Nueva temporada, afrontando cambios y retos de manera saludable

Septiembre siempre suele significar el final de las vacaciones de verano, pero también es sinónimo del inicio de nuevas rutinas, actividades y proyectos. En este mes el protagonista es el inicio de curso escolar para muchos niños y niñas, que vuelven a las aulas y a retomar el contacto con sus compañeros y compañeras de clase.  Una vuelta al cole que seguirá marcada por las medidas sanitarias frente al COVID-19 y que los más jóvenes afrontarán con la extraña experiencia de estos dos últimos cursos, pero con la misma ilusión de siempre y las ganas de empezar su nuevo curso escolar.

Pero no solo da comienzo el ámbito académico, sino que también arranca una nueva temporada para muchos deportes, tanto a nivel escolar como federativo. De este modo, junto con los nuevos libros de texto se suman las nuevas botas de futbol, el cambio de número de patines o los nuevos guantes de boxeo.

Septiembre siempre viene cargado de cambios, y a veces no somos del todo buenos/as para adaptarnos a ellos. Así que ¿cómo podemos afrontar los cambios de manera saludable para que los más jóvenes sientan que el deporte es un entorno seguro, educativo y divertido para ellos y ellas?

Estrenándose en una categoría deportiva

Con la edad y aunque sean jóvenes, también les toca afrontar el cambio de categoría que establece cada deporte. Este cambio viene marcando por franjas de edades y busca que la exigencia, tanto física como psicológica, vaya acorde con su edad biológica, aunque en algunos casos no vaya ligada a su edad psicológica.

Esto implica que un deportista que la temporada pasada jugaba en su último año de Infantil le tocará jugar como Cadete de primer año, lo que le supondrá tener que entrenar y competir con jóvenes uno o dos años mayores que él o ella.

No sólo debe enfrentarse a las diferencias físicas, que en muchos casos pueden ser muy importantes, sino que las diferencias psicológicas pueden ser también grandes. No todos los y las jóvenes maduran a la misma edad y esto les puede dificultar la adaptación con sus nuevos compañeros/as.

Una persona puede haber dado el estirón físico, pero no tiene por qué ir asociado con una maduración psicológica acorde a su cuerpo, o a la inversa. Algunos de los factores que más influyen en su maduración psicológica son las experiencias vividas, la cultura a la que pertenece, o su entorno social y familiar. Todos ellos hacen que un deportista sea más o menos maduro/a psicológicamente al tener que adaptarse y aprender en un entorno marcado por unos hábitos, creencias y costumbres concretas.

Por estos motivos, es importante tener en cuenta que su adaptación a la nueva categoría puede llevar más tiempo de lo normal produciéndose un malestar o presión por no ser capaz de afrontar la exigencia de una categoría mayor con tantas diferencias físicas y psicológicas. Así que tenemos que hacer un esfuerzo por ponernos en su situación, y darle tiempo y espacio para poder adaptarse poco a poco a un nuevo entorno competitivo.

Arrancando temporada en un nuevo club

Otro cambio importante es el que puede producirse al cambiar de entidad deportiva, ya que tanto compañeros/as como cuerpo técnico serán nuevos y puede darse un cierto sentimiento de falta de seguridad al ubicarse en un nuevo club que no es es familiar.

Para una buena adaptación es importante conocer la filosofía que defiende la nueva entidad, ya que esto nos puede arrojar pistas de cuáles son los objetivos que se persiguen y la forma de querer conseguirlos. Si el club antepone la educación y la formación como pilares de su filosofía de trabajo, lo más seguro es que los/as entrenadores/as defiendan un rol de educador/a priorizando la enseñanza de la disciplina y la evolución de sus deportistas. Desde WATS apostamos por este modelo educativo deportivo, donde los/as encargados de dirigir un equipo posean un perfil educador que fomente y transmitan valores humanos con su ejemplo y con sus enseñanzas, dando menos protagonismo a los resultados y primando el crecimiento como deportista y como persona para que el deporte sea un entorno donde todos y todas se sientan aceptados, con independencia de su nivel deportivo y sus cualidades personales.

No todos los clubes trabajan de la misma manera, por eso es necesario conocer aspectos importantes como las normas, los horarios, las instalaciones y las personas responsables de la formación de vuestro hijo/a. Para ello, acompañemos a los jóvenes en su proceso de adaptación, busquemos las ventajas del nuevo club y no tengamos miedo en hablar en confianza con su nuevo entrenador/a.

Empezando la competición con un nuevo entrenador/a

Puede que con el inicio de esta nueva temporada se encuentren con un nuevo entrenador/a a los mandos del equipo y que su forma de entrenar varíe en comparación con su anterior entrenador/a.

Si este es el cambio al que se enfrenta vuestro hijo/a, será importante conocer de primera mano al nuevo integrante del cuerpo técnico. Para ello podéis poneros en contacto con el club para que os indiquen la forma de ponerse en contacto con el o ella y marcar un día para reuniros y conoceros.

Lo más normal es que a principio de la temporada se haga una reunión con las familias de los deportistas que van a entrenar en el mismo equipo, para presentarse y explicar tanto su metodología de entrenamiento como los objetivos que se marca para esta temporada. Cuanta más información pueda aportar será mucho mejor, ya que será sinónimo de que tiene las ideas claras y ha realizado una buena planificación del trabajo.

Seguramente en la reunión el nuevo/a entrenador/a marque las formas de contacto que habrá para ponerse en contacto con el/ella. En nuestro caso, siempre recomendamos intentar que el contacto se desarrolle de forma presencial para fomentar una relación más cercana y directa, huyendo de la frialdad de una comunicación por Whatsapp.

Cuando lo que cambia es la disciplina deportiva

Puede ser que tu hijo/a quiera probar otra modalidad deportiva este año, ya sea porque no le convence la que estaba practicando, por que algún amigo/a le ha convencido para meterse en su equipo o simplemente por que quiere probar algo diferente.

Como padres y madres lo primero que os aconsejamos es conocer los motivos por el que deja de practicar la modalidad anterior y quiere cambiar. Estos pueden ser muy variados, pero no todos tienen la misma importancia y es importante prestar atención si vemos alguna señal que nos llame la atención.

Si el cambio viene provocado por una mala experiencia se debe averiguar qué ha ocurrido y hablar con las personas implicadas. Puede que no sea nada grave, pero en ocasiones puede ocultarse detrás un caso de acoso o violencia, por lo que es importante conocer realmente qué hay detrás de las ganas de un cambio. Desde WATS contamos con un número de teléfono contra la violencia en el deporte. Desde él, nuestros expertos atenderán cualquier consulta relacionada con casos de violencia en ámbitos deportivos, aconsejándoos de la mejora manera de proceder y garantizando el respeto a la privacidad de los hechos relatados.

En caso de que las causas del cambio no señalen hacia una mala experiencia, será importante que le animéis en su nueva aventura, ya que cualquier cambio conlleva un período de adaptación y necesitará de vuestra comprensión, apoyo y ánimo para no desistir en su empeño de ir ganando confianza. 

Sea cual sea el cambio al que se enfrente vuestro hijo/a en este inicio de temporada, les acompañaremos en su nueva experiencia deportiva, escuchándoles y siendo partícipes de sus sentimientos y preocupaciones. De esta forma, conseguiremos que siga un año más disfrutando de los beneficios del deporte a su vida y a la de todas las personas que disfrutáis y vivís con su pasión y sus ganas de crecer y mejorar cada día.