¿Deporte y política? Libertad de expresión: valor fundamental del deporte y de los deportistas

Colin Kaepernick arrodillado antes de un partido

Hace pocas semanas, el Granada C.F. decidió rescindir el contrato de su jugador, Unai Etxebarria, después de que se publicaran algunas fotos en las que el portero aparecía vistiendo una camiseta con el mensaje de #AltsasukoakAske (libertad para los jóvenes de Alsasua en prisión). Ideologías aparte, el mundo del deporte se ha visto envuelto en polémica, y tras dejar reposar la polémica un tiempo, queremos realizar una reflexión sosegada y analizar el valor de la libertad de expresión como valor fundamental del deporte.

Unai Etxebarria Granada CF Altsasukoak Aske camiseta
La foto de la discordia, con Unai Etxebarria llevando una camiseta de #AltsasukoakAske

Unai Etxeberria, pero también Gerard Piqué, Rafa Nadal o Marc y Pau Gasol

La verdad es que cuando un deportista se posiciona políticamente respecto a cualquier tema, la polémica tarda más o menos pero termina apareciendo. Siempre sale a la superficie y, además, siempre se sirve en plato frío. Seguro que a más de uno le suenan los casos de Gerard Piqué, con su participación en la Diada de Cataluña o en el referéndum del 1 de Octubre, y su teórica deslealtad a la camiseta de la selección española; las famosas declaraciones de Rafa Nadal sobre el tenis femenino en las que dijo literalmente que “¿Qué más quiero yo que las mujeres y los hombres seamos exactamente iguales? Lo que creo es que cada uno tiene que ganar en base a la calidad de su trabajo, o a lo que sea capaz de vender o generar”; o casos más actuales como el posicionamiento de Marc y Pau Gasol contra la gestión del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso con los menús a base de Telepizza para los jóvenes con menos recursos durante el confinamiento.

Estos son sólo algunos casos que, por su naturaleza, podrían parecer completamente diferentes. Y en parte lo son, pero el único punto que tienen en común es motivo suficiente para echar un ojo a las posibles consecuencias que puedan tener. Todos estos ejemplos terminan coartando la libertad del deportista, que es uno de los valores que, desde WATS, consideramos más importantes y estamos dispuestos a defender.

Gerard Pique vota referendum 1 de Octubre Catalunya
Gerard Piqué votando en el Referéndum del 1 de Octubre en Catalunya

Piqué terminó abandonando la selección como consecuencia de la constante presión a la que estaba sometido, a pesar de que, a día de hoy, no haya hecho pública del todo su propia ideología. Rafa Nadal ha sufrido ataques de todo tipo después de hacer esas declaraciones y ahora, directamente, no responde preguntas al respecto. Los hermanos Gasol han recibido todo tipo de mensajes de odio por las redes sociales tras reprobar sus declaraciones la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y Unai Etxebarria ha sido despedido de un club de primera división por vestir una camiseta con un mensaje implícito.

Deportistas que encabezan candidaturas por partidos políticos

Otros deportistas muy reconocidos no sólo han realizado manifestaciones políticas, sino que han llegado a dar el salto a la política activa como candidatos en diferentes procesos electorales, sufriendo todos ellos un cierto grado de censura y reproche social por identificarse con una legítima opción política y hacerla pública. Son los casos de Pepu Hernández, que pasó de ser Seleccionador Nacional de baloncesto a presentarse como candidato a la Alcaldía de Madrid por el PSOE; Abel Antón que ha tras ser campeón del mundo de Maratón en dos ocasiones ha ejercido como concejal y senador en Soria por el PP; o Javier Imbroda, que también fue Seleccionador Nacional de baloncesto y actualmente ocupa la Consejería de Deporte de la Junta de Andalucía adscrito a Ciudadanos.

Pepu hernandez Pedro Sanchez PSOE candidato alcaldía de Madrid
Pepu Hernández fue candidato a la Alcaldía de Madrid por el PSOE

Todas estas consecuencias y represalias sufridas, más o menos drásticas, han terminado reduciendo la libertad de expresión de los deportistas implicados. Y esto es una auténtica pena, ya que el deporte y la libertad han ido siempre de la mano. En Euskadi, lugar de origen de Unai Etxebarria (Getxo, Vizcaya, 1996), hace tiempo que se rompieron todos los moldes que menguaban la libertad de las personas y, curiosamente, un partido de fútbol entre Athletic Club y Real Sociedad, representó a la perfección la unión entre deporte y libertad.

Kortabarria, Iribar y la gesta de la Ikurriña prohibida en 1976

En 1976, la Ikurriña, bandera del País Vasco, estaba prohibida por el recién caído régimen franquista. El 5 de diciembre se jugaba el primer derbi vasco de la temporada, y los capitanes de Athletic y Real, Iribar y Kortabarria, respectivamente, saltaban al campo con la bandera en alto. La imagen de los dos capitanes saliendo del túnel de vestuario es un magnífico ejemplo de que el deporte es también una vía de expresión para la libertad y para la política. En este caso, incluso, sirvió como altavoz para manifestar la voluntad de la gente y abrió el camino para la legalización de la Ikurriña. Este último factor ha sido determinante en el caso de Unai Etxebarria, y el principal responsable de que se haya visto envuelto en polémica, ya que gran parte de la ciudadanía vasca comparte el mensaje de la camiseta y otra gran parte comparte la libertad de poder manifestar su opinión sin sufrir represalias. Quizás, si no hubiera tanta gente de su lado, la repercusión del caso habría sido menor, lo que, en cualquier caso, habla muy bien de la comunión entre deporte y personas, la cual tiene que respetarse siempre, seas o no afín al mensaje en cuestión.

Iribar Kortabarria Ikurriña 1976 Real Sociedad Athletic partido Atotxa
Kortabarria e Iribar con la Ikurriña en un derbi Real Sociedad – Athletic Club en 1976

Ante todas las voces que claman que no debemos mezclar deporte y política, sentimos tener que decirles que el deporte, y especialmente el fútbol por su carácter mediático, siempre han sido una vía de expresión de sentimientos políticos (especialmente en los lugares y momentos donde otras vías de expresión no se han permitido). Como decía Aristóteles, el ser humano es un zoon politikon, un «animal político» al que la política le impregna todas las facetas de su vida, por lo que no puede ser ajeno a esta.

Deporte a favor y en contra de los regímenes dictatoriales del S. XX

Esta conexión entre deporte y política se ha dado para bien, reivindicando la libertad, y para mal, promoviendo regímenes totalitarios y vulneraciones de derechos. Estos son los casos de las reivindicaciones políticas en Euskadi a finales de la Dictadura de Franco, pero también de la promoción del nazismo durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 bajo el Tercer Reich, las reivindicaciones contra la dictadura militar de Brasil o la Dictadura de Jorge Videla en Argentina, y el caso extremo de la Dictadura de Augusto Pinochet en Chile. En este último caso, el propio Estadio Nacional, principal recinto deportivo de Chile, fue utilizado como centro de detención y ejecución de la disidencia política y allí fueron ejecutadas personas de la relevancia de Víctor Jara (que hoy da nombre al Estadio), por lo que equipos como la Selección de la Unión Soviética se negaron a jugar partidos en dicho campo por su implicación en el genocidio.

Adolf Hitler Juegos Olímpicos Berlin 1936
Adolf Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936

Otro buen ejemplo de esta unión entre deporte y posicionamiento político lo hemos visto con el movimiento antiracista que se originó en Estados Unidos en 2013,  y que a mediados de este 2020 ha recobrado fuerza expandiéndose a nivel internacional. Bajo el hashtag #BlackLivesMatter, deportistas e, incluso, ligas enteras, se han volcado con la causa.

La política entra de lleno en el deporte con el #BlackLivesMatter

Desde la NBA, cuyos equipos se arrodillaron al principio de varios partidos en señal de apoyo, o el caso de Lewis Hamilton, campeón mundial de Fórmula1, que encabeza el movimiento en su deporte. Destacados deportistas de la talla de Colin Kaepernick han manifestado desde el altavoz que les otorga el deporte su opinión política contraria a la violencia policial contra la población de raza negra en Estados Unidos, recibiendo la censura y las descalificaciones del propio Presidente Donald Trump.

Colin Kaepernick arrodillado antes de un partido
Colin Kaepernick se arrodilla antes de un partido de la NFL

El deporte es, por tanto, la voz de las personas. Y el ejemplo de los deportistas que participaron en el #BlackLivesMatter no es muy diferente de aquel derbi vasco del 76, del Mundial de Rugby de Sudáfrica como escaparate de la reivindicación política contra el Apartheid, ni del reciente caso de Unai Etxebarria. Lo que les diferencia a unos de otros es la cantidad de gente que apoya la causa, lo que en ningún caso debería de ser un factor de influencia a la hora de valorar, juzgar o despedir a un deportista.

Ya lo había dicho Rafa Nadal, uno de los mejores tenistas de la historia: “Lo que creo es que cada uno tiene que ganar en base a la calidad de su trabajo”, lo demás debe pasar a un segundo plano. Se nos hace raro ver a un deportista “mojarse”, así que la siguiente vez que veamos a alguno hacerlo, tendremos que pensar dos veces si juzgarlo tan severamente o no, ya que el deporte es de las personas, y los deportistas tienen derecho a posicionarse, a expresar su opinión personal y política de una forma respetuosa y a involucrarse en causas sociales al igual que lo podemos hacer cualquier otra persona anónima.

Recordemos que la libertad, y en concreto la libertad de expresión y de pensamiento político, no solamente es uno de los valores que recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino que también es uno de los valores del deporte.

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