sexual en el deporte. Desafortunadamente, en el fútbol de élite, y especialmente en el masculino, prácticamente nadie ha seguido los pasos de Hitzlsperger.

Los Black Panthers y el saludo que cambió la historia de los Juegos Olímpicos

En los tiempos del #BlackLivesMatter donde la discriminación por razones de raza está al día, tristemente también en nuestro país, es bueno echar la mirada hacia el pasado y descubrir algunos de los hitos de la lucha anti-racismo. Corría la mañana del 18 de octubre de 1968, en plenos Juegos Olímpicos de México’68, cuando un atleta afroamericano, Tommie Smith, ganaba la carrera de 200 metros con 19,83 segundos. Récord del mundo.

Tras él, el australiano Peter Norman, con 20,06 segundos, y en tercer lugar otro compañero estadounidense de color, John Carlos, con un tiempo de 20,10 segundos. Los tres recibieron sus medallas de oro, plata y bronce, subieron al pódium y comenzó a sonar el himno de Estados Unidos de América.

Y con el himno llegó la sorpresa. Tommie Smith y John Carlos levantaban el puño enfundado en un guante negro mirando hacia el suelo. El saludo del «Black Power» se retransmitía en directo por televisión para todo el mundo. Al día siguiente, el gesto abría las portadas de centenares de periódicos por todo el planeta y ponía su reivindicación contra la discriminación a la población de raza negra en el centro del debate.

Y es que, precisamente, el deporte (especialmente el de élite) puede ser un escaparate perfecto para el activismo a favor de los valores. Aunque Tommie Smith y John Carlos no lo tuvieron fácil tras su saludo (el Comité Olímpico Internacional intentó expulsarles y a su retorno a EEUU recibieron amenazas de supremacistas blancos) su victoria en México 1968 no sólo fue deportiva, sino que consiguieron que la reivindicación de igualdad para la población negra en Estados Unidos corriese como la pólvora y se abriese un importante debate en la sociedad.

Como hecho curioso, años después hemos conocido que no todo fue tan fácil como parecía en el saludo del Black Power. Tommie y John se olvidaron una pareja de guantes negros en la Villa Olímpica y a la hora de subir al pódium no sabían bien cómo hacerlo. Por suerte, Peter Norman, que compartía su reivindicación, fue quien les aconsejó usar cada uno un guante, y por ello levantaron cada uno un brazo distinto.

Entrevistado aquella noche de 1968 y preguntado por qué lo hicieron, Tommie Smith respondió: «Si gano, soy americano, no afroamericano. Pero si hago algo malo, entonces se dice que soy un negro. Somos negros y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche«.

Estadios vacíos, gradas sin público, deporte sin afición y… ¿afición sin deporte en tiempos del COVID-19?

¿Te imaginas a un chef profesional cocinando para un restaurante vacío o, quizás, a una bailarina bailando sin música en el escenario? ¿Resultaría raro, verdad? Pues hemos vivido algo muy parecido con el fútbol durante las últimas semanas, que fue el primero de los pocos deportes que se reanudaron, sin público.

El hecho de jugar sin público, aunque haya supuesto un episodio algo triste, también nos permite sacar sacar aspectos positivos y nos recuerda que sin él, el deporte pierde toda la emoción. Una emoción que es la artífice de que el fútbol se haya convertido en el deporte rey. Tanto es así que los beneficios económicos que genera han sido el principal motivo de que se reanude.

Gradas vacías con público virtual, un resultado un tanto raro

Sin embargo, las instituciones deportivas como LaLiga y los clubes que la forman, junto con cadenas televisivas, han hecho todo lo posible por reducir el distanciamiento entre deportista y aficionado. Suficiente o no, hemos visto cómo las gradas de los estadios se han llenado con fotos de los aficionados, con grandes pancartas o, incluso, con público virtual. El resultado es, cuanto menos, algo raro y sentimos que sigue faltando algo.

Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, mencionaba antes del reinicio de la competición que “si la gente no puede venir al estadio, no tiene sentido jugar”. Aunque el contexto económico haya obligado a su vuelta, a Guardiola no le falta razón en el aspecto puramente deportivo. Las últimas jornadas de las dos máximas categorías profesionales son un claro ejemplo de ello.

Con muchas cosas por decidir, ya no sólo el título de campeón, sino también descensos, ascensos y clasificaciones europeas, la primera y segunda división han acabado por tener un final insípido, a pesar de ser de los más emocionantes de los últimos años.

El Real Madrid ha ganado el título de liga y los jugadores, como ya nos tienen acostumbrados, han transmitido su felicidad a través de redes sociales. Realmente, el mérito deportivo es el mismo que si lo hubieran ganado jugando todos los partidos con los estadios abarrotados pero, ¿hemos visto a los aficionados merengues celebrarlo de la misma manera? La triste realidad es que no.

El Real Club Deportivo de la Coruña ha vivido una situación más complicada. Ha sido al equipo al que, a fin de cuentas, más le ha perjudicado la situación. Con la permanencia en juego, la última jornada de la segunda división se jugaba en horario unificado, todos los partidos a la vez. El Depor certificaba su descenso a Segunda División B después de que su partido contra el Fuenlabrada fuera aplazado, y los resultados de sus rivales directos les dejara matemáticamente fuera de toda posibilidad.

¿Cómo afecta la ausencia de público en el Deporte Base?

En una situación como esta, en la que la presión ya es bastante alta, la presencia de la afición siempre supone un factor añadido que puede decantar la balanza hacia un lado u otro. Es cierto que las últimas jornadas venían jugándose sin público, pero aún así, en este tipo de circunstancias es donde más se echa en falta a la hinchada, que tiene una consecuencia directa en el desarrollo del partido, en cómo los jugadores gestionan esa presión. Por lo tanto, Pep Guardiola tenía razón, no sólo por la obligación que tiene el deporte con los aficionados, sino porque nunca podremos conocer los resultados que se hubieran obtenido en las circunstancias normales.

Aunque a menor escala, la presencia de público también es un factor importante en el deporte base por varias razones. Por una parte, el niño/niña que sale a jugar, trasladándolo a cualquier tipo de deporte, nota la emoción que pueden transmitirle desde la grada su madre y su padre, la afición de su equipo o la del equipo contrario. Cada uno lo sentirá de una manera, ya sea con nerviosismo, incertidumbre o confianza, al igual que sucede con los deportistas de élite. Por lo tanto, es importante que traslademos a los más pequeños la idea de que el deporte, dependiendo de cómo lo viva cada uno y con qué objetivos, es sinónimo de emoción.

Jugar en la plaza de debajo de casa con tus amigos/as, que a su vez hacen de público, o competir el sábado por la mañana delante de tu familia. La afición al deporte, por tanto, no sólo está presente en los estadios, pabellones, etc., a los que acuden más de 10.000 personas. La afición al deporte también está presente en grupos de 15 padres y madres, en la familia que ve jugar al equipo del barrio desde el balcón de casa, o en el abuelo que, sentado en el banco, se entretiene viendo jugar a su nieto.

Por lo tanto, ¿cómo se siente el/la aficionad@ al que tanto hemos echado en falta en tiempos de COVID-19? Como en otras muchas cosas, las emociones se caracterizan por ser incontrolables. En circunstancias como esta, solemos pensar en cómo puede afectar el vacío de la grada al rendimiento del deportista, pero se nos suele olvidar la otra parte. Seguro que ha habido más de un hincha que ha echado de menos acudir al estadio cada partido, que ha acabado por preferir no ver el partido por televisión, o que ha sentido la impotencia de no poder animar a su equipo cuando más lo necesitaba. El deporte no es nada sin afición, pero tampoco habría afición sin deporte. Las dos cosas son complementos que, una vez superemos el COVID-19, esperemos nunca vuelvan a ir por separado.

Trabajando los Valores en las vacaciones de Verano

Las vacaciones de verano son sinónimo de descanso, tanto físico como mental, pero también un momento donde compartimos más tiempo en familia. Por eso es una buena oportunidad para poder trabajar con nuestros más pequeños/as de la casa en el terreno de los valores. En WATS soñamos, apostamos y trabajamos por un deporte y una sociedad con valores, así que para este verano os proponemos entrenar algunos de ellos. Y si te quedas con ganas de más, no dejes de echar un ojo a los valores que te proponíamos para el verano pasado.

¿Y cómo se entrenan los valores humanos? Pues realmente es muy sencillo: se entrenan a través de las acciones. Podemos hacerlo de forma individual o en familia. Por ejemplo, podemos marcarnos pequeños retos semanales: una semana, un valor a trabajar mediante pequeñas acciones diarias. Si a la hora de trabajarlos dudas ante una conducta, pregúntate: “si tuviese a mucha gente mirándome para después imitarme, ¿lo haría?”.

Respeto

Respetar a los demás es algo que empieza por comprender que tenemos distintos puntos de vista y que esto nos enriquece como sociedad. No puedo imponer mi opinión o despreciar a aquellas que sean distintas a la mía. Hay muchas pequeñas maneras de trabajar el respeto: guardar cola sin intentar colarse, mirar a los ojos a la persona con la que hablas, dar los buenos días cuando te cruzas con un vecino/a, pedir las cosas “por favor” en una tienda, ¡y nunca olvidarse de decir “gracias”!

Responsabilidad

El verano puede ser un buen momento para que nuestros hijos/as asuman responsabilidades acordes a su edad dentro del ámbito familiar. Es importante que los niños/as sean conscientes que su implicación en estas tareas reporta un beneficio para el resto de las personas que viven en casa con ellos y, por tanto, también para sí mismos. Si entre todos/as nos repartimos las tareas, tendremos más tiempo para hacer otros planes más divertidos. ¿Quizás podemos hacer un cuadro de tareas para cada uno/a?

Agradecimiento

Es fundamental transmitir a nuestros hijos/as que debemos agradecer lo que las demás personas hacen por nosotros. ¿Le habrá supuesto un esfuerzo (da igual que haya sido mucho o poco) a esa otra persona? ¿Si yo hubiese echado una mano me gustaría que me lo agradeciesen? Bingo, ya sabemos cual es la palabra mágica: “gracias”.

Amistad

El verano es momento de estar en familia pero también de compartir tiempo y experiencias con sus compañeros del colegio o el equipo deportivo y con sus amigos/as. La verdadera amistad se demuestra en los malos momentos y, por eso, es importante que los niños y niñas comprendan la importancia de preocuparse por sus amigos/as y cuidar las relaciones con los demás. ¿Conocemos a alguna persona que no lo está pasando del todo bien en este momento? Recuerda que la amistad y el compañerismo no sólo se trabajan con aquellas personas que nos caen fenomenal, sino con aquellos con los que tenemos menos relación.

Tolerancia

Si el respeto nos hace no imponer nuestra opinión como la única acertada, la tolerancia nos enseña que todos/as somos diferentes y debemos respetar las ideas y creencias de los demás, siendo conscientes de que todos tenemos derecho a equivocarnos. Pero ser tolerantes no significa que debamos aceptar todo tipo de actitudes: el machismo, el racismo, o la LGTBI-fobia son comportamientos que no debemos tolerar. ¿Podemos trabajar un listado con lo que sí es tolerancia y lo que no es?

Ánimo con el trabajo de los valores. Aunque solamente des un pequeño paso en este terreno, recuerda que “algo” siempre es mucho más que “nada”. ¡Feliz verano!

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Deia y ha sido publicado en su edición en papel el sábado 18 de julio de 2020. Puedes leerlo también en su web en este enlace.