La despedida de Aduriz, un deportista referente en valores. “Me gustaría que me recordaran como un jugador que siempre ha querido lo mejor para su equipo”

Lo primero que se les viene a la cabeza a los aficionados del Athletic Club cuando escuchan su apellido es “gol”. Sin embargo, la despedida de Aduriz deja un legado que va mucho más allá de sus goles, de sus interminables saltos y de su zorrería; llega incluso más lejos de lo que ha llegado su competitividad. Aritz Aduriz es orgullo e identidad, no sólo como futbolista y jugador del Athletic, sino también como deportista.

“Me gustaría que me recordaran como un jugador que siempre ha querido lo mejor para el Athletic”. Así reveló Aritz Aduriz, en una entrevista para Canal+ en 2014, su amor incondicional por la camiseta rojiblanca. Él es el claro ejemplo de que el deporte también funciona por emociones y ha comentado varias veces, como en aquella entrevista con Ricardo Sierra, que tenía intención de seguir jugando siempre que se divirtiera haciéndolo.

Entrevista de Ricardo Sierra a Aritz Aduriz en Canal+ (2014)

La misma ilusión que en su debut hace 18 años

A pesar de que estas últimas dos temporadas hayan sido complicadas para él por la falta de continuidad, seguía transmitiendo la misma ilusión al saltar al campo que cuando debutó en el antiguo San Mamés hace ya 18 años, con tan solo 21 añitos, de la mano de Jupp Heynckes.

Su capacidad para transmitir emociones, tanto al equipo como a una grada rebosada de 50 mil almas diferentes, y además hacerlo desde la más estricta serenidad y profesionalidad, es posiblemente su mayor virtud. Muchas aficionadas y aficionados al fútbol, incluso los que no son del Athletic Club, nos hemos sentido identificados. Muchas y muchos le hemos sentido como uno de nuestros deportistas emblema porque él nos ha brindado todo su esfuerzo y dedicación, que se han visto reflejados en sus goles. Un privilegio que no todos los jugadores tienen y que queda aún más patente en la despedida de Aduriz.

Debut de Aritz Aduriz contra el Amurrio en 2002
Debut de Aritz Aduriz con el Athletic Club contra el Amurrio en 2002
© Jon Hernáez / FOKU

“El Zorro” de Donostia es también un ejemplo de que la competitividad y la deportividad no tienen porqué estar reñidas. Siempre ha sido un jugador muy competitivo, su ansia por ganar es quizás la principal responsable de su apodo, que le va como anillo al dedo. Y su deportividad es igual, o incluso, más transparente todavía. Por ejemplo, después de quedar máximo goleador de la Europa League en la temporada 2015/16, cayendo en cuartos de final contra el Sevilla F.C. en una eliminatoria muy igualada, Aritz siempre mantuvo que el mérito de los goles no era suyo, sino de todo el equipo. Uno de esos jugadores que cuesta encontrar pero que en ciudades como Bilbao se valora más que ningún otro.

Cultivando una buena relación con árbitros y rivales

En más de una ocasión también ha reconocido que su relación con los árbitros, con los que suele tener más de una discusión, es mucho mejor de lo que la gente cree. Aritz es un deportista de sangre caliente, y es plenamente consciente de que el trabajo de los árbitros es muy complicado. En el fútbol, y en el deporte en general, la tensión de la competición puede llevar a los deportistas equivocarse, y el 20 del Athletic sabe que cuando eso pasa, la mejor solución es pedir disculpas y dialogar.

Y todo esto nunca le ha impedido ser un compañero y jugador querido allá donde ha ido. Quizás en el deporte profesional lo más importante sea la consecución de títulos o, al menos, de resultados. Y para él también lo es así, desde luego, pero siempre ha sido un jugador que ha valorado todas sus amistades. Aduriz ha jugado grandes partidos, ha formado parte de grandes equipos, con grandes objetivos y sin embargo, los partidos más especiales para él han sido los que tenían el factor emocional de enfrentarse a un excompañero, a un amigo, con el que después intercambiaba la camiseta.

Homenaje a Aduriz por sus excompañeros del RCD Mallorca en Son Moix
© Athletic Club

La prueba más cercana que tenemos de ello es su recibimiento en el vestuario en la primera jornada de liga de esta temporada. Después de marcar un auténtico golazo de chilena y dar la victoria al Athletic en el minuto 88 contra el FC Barcelona, todos sus compañeros le esperaban en el vestuario para cantarle, sin terminar de creérselo, uno de los cánticos más recurridos de los últimos años en San Mamés. Nada presagiaba en ese momento que a final de temporada llegaría la despedida de Aduriz. Otro buen ejemplo llegó 3 jornadas después. El Athletic visitaba la que fue su casa durante dos temporadas, el Estadi de Son Moix, Mallorca. La afición mallorquinista quiso reconocer los más de 15 años de profesión del delantero donostiarra, y la ovación prepartido fue un momento que estamos convencidas que siempre guardará en su amplio baúl de recuerdos.

Al final el fútbol no es más que un balance entre errores y aciertos

Un baúl lleno de vivencias, de diferentes situaciones, de errores y de aciertos. Eso también es Aduriz: la voz de la experiencia. Una de sus funciones en el equipo, de hecho, consiste en transmitirla, como él mismo ha comentado en alguna ocasión. Es cierto que muy pocos jugadores son capaces de marcar un gol de chilena así, pero sus aportaciones al equipo llegan en formas diferentes.

Con la despedida de Aduriz se marcha, en un momento especialmente extraño para el fútbol, un deportista que nunca ha dejado de ayudar y al que todas y todos los aficionados del Athletic seguramente hubieran preferido despedir a lo grande. Una lesión de cadera y una alarma sanitaria no impedirán que el legado de Aritz Aduriz pierda un solo gramo de peso. El día en que se dispute la final de Copa del Rey entre el Athletic y la Real Sociedad estamos convencidos de que la afición de ambos equipos echará de menos no poder verle ese día sobre el césped. La leyenda sigue viva y la despedida va para largo.