Entrenador y Árbitro como un único equipo. Una relación basada en el respeto.

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Entrenador y árbitro. Ábitra y entrenadora. ¿Cuántas veces habremos señalado a la figura arbitral como la principal responsable de nuestras derrotas? ¿Cuántas lo habremos hecho para celebrar nuestras victorias?

La labor de liderazgo de un entrenador/a tiene que realizarse siempre desde el respeto, tanto hacia dentro como hacia fuera del equipo. Sin embargo, no es algo que aparezca de la noche a la mañana. Un entrenador/a de primer nivel no podrá infundir respeto en sus jugadores/as si éstos no saben lo que significa, si no saben ponerlo en práctica porque nadie se lo ha enseñado antes.

La labor del árbitro/a en el deporte no profesional

Sin embargo, no podemos mirarnos en el espejo del deporte profesional. En estos partidos la responsabilidad del árbitro/a es mucho mayor. Hay muchísimos más intereses de por medio; los errores que cometen tienen mayores consecuencias, la tensión es mucho más grande y la manera en la que los entrenadores/as se dirigen a los árbitros/as está más condicionada, aunque en ningún caso se pretendan justificar las faltas de respeto. Pero la razón principal y más determinante es el resultado.

Si queremos formar a nuestros/as más peques en torno al respeto hacia el árbitro/a tenemos que ser conscientes del valor que realmente tienen las vivencias del equipo. El entrenador/a, como líder de un grupo de niños/as, tiene la obligación de mantener los pies en el suelo. No se está dirigiendo un equipo profesional, tampoco se está disputando un partido en el que haya nada importante en juego. Ni siquiera el resultado debería condicionar la manera en la que lo vivimos. Tal vez en este sentido no tengamos mucho que aprender del deporte profesional, pero quizá ellos sí tengan algo que aprender de nosotros.

Las faltas de respeto al árbitro/a, sobre todo en fútbol, es uno de los factores que propicia la aparición de la violencia en el deporte. La imagen de la relación entrenador-árbitro tiene que cambiar y servir como ejemplo. Una relación basada en el respeto supondría beneficios para todas las partes implicadas: entrenadores/as, jugadores/as, árbitros/as e, incluso, la afición. Los árbitros/as son conscientes de que se equivocan y a veces nos olvidamos de que ellos y ellas también son personas.

A veces nos olvidamos de que las árbitras/os también son personas

Por lo tanto, ¿cuál es la principal labor del entrenador/a con respecto al árbitro/a? Ya hemos dejado claro que protestar deliberadamente no es una actitud ejemplar ni favorable. Solo nos queda el principal objetivo que desde WATS Team intentamos no perder de vista: la formación. El entrenador/a tiene que hacer entender a los chavales/as que un árbitro/a tiene todo el derecho a cometer errores, y que dentro del campo se le considere como a un deportista más. El árbitro/a no es el enemigo, es un elemento más del juego, y tenemos que considerarlo como tal. Tenemos que intentar desnormalizar los insultos, gritos y protestas. Sólo traen consecuencias negativas.

La labor principal del árbitro/a del deporte escolar tampoco debería diferenciarse mucho de la del entrenador/a, en el apartado más educativo. A pesar de que la gran mayoría de estos árbitros son chavales y chavalas que están aprendiendo y, por tanto, cometiendo errores, deben complementar su labor educativa con la del entrenador. Explicar las reglas, repetir acciones que pudieran incumplir el reglamento por desconocimiento, comunicarse siempre desde el respeto… Son labores que también pueden ayudar a cambiar la percepción que las niñas y niños puedan tener hacia el árbitro/a y su figura. Las emociones que se atraviesan a lo largo del partido pueden impedir ver a un árbitro/a de deporte escolar como alguien que pueda cometer errores. A menudo se recurre a pensamientos como “lo fácil que es arbitrar a niños/as”, “no entiendo como no puede pitar fuera juego” o tendencias muy parecidas. No podemos exigir al árbitro/a un nivel que todavía no ha alcanzado al igual que no podemos pedir a los niños/as que no cometan errores técnicos.

¿Y qué piensan de todo esto los propios árbitros/as?

En definitiva, la labor formativa de entrenadores/as y árbitros/as puede ser mucho más efectiva si éstos colaboran entre sí. El respeto entre las dos partes favorecerá la deportividad y por tanto, podría reducirse la aparición de actos violentos de este tipo. Si fuera del campo todos coincidimos en que el respeto tiene que ser mutuo, no podemos permitir que las emociones o el resultado condicionen nuestra manera de actuar. Así que hemos preguntado cómo se viven estas situaciones a Asier Pánfilo, árbitro vizcaíno que actualmente arbitra en la Tercera División de Fútbol y hace de línea en algunos partidos de 2ª División B. «Los errores de arbitraje, sobre todo en las categorías inferiores, son algo natural que puede pasar». «Por supuesto -reconoce Asier- es algo que intentamos evitar estando lo más atentos y concentrados posible».

Asier Panfilo Elechiguerra, arbotro comite vizcaino Bizkaia
Asier Panfilo Elechiguerra, (a la izquierda) es árbitro del Comité Vizcaíno.
Partido CD Ebro – Villarreal CF, Fotografía: Comité de Árbitros de Bizkaia.

En cualquier deporte se tiende mucho a intentar que el árbitro/a tenga presente los errores que ha cometido. Para Asier es importante no reparar más de la cuenta en esos fallos para no acabar compensando al otro equipo, por lo que muchas veces esas protestas, gritos e insultos acaban teniendo un efecto no deseado. Ellos también notan la presión. No pueden evadirse en medio de un partido y hacer oídos sordos a todos los comentarios que escuchan. Inevitablemente esos comentarios van a condicionar sus decisiones.

¿Y sus aciertos? ¿Quién se para a valorar la innumerable cantidad de aciertos que tienen los árbitros frente a un único error, por muy condicionante que sea? Iker Casillas resume en una frase lo que se pretende abordar aquí, desde un área perfectamente trasladable como lo es la posición de portero: “Ser buena persona es como ser portero. No importa las veces que salves un partido, hay gente que sólo recordará las veces que no pudiste lograrlo”. Demos a los árbitros un poco de lo que ellos intentan darnos a nosotros: justicia y respeto.

Este artículo forma parte de nuestra colaboración con el periódico Cantera Deportiva y ha sido publicado en el número 1.457 – 4 de marzo de 2020. Puedes leer el artículo también en este enlace.

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